“Machos, Chinas y Osacos”, Marcelo Constant

Marcelo Constant, eligió como tema de investigación la responsabilidad empresaria en el exterminio premeditado. En esta ocasión se trata de algunos empresarios azucareros de Jujuy en contra de los pueblos originarios en el período de 1880-1920. Es decir, cuando se estaba gestando nuestro Estado-Nación. No solo el desierto patagónico sufrió el avance del “progreso”. Los indios del chaco eran obligados, a veces a fuerza de latigazos, a incorporarse como mano de obra barata, sin casas y con poca comida, en los Ingenios del norte. Un trabajo historiográfico que incluye un ensayo con fotografías de la época. El nombre del libro, “Machos, Chinas y Osacos”, se refiere a las expresiones que usaban en el departamento de personal de los ingenios para cosificar a los aborígenes. No los mencionaban como hombres, mujeres o niños. Ellos eran machos, chinas y los chicos Osacos.

Constant se interna en los orígenes de nuestra Nación, en la guerra de conquista que terminó con el aniquilamiento de las comunidades para obtener mano de obra barata, no lo hace desde el panfleto sino desde la investigación histórica. Así me entero que los hacían caminar tres meses desde Chaco hasta Jujuy, y leo las declaraciones de ministros de la época en la que reivindican la utilización de los indios para las fábricas y el progreso. Constant también analiza la posterior Ley de Residencia que tenía como único objetivo echar del país a los extranjeros indeseables, o de indeseables a secas. Excelente.

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