Feliz día, las pelotas. Por Diego Igal, periodista.

Desde el verano de 2016 integro full time el cada vez más numeroso ejército de freelancers del periodismo argentino. Esos que golpeamos miles de puertas que nunca se abren; a los que casi nunca les contestan los emails o les atienden el teléfono los que siempre están reunidos o tapados de cosas. Los que no recibimos regalos, invitaciones o entradas de favor. Los que no entramos a las redacciones a las que les proveemos información más que para buscar un pago que nunca sabemos cuándo está y pocas de cuánto es. Los que si nos enfermamos o nos vamos de vacaciones no cobramos. Los que no trabajamos si no ofrecemos ideas que craneamos gratis para que sean súper originales pero que quizás nunca serán evaluadas, pero sí es probable que robadas o copiadas. O los que pateamos la calle por nuestra propia cuenta y riesgo, literalmente.
Cuando en 2016 quedé de este lado de afuera no desconocía nada de esto porque lo había vivido part time. Y la situación no era producto del gobierno que se iba con su jugosa pauta estatal, sino que excede la cuestión política y se remonta a un par de décadas.
Pero desde 2016 el panorama se agravó y mucho. ¿Ir a ofrecer notas o preguntar de espacio en una redacción en la que sabés que echan gente casi todos los días o los que están bufan por hacer cada vez más tareas por la misma guita?
Es muy difícil trabajar en un gremio en el que cada vez hay más desazón y resentimiento. Es muy difícil escaparle a la desazón y el resentimiento, gambetear la depresión y mantener la energía. Es muy difícil trabajar en un gremio donde de la solidaridad -que nunca abundó- quedan migajas y hay muchxs que se hacen lxs boludxs y creen que el agua no les va a llegar. Es muy difícil trabajar en un gremio donde todos los diálogos son de lo mal que está todo, la precarización y multitarea cotidiana. Es muy difícil ver que en este ejército de freelancers también deambulan referentes, nuestrxs maestrxs y gente de mucha experiencia, expulsados de redacciones que luego los llaman para encargarles notitas urgentes que no pueden ni saben cómo resolver.
Es muy difícil seguir haciendo periodismo en este contexto. Muchos no aguantaron y se refugiaron en otros oficios, profesiones u ocupaciones que los embargan de desazón y resentimiento, mientras añoran las épocas de sueldo antes del quinto día hábil, aguinaldo, vacaciones, día por enfermedad o examen.
Es muy difícil seguir haciendo periodismo par empresas que creen que esto es un negocio y hablan de crisis, modelos, convergencia, engagement, plataformas, formatos, mientras lloran o se arrodillan antes los anunciantes y olvidan que el periodismo se hace con periodistas y periodistas formados, no bots o algoritmos. Empresas que hablan de periodismo de calidad y alertan sobre fake news pero arman redacciones con dos estables y el resto que lo hagan los freelancers.
Ustedes sabrán disculpar la catarsis, pero feliz día del periodista ¡las pelotas!
Este informe de nuestro sindicato pone en números los que estamos en este ejército.

http://www.sipreba.org/notas/informe-sobre-puestos-de-trabajo-en-los-medios-de-comunicacion-2017-mas-de-500-empleos

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda