«Modric, el refugiado», por Laura Giussani Constenla

La revelación del seleccionado Croata, el incansable Modric, chiquitito y flaco, que corre de acá para allá como si estuviera huyendo de una guerra, no tuvo una vida fácil. En efecto, huyó de una guerra. Conoció la muerte a los cinco años y sobrevivió a ese dramático y estravagante período que vivió Yugoslavia en los años noventa y que muestra Kusturica en Underground. Modric como Rakitic como Djokovic son sobrevivientes de un conflicto que los tuvo en veredas opuestas.

Luka nació en un pueblo, Zaton Obrovacki, a pocos kilómetros de Zadar, ciudad encantada que fue su cuna de infancia. Rodeada por el mar Adriático, con más de tres mil años de historia, atravesada por una muralla que refleja en capas las guerras que debió superar a lo largo de milenios; repleta de iglesias edificadas por los diversos vencedores, prerománicas, góticas, renacentistas, barrocas. Apenas con unos miles de habitantes, posee el orgullo de ser el lugar en donde se fundó la primera universidad croata (1395), se escribió el primer libro croata (1536) y tuvo el primer periódico croata. Hoy puede sumar a tanta gloria al primer jugador croata con reconocimiento internacional.

Hijo de un técnico aeronautico del único aeropuerto del lugar y una madre costurera, tenía cuatro años cuando estalló la guerra. El Mariscal Tito, un curioso comunista europeo que mantuvo su título de Mariscal mientras gobernó ese balcánico país alejado de la Muralla pero alineado con la Unión Soviética, había muerto cinco años antes de su nacimiento. Luka nació en 1985. Le tocó entrar al mundo cuando Yugoslavia, el Estado que le dió ciudadanía, andaba huérfano y se peleaban todos contra todos.

Un video realizado por Antena 3, “Champions total”, reconstruye cómo vivió el pequeño Luka los años de la guerra. Guerra que duró una década y que empezó porque en 1991 el presidente serbio Milosevic abolió la independencia de Kosovo y en distintos pueblos comenzaron a aniquilarse sin piedad serbios, croatas, albaneses y bosnios.

La familia Modric debío huir de su pueblo luego de una experiencia dramática que relata quien fuera el primer entrenador de Luka adolescente en el club de futbol de Zadar, Josip Bajlo: “Luka vio con sus propios ojos cómo mataban a su abuelo. No tuvieron otra opción que huir a Zadar”. Así fue que corrieron, a través de bosques y montañas, con el pequeño Lukas de la mano, en busca de refugio.¿Cómo no correr?

La milenaria ciudad de Zadar le abrió sus puertas. Vivió un tiempo en el Hotel Kolovare, como muchos refugiados. Para que tuviera alguna actividad que lo alejara de tanto dolor, sus padres lo anotaron en el club de fútbol local: NK Zadar. “Tenía apenas 7 años y hacía malabares con la pelota, como los que podían hacer los jugadores de 20”, dijo Svetko Custic, presidente del club.

Al fin de la guerra, a los Modric se les restituyó su casa en el pueblo de origen, pero Luka ya era una promesa futbolística y no quiso volver. Los padres apoyaron su decisión aunque no fue fácil encontrar un club que aceptara a este chiquito, de pocos kilos, con aires de refugiado. El primero fue el Dínamo de Zagreb, en donde fichó a los 16 años, pero fue cedido al equipo bosnio Zrinjski Mostar. Allí jugó su primer partido como profesional. El Dinamo lo siguió prestando por un tiempo, hasta que se lo compró el Tottenham.

A partir de allí empezó a valer millones de dólares. Su último club fue el Real Madrid, quien pagó 30 millones de dólares por el pase. En el 2006 debutó en el seleccionado croata, en un partido amistoso contra Argentina que terminó 2 a 2.

La última vez que lo vimos fue jugando contra Rusia. Corría de acá para allá, como un refugiado. Ganaron por penales.

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda