Más causas contra Cavalieri: enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

Cavalieri y una de sus mansiones. Foto: Gestión Sindical
Armando Cavalieri vs Ramón Muerza, el duelo del año

Don Armando había anunciado en marzo de este mismo año que daría un paso al costado en la conducción de la Sindicato de Empleados de Comercio. Sin embargo, cambió de idea sin ninguna explicación y este 28 de septiembre se enfrentará a Ramón Muerza, quien aceptó el reto de jugarle la interna y viene pisando fuerte para conducir uno de los mayores sindicatos del país, con más de un millón de afiliados.

 

Apenas iniciado el camino hacia las elecciones internas la Justicia encontró más de cinco mil fichas de muertos en el placard listos para votar al veterano Cavalieri. Luego aparecieron 7000 afiliados irregulares. Ahora le iniciaron un proceso por lavado de dinero y defraudación. La presentación fue hecha por el afiliado mercantil Hermenegildo Arnaldo Pérez, quien involucra también a la familia del Cacique, en su presentación menciona un entramado de empresas, testaferros y otras maniobras para derivar fondos públicos para su propio beneficio. El hecho no es nuevo. Ya en 2016 algunos afiliados lo denunciaron por un “cobro indebido e ilegal del bono solidario de la OSCAC’, además de criticarlo por el despido de cinco mil supermercadistas y de pactar paritarias a la baja.

Sus amigos de los noventa: Carlos Menem y Jorge Triaca

Cavalieri tuvo un derrotero sindical que responde al patrón de muchos gremialistas que crecieron a la sombra de la dictadura y luego se enriquecieron en tiempos de Menem. En los primeros setenta fue expulsado del Sindicato de Empleados de Comercio por una estafa con un plan de viviendas pero volvió con los militares y fue aliado principal de Jorge Triaca padre con quien se dedicó a boicotear los paros contra la dictadura convocados por el grupo de los 25.

En democracia fue oficialista de todos los gobiernos pero su mayor crecimiento lo tuvo en tiempos de Menem. Su patrimonio personal creció al mismo ritmo que el de su amigo Triaca, nombrado Ministro de Trabajo en tiempos de despidos masivos por las privatizaciones y de flexibilidad laboral. En esos primeros años 90 el gobierno nacional le entregó una concesión por diez años el predio de Parque Norte a un precio irrisorio (43 pesos el metro cuadrado). Para congraciarse con el Nuncio, los Mercantiles del Cavalieri entregaron parte de ese terreno para la creación de Tierra Santa y acordó un aporte obligatorio de todos los trabajadores con un bono fijo de 2$ para la iniciativa eclesiástica.

Estuvo a la avanzada de la flexibilización laboral. En los noventa, los trabajadores mercantiles perdieron buena parte de sus conquistas, en especial en los supermercados en donde se aplicaron jornadas interminables, multiplicidad de tareas, y un trato humillante como el uso de pañales para las empleadas de Coto, la vejación a las cajeras de Wal Mart que debieron desnudarse por un producto que faltaba o el suicidio de un repositor por el maltrato recibido. Lejos de estos agravios, el representante de los obreros era tapa de revistas, veraneaba en el Caribe y asistía a las fiestas de María Julia Alsogaray y compañía.

La suerte tampoco le fue esquiva durante el gobierno de Cristina Kirchner, quien no le quitó la concesión de Parque Norte y mantuvo una relación cordial con el sindicato mercantil. En el año 2007, la revista Noticias le dedicaba una nota a las propiedades de Armando Cavalieri: “Durante los últimos años, Armando Cavalieri, titular del Sindicato de Empleados de Comercio, y uno de los gremialistas más cercanos a Cristina Kirchner, logró edificar un inmenso imperio, que incluye fastuosas propiedades, como una estancia y un club de campo, y negocios inmobiliarios y agropecuarios, alejados de su actividad como líder sindical. El gigantesco conglomerado está a nombre de su socio y amigo Roberto Francisco Gómez, asesor del gremio mercantil, y de su hijo, Sebastián Cavalieri. El “imperio Cavalieri”, esparcido entre la Capital Federal y las localidades bonaerenses de Lobos y Roque Pérez, incluye una estancia de 5.000 hectáreas, valuada en $ 80 millones; un club de campo de 92 hectáreas cotizado en $ 19 millones, una productora cerealera y un tambo. Además posee una empresa de emprendimientos sociales y deportivos, inmobiliarias, garajes y empresas de respuestos automotrices. En total, hay nueve firmas, administradas desde la misma sede porteña, ubicada en la calle Beiró 4385 de la Ciudad de Buenos Aires.”

Por el momento, desconocemos cuánto creció su patrimonio en los últimos 10 años pero seguramente habrá que agregarle varios ceros a la cifra anterior. Eso está averiguando la justicia.

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