El Posadas: Muertes evitables y prueba piloto hacia la privatización? por Darío Brenman

 

“Recuerdo que para 1976 trabajaba como médico residente en el Hospital Penna de la Ciudad de Buenos Aires. Ese año  era delegado y me dejaron prescindible por un decreto donde se me ubicaba como personal de ‘peligrosidad real o potencial para el servicio’. Como estaba haciendo el curso superior de Gastroenterología,  le solicité a uno de los médicos, que era el director  del curso, y que tenía contactos en el Posadas que me lleve a trabajar en esa institución. Me dijo “venite  que acá no figuras en ningún lado”. Así comienza el relato de toda una vida dentro del Hospital Posadas del  doctor Carlos Varsky, médico gastroenterólogo que accedió a la jubilación en el año 2016, luego de 30 años en esa institución médica de la localidad de Morón.

El Hospital Alejandro Posadas, considerado un lugar de alta complejidad donde se atienden a personas de bajos recursos que necesiten no solo atención médica tradicional, sino intervenciones muy sofisticadas, tiene una larga historia de intervenciones perjudiciales para la populosa comunidad donde está asentado. Sin embargo, no es el único con ese historial. Carlos Varsky recuerda que “durante la última dictadura, el Hospital de Cirugía de Haedo tenía un altísimo nivel de especialistas en radiología, lo que después se llamó diagnóstico por imágenes. En ese momento estaban en ese lugar los mejores especialistas del país. La dictadura los hecho a todos pero inmediatamente los tomó con muy buenos sueldos el Hospital Italiano  que era el lugar de elite en ese momento y que no conseguían   armar un equipo de radiología, porque los servicios más fuertes estaban en los hospitales públicos. Uno no puede dejar de comparar y decir que con estos despidos se tiene mano de obra para el negocio de la salud  y se sustrae esos cerebros de la atención a la población en general”, y agrega, “el Hospital Posadas cubre un área poblacional de entre 4 a 5 millones de personas, con 200,000 consultas por guardia 14.000 cirugías por año.  Eso es un movimiento muy importante. No puedo dejar de pensar que esta población pierde la posibilidad de tener una medicina de alta complejidad de forma gratuita  y que ese tipo de medicina va ser solo para aquellos que se puedan costear una medicina de elite”.

Lo sucedido en el Hospital Alejandro Posadas es de una complejidad extrema. Los especialistas no descartan que sea una prueba piloto de privatización de todo el sistema de salud a la colombiana. Durante la presidencia de Cesar Gaviria se privatizó todo el sistema de salud enviando por un lado a la quiebra a muchos hospitales y a una estratificación social  en el tema salud, que hizo que enfermedades curables terminen enviando a la muerte a personas de bajos recursos.

Es imposible soslayar que la oleada de despidos actuales en el Posadas es posible debido al formato contractual vigente en la institución desde hace décadas atrás. Por un lado, sólo el diez por ciento de la totalidad de los trabajadores – profesional, administrativa, etc – se encuentra en planta permanente. El 90% restante está contratado con el formato planta temporaria con renovación anual para ejercer tareas temporarias y que posibilita al Estado la capacidad de rescindirlo  en cualquier momento, sin pagar indemnización alguna. Durante 20 años fue cedido a la provincia de Buenos Aires quien no se hizo cargo de su administración. Así, la vigencia del Contrato 48 – tal el nombre técnico que describe esta precariedad laboral – permitió que profesionales y personal administrativo con una antigüedad de 25 años o más, fueran echados de un plumazo.

Barsky aporta este contexto y relata que “los jefes de departamento nos han solicitados a los jubilados recientes que seamos los voceros de lo que pasa ahí adentro” debido a que “la comunicación de los acontecimientos diarios que suceden en el Hospital, son muy complejas y los trabajadores que han conservado sus puestos de trabajo tienen prohibido hablar con la prensa”. “Lo más problemático es que esta la gendarmería adentro,  filtrando a las personas que pueden o no pasar. Además los despidos carecen de aviso previo. La idea es que puede caer cualquiera. No importa la antigüedad que tenga, cargo ni nada”. “El clima adentro del Hospital es de una hostilidad, congoja y temor permanente. Inclusive para llegar al director antes se llegaba por un ascensor común ahora hay una única  escalera  que lleva a unas oficinas que están enrejadas”.

A comienzos de la gestión Cambiemos tuvo lugar la primera oleada de despidos con el argumento de que en la última etapa del kirchnerismo se había contratado mucha gente sin ninguna función específica adentro del hospital. Barsky explica que, en esta segunda oportunidad “el argumento fue que a partir de la incorporación del sistema biométrico que marca el horario de ingreso y egreso del hospital se  detectaron irregularidades en el cumplimiento horario.  Todo esto es falso y se nota muy directamente  cuando un lee cualquiera de los telegramas de despido donde se expresa que el cese de actividades se debe ‘por una cuestión de adecuación del plantel del hospital al optimo necesario,’ en ningún momento aparece que lo dejan cesante porque se  detectaron   irregularidades. Esa  premisa deja las puertas abiertas para un juicio laboral contra el Estado. Esta situación no puede desconocerla el abogado que maneja en el hospital el área de recursos humanos”

 “En estos últimos despidos las áreas más afectadas fueron hemodinamia, o sea los que hacen los cateterismos, stent coronarios. Asimismo dejaron afuera al 50 por ciento del personal de pediatría, lo mismo que el área de terapia intensiva. Un tema muy importante es el desmantelamiento del sector de cirugía cardiovascular infantil donde operan los corazones con malformaciones congénitas y de cuya intervención depende si la vida posterior del chiquito va ser normal o deficitaria. Esta semana hicieron su última operación y los que les queda del mes de preaviso, están tratando evacuar o completar a los chiquitos que estaban en seguimiento después de las cirugías. Para operaciones de alta complejidad quedan únicamente  el Hospital Garraham y el Hospital de Niños Ricardo Gutierrez”. Recordemos que esta situación fue la que llevó a renunciar al médico jefe de Cirugía cardiovascular del nosocomio, Christian Kreutzer, al ver desmantelado su equipo profesional.

“El recorte  en salud se paga con muertes  innecesarias  e evitables. No es tan estridente como la muerte en una explosión o en un accidente que es un punto donde la relación causa efecto es muy directa. Esto es  una muerte por goteo, la persona no pudo hacerse el estudio así como tampoco comprar su medicación. Con el tiempo  se termina muriendo por una serie de fatalidades de la pobreza”.

(Entrevista realizada por Darío Brenman para el programa “Nosotros y los Otros” que se emite por Radio Hache todos los miércoles de 17 a 19:00)

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