Nos expropiaron el Superclásico, por Oscar Taffetani

No haré el racconto de las sucesivas apropiaciones que el negocio (y mercado) del fútbol hizo al juego y deporte más popular de la Argentina, desde los tiempos de la profesionalización y aún antes. Baste decir que el potrero y los chicos pobres jugando a la pelota en el baldío, con grandes esperanzas, hoy no es más que una imagen publicitaria.

Diego Maradona jugando en el potrero.

Porque la realidad es que hay cada vez menos chicos pobres o hijos de la pobreza con chance de alimentarse bien y de dar la talla para que los mercaderes, tanto locales como extranjeros, decidan hacer en ellos una «inversión». Así fuimos llegando a la triste situación de que nuestros futbolistas más talentosos son «expropiados» por grandes clubes de Europa, de Asia y de otros lugares en donde se hace el negocio del fútbol (y de los pases, y del lavado de activos ilícitos) en gran escala. Cuando esos futbolistas talentosos cumplen su ciclo en esas grandes ligas y han ganado fortunas y han sido exprimidos lo suficiente, entonces, a veces, tienen la oportunidad de volver y patear sus últimas pelotas en algún club argentino de primera división.

A esta altura de la progresiva apropiación y drenaje de los talentos futbolísticos argentinos (semejante a la que ocurre en el campo de la ciencia y la tecnología) ya el periodismo y los medios consuelan a su audiencia pasando al fin del domingo el reporte de lo que hicieron los jugadores argentinos en el exterior: sus hazañas para camisetas diversas. Así, disimulan la tremenda asimetría de que en la Champion’s League, por ejemplo, revisten cientos de jugadores de origen argentino, mientras que en los torneos de la AFA o en los torneos sudamericanos, no se ven jugadores de origen europeo. Ése es el «consumo» del fútbol que le propone a la Argentina el mercado global. Derechos de televisación, y poco más. Pero yendo al título de este posteo y para no extenderme más, quiero decir que el paso (infame) que han dado los corruptos dirigentes de la Conmebol y los corruptos dirigentes de River Plate y de Boca Juniors que lo consintieron, al aceptar que un Superclásico argentino (aunque fuera dentro de una copa continental) se juegue fuera de la Argentina, es un agravio a nuestro país y a nuestro fútbol que no tiene retorno. Me pregunto: ¿Volverán a enfrentarse Boca y River alguna vez en el Monumental o en La Bombonera? ¿O con el pretexto de la «inseguridad» buscarán hacerlo en otro escenario, lejos de las respectivas hinchadas, lejos de los barrios, consumando una verdadera expropiación de algo que ya era un bien cultural, un patrimonio que debía ser inalienable? Tengo la sensación de que el ex presidente de Boca que hoy es Presidente de la Nación se reserva una jugada, en relación con el superclásico de la Ribera. Total, es gratis. Y así como expresó sus buenos deseos de que los partidos se realizaran «con las dos hinchadas», seguramente expresará sus buenos deseos de que los superclásicos de la AFA se sigan disputando en el territorio nacional y sin desvirtuar los conceptos «local» y «visitante». ¿Qué precio (no sólo económico) tendrá que pagar la afición futbolística argentina por esa concesión? Los despojados de Fútbol para Todos ¿qué más tendrán que pagar? Perdón por la tristeza, pero aunque me juren y perjuren que todo volverá a ser como antes, no les voy a creer. La «pasión de multitudes» renacerá alguna vez, como renace todo lo bueno, estoy seguro. Pero los protagonistas, sin duda, serán otros, y no esta runfla de mercaderes que hoy se apropian de lo que nunca les perteneció ni les pertenece.

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