Triunfo de los trabajadores: la justicia otorgó las máquinas a la Cooperativa Mom

Tras varias idas y venidas en la Justicia, los trabajadores de la cooperativa Mom finalmente consiguieron las máquinas para volver a trabajar en la planta de Lanci Impresores ubicada en Nueva Pompeya.

Además del dictamen del Juez Javier Cosentino, fue clave la participación de la Federación Gráfica Bonaerense y la Obra Social del Personal Gráfico, que aportaron los créditos laborales que la justicia le pedía a la cooperativa para hacerse cargo del IVA y los costos del martillero y sentaron jurisprudencia: los créditos de un sindicato se pueden usar para mantener fuentes de trabajo colectivamente.

La historia de Mom se remonta al 28 de mayo de 2012, cuando los empleados ocuparon la planta tras el comienzo del vaciamiento empresarial. Luego, Christian Langenheim los denunció por usurpación y trabó la continuidad laboral de los trabajadores, dado que el juez entendía que correspondía que primero se pronunciara el fuero penal.

Cuando el juez Javier Cosentino subrogó a Fernando Durao en el juzgado de primera instancia 5, secretaría 9, esta permitió la compensación basándose en la ley de Concursos y Quiebras modificada en 2011.

“Al momento de perfeccionar la compensación, tanto la sindicatura como el martillero y el juzgado nos decían que teníamos que hacernos cargo del IVA y de los costos del martillero, pero una cooperativa que no funciona no puede desembolsar esa plata de su bolsillo. Con un millón de pesos en créditos laborales, se trata de más de 200 mil pesos”, contó Godoy. Ahí fue cuando el sindicato y la obra social entraron en juego, permitiendo la continuidad laboral de los trabajadores tras una larga lucha.

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