Opinión: El otro Verón, por Pablo Solana

Tigre» Verón apodaron al personaje de la serie televisiva diseñada para vincular la imagen de cualquier sindicalista a la de un transa corrupto anti obrero. El contexto: ofensiva contra los derechos laborales; barrer del medio a los sindicalistas (incluso a los transas) es parte del trabajo sucio.

Fuera de la ficción queda la memoria de aquel otro Verón que a su modo también fue sindicalista, porque luchó por sus derechos y los de sus compañeros de trabajo en el movimiento piquetero. Un tipo honesto y combativo.

Aníbal, padre de 5 hijos, laburante de la empresa de transportes Atahualpa, fue fusilado por la policía en una protesta piquetera en Tartalgal, Salta, el 10 de noviembre de 2000. Tenía 37 años. Lo habían despedido junto a los demás pocos meses antes; ya habían agotado los reclamos sin respuestas y se mandaron al piquete. «Solía marchar al frente de las columnas, sabía que iba a haber represión, iba con una honda en las manos». El gobernador ordenó la cacería, la policía disparó, el juez procesó a sus compañeros, ningún policía fue imputado por el crimen. El hecho fue quedando en el olvido. De su caso se supo poco, ni siquiera hay fotos suyas para recordarlo. La gran prensa, incluso la gran política, prefirió echar tierra sobre su tumba y sobre su memoria. Hubiera sido un caso olvidado, si no fuera por un hecho: el movimiento de desocupados recogió su nombre y lo convirtió en bandera.

¿Quién va a hacer su serie?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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