Salta: cachetazo de la Iglesia a Macri. «Llévate el rostro de la pobreza»

A cien años de la llegada de los españoles a América, aparecieron dos grandes cajones flotando en el Océano Pacífico, a la altura del Puerto Callao de Perú. Nadie nunca supo en qué nave habían venido, jamás se encontraron ni el barco ni los tripulantes.

Con suma curiosidad los habitantes de la costa rescataron las cajas. Una de ella decía: «Una Virgen del Rosario para el el convento de predicadores de la ciudad de Córdoba». La otra: traía un ‘Cristo crucificado’ que enviaba el ex obispo de Tucumán a la ciudad de Salta de cuya fundación había participado. El Cristo fue recibido con algarabía y puesto en una parroquia. Cien años después, en 1692, en el bicentenario de la llegada de los españoles a América, un terremoto sacudió la región salteña, alguien dijo que había que sacar al Cristo de la Iglesia para frenar la destrucción. Así lo hicieron, en procesión, y al día siguiente concluyeron los temblores. Así inició la tradición salteña de caminar tras el Cristo de los Milagros. 

Fueron pocos los presidentes que asistieron. Macri sintió la necesidad de formar parte de la marcha que podía cambiar, sin razón alguna, el destino. Un milagro . Un sacerdote le aconsejó no ir. El Arzobispo, por el contrario, lo invitó y le dijo que su presencia era importante. 

Cuando el arzobispo tuvo a Macri y a su mujer en la primera fila, hizo un silencio y dijo: «Quiero agradecer la presencia del señor Presidente. Así como hemos palpitado el sentido de la iglesia, él es el signo de la patria. Quiero decirle lo siguiente: usted le dijo a todos los argentinos que se había sentido golpeado y en el clima de ese golpe, voy a hablar de corazón a corazón, quiso venir aquí. Ha venido a un buen lugar, a encontrarse con el Señor. Y Dios no hace las cosas mágicamente, sino que transforma el corazón y provoca la libertad».

Glup. Silencio. Y el representante de la iglesia, se paró frente al presidente y mirándolo a los ojos le dijo: «Mauricio, has hablado de la pobreza, llévate el rostro de la pobreza». Y siguió: «Cuando empezó usted dijo ‘voy a luchar por la pobreza cero’. ¿Qué puede decir Salta ahora? Le da rostros a la pobreza»

Mario Cargnello, el arzobispo de Salta en cuestión, miró al resto de la primera fija y agregó: «Aquí tenemos también un candidato a vicepresidente, que es nuestro Juan Manuel [Urtubey]; dos candidatos a gobernador; el señor intendente; el señor vicegobernador. Esto vale para todos.»

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