Otra muerte obrera al explotar fábrica de agrotóxicos en Mercedes

Rubén Ponce, un trabajador de 42 años, vecino de la fábrica Sigma Agro de Mercedes, provincia de Buenos Aires, murió luego de una semana de agonía por culpa de una explosión en la planta. Cayó una zanja inundada por el líquido tóxico derramado durante el incendio. De acuerdo a los testimonios de los vecinos, Rubén Ponce trabajaba como sereno y era un contratista de máquinas viales que en el intento de salvar una de sus máquinas del galpón que explotó sufrió la quemadura de un 40 % de su cuerpo.El incendio de Sigma AGRO, ocurrido el 27 de septiembre, es un caso paradigmático sobre la falta de control del Estado y los peligros que conllevan los agrotóxicos utilizados para el campo. Fue necesaria la participación de los bomberos de siete ciudades cercanas para apagar el incendio, además de la intervención de la Policía Ecológica y Sustancias Peligrosas de la Policía de la provincia de Buenos Aires por el caracter tóxico de los productos acopiados en una zona urbana.

Una investigación de Canal Abierto sostiene que «lo que pasaba en esa fábrica era un misterio hasta para los propios vecinos, a los que les habían dicho que hacían pastillas de cloros para piletas. Luego se enteraron que allí acopiaban agrotóxicos, después que fraccionaban y recién tras la explosión pudieron saber la verdad: que también se elaboraban allí los agrotóxicos».

Según un parte del Ministerio Público Fiscal de Mercedes, las autoridades del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) «tomaron diversas muestras, siendo que los primeros datos que se conocieron de los líquidos derramados (indican) que se trataría de biodiesel, glifosato y componentes para el desarrollo del mismo producto».

Martín Barros, un vecino de la zona, declaró a Radio Gráfica: “temblaron las paredes y piso de mi casa. Apenas amaneció se podía ver la estela inmensa de humo negro y un olor muy intenso a agrotóxico”. A pesar de la densa nube de humo tóxico, las autoridades informaron que no comportaba peligro alguno para la salud. Y con inusitada celeridad también concluyeron que no existió negligencia alguna de la empresa. 

Sin embargo, organizaciones ambientalistas como Red de Médicos de Pueblos Fumigados, el Colectivo Andrés Carrasco y Cicop-Fesprosa seccional Mercedes, consideran el hecho como una catástrofe ambiental que se enmarca dentro de los peligros que implica utilizar tóxicos prohibidos en varios países del mundo. 

 

 

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