De ayudante de albañil a jugar en la Selección: la vida del Pulga Rodríguez

Luis Rodríguez, mejor conocido como El Pulga, es el referente indiscutido de un histórico Colón que por primera vez en su historia tiene la posibilidad de consagrarse campeón de la Copa Sudamericana.  Este sábado, miles de fanáticos de Colón se encomendarán a los pies del 10 del equipo, cuya historia va mucho más allá de patear una pelota en un potrero.

Nacido en Simoca, un pequeño pueblo a 50 kilómetros de San Miguel de Tucumán, El Pulga compartía casa con ocho hermanos y un padre albañil que se las rebuscaba como podía para alimentar a la familia. Desde chiquito, jugar a la pelota con amigos le llenaba el cuerpo a pesar de que su panza estuviera vacía. 

El momento que terminaría definiendo el futuro de Luis ocurrió una tarde en la que su padre decide comprarle un par de botines, a pesar de que esos 30 pesos comprometerían la cena. “Por ahí ese día no comimos ni mis hermanos ni yo, pero yo no tenía hambre, tenía mis botines”, recuerda el futbolista.

Pocos saben que a los 18 años Luis tuvo la oportunidad de una prueba en el Real Madrid, tras ser elegido como mejor jugador en un mundialito disputado en Islas Canarias con ORI, un proyecto de formación que tenía vínculos con el Inter de Italia y una filial en Tucumán. De hecho, El Pulga pasó la prueba y un coordinador del club Merengue manifestó que querían ficharlo. Sin embargo, problemas contractuales y una decisión poco clara del representante terminaron frustrando el pase. Pero la aventura europea no terminaba ahí. El representante aseguró que el Craiova de Rumania estaba probando jugadores, y prometían 500 dólares mensuales. Luis y otros chicos llegaron a la estación de trenes de Bucarest, pero nadie fue a buscarlos. 

Ya de vuelta en Simoca, Luis rompió con sus apoderados y decidió que el fútbol sólo sería un entretenimiento. En su pueblo natal, se desempeño como ayudante de su papá albañil y sólo jugaba en el potrero por unos pesos. Sin embargo, su hermano Walter lo convenció de que tenía talento y no podía desperdiciarlo. Con una nueva motivación, Luis volvió a las canchas profesionales. Primero, pasó por el club de la UTA. Luego, por Racing de Córdoba. Después, llegaría a Atlético Tucumán, donde se convertiría en uno de los ídolos más grandes de la historia con 325 partidos y 130 goles.

Con Maradona como DT de la selección probando jugadores del medio local, Luis tuvo la oportunidad de calzarse la albiceleste tras destacarse por varias temporadas en El Decano y en Newell’s. Querido por todos los futboleros por su juego y su picardía adentro de la cancha, El Pulga tiene este sábado la chance de ganar su primer trofeo en primera. «Es algo histórico. Estar en la final de una copa internacional es algo maravilloso y lo pudimos lograr con este grupo humilde. Muchos de nosotros llevamos mucho tiempo jugando al fútbol y estar en una final internacional es histórico, me siento orgulloso de formar parte de este equipo, de ser el capitán». Del Real Madrid a Simoca, de Simoca a rozar la gloria internacional: la de Luis Miguel Rodríguez es una auténtica Historia de Trabajadores.

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