Colombia: cierran fronteras y detienen periodistas antes de la marcha del 21N

El gobierno de Colombia parece haber entrado en pánico por una huelga general con movilizaciones anunciada para el próximo 21 de noviembre. Quizás atemorizado por lo que ocurre en otros países del continente, decidió cerrar las fronteras, acuartelar a los militares, realizar allanamientos masivos en los que fueron detenidos por lo menos veinte periodistas de medios alternativos, y permitir que los alcaldes puedan dictar el toque de queda si lo consideran necesario. Resulta estrafalario que uno de los Estados en donde la represión policial y parapolicial es una de las más feroces de la región tenga tanto miedo. Suele ocurrir al revés. 

“Hoy allanaron mi otra casa: Revista Cartel Urbano. Tienen miedo, le tienen miedo a la prensa alternativa, al arte, a contar la verdad sin depender de los grandes empresarios. No les tenemos miedo y no somos terroristas.”, publicó  la periodista Andrea Puentes.

La desmesura de la represión ‘preventiva’ provocó una catarata de mensajes en las redes reforzando la convocatoria a la marcha.

«Soy Johan Pinzón, joven líder social entregado a las justas luchas del pueblo. Esta mañana la policía se presentó en mi casa de manera violenta y realizó un allanamiento, intimidando a mi familia y dejando mi imagen por el piso ante el barrio Alamos Sur, del cual presido la Junta de Acción Comunal. Claramente lo único que encontraron fueron libros, carteles, afiches, camisetas y gorras mías de la organización a la que pertenezco. Luego de lo ocurrido estoy firme y convencido de la necesidad de seguir trabajando por los pobladores y pobladoras de este país. De igual forma, extiendo mi mayor solidaridad con los más de 21 compañeros que como yo, fueron víctimas de esta cacería de brujas orquestada por el «gobierno» de Iván Duque. #NoTenemosMiedo”. “¡No nos van a intimidar! ¡Aquí no se rinde nadie! En las calles nos vemos…”. escribió Sebastián Quiroga Pardo, un militante que hace un año sufrió amenazas para él y toda su familia. “Soy Johana Hincapie, mujer líder social convencida de que necesitamos transformar este país. Hoy en mi casa la policía se presentó de manera violenta y realizó un allanamiento, revisando cada centímetro de mis cosas. Obviamente no encontraron más que libros de pensamiento crítico, imágenes y fotografías alusivas a la dignidad de la humanidad. Pese a esto estoy firme, tranquila y con más ganas de seguir luchando.No nos detendrán”.

Según informan los medios locales: «desde el martes a la medianoche y hasta las 05:00, hora local, de la mañana del próximo viernes, 22 de noviembre, todos los pasos fronterizos terrestres y fluviales del país serán cerrados con motivo de la manifestación opositora convocada para el jueves 21.La medida, que será aplicada en 12 puestos de Control Migratorio a lo largo de la frontera colombiana, fue definida, según el Gobierno de Iván Duque, con el objetivo de ‘garantizar la total normalidad en el desarrollo de las marchas que se adelantaran en diferentes regiones del país’. Así lo afirmaron en un comunicado.»

Un profesor multilaureado en Ciencias Políticas, Juan Carlos Ruiz Vásquez, escribe hoy en El Espectador una nota titulada «Manual para entender las marchas del 21». Sin un atisbo de ironía, explica el fenómeno: «Las manifestaciones de hoy en día no son como las de antes. Los manifestantes son más persistentes, ruidosos y violentos. Las respuestas de la fuerza pública son también más brutales. En Francia, por ejemplo, el movimiento de Chalecos Amarillos contabiliza 24 personas que perdieron un ojo y cinco que perdieron las manos. En Chile se cuentan más de 2.000 heridos y 20 muertos, sin contar las denuncias por torturas y violaciones.» Recomendamos su lectura, es muy divertida aunque por los antecedentes del autor no parece escrita en broma. 

Los ruidosos que, al decir del Lic. Ruiz Vázquez en el mismo artículo ‘no saben porqué marchan’, esta vez dicen que lo hacen para protestar contra: la represión en Cauca, Catumbo y  el sur de Bolívar, el proyecto de aumentar la edad de pensión, y la curiosa ideas de reducir el salario mínimo para los jóvenes, marcando una diferenciación entre los trabajadores según su edad, además de avalar contratos laborales por hora, entre otras maravillas. 

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