El asesinato de un estudiante estremece a Colombia

Dilan Cruz es la cuarta víctima de la represión a las protestas contra el gobierno iniciadas con el paro general del 21 de noviembre. También se contabilizan 500 heridos , 172 detenidos y 61 extranjeros expulsados por participar en «actos vandálicos», la mayoría venezolanos.

El estudiante agonizaba desde el sábado, este miércoles se conoció su muerte, justo el día en que debía recibir su diploma de bachiller en una escuela pública. 

«Llegamos a las 2:30 p.m., estábamos marchando y los del Esmad nos tiraron bombas aturdidoras y lacrimógenas. Dilan se fue al frente a patear una lacrimógena, porque al lado había personas mayores. Ahí le dispararon a mansalva. Dicen que fue una bala de goma, que impactó al lado derecho de la cabeza, arriba de la nuca», declaró un amigo al diario El Espectador de Colombia.

Al conocerse su muerte, los miembros de la Unión de Estudiantes de Educación Superior (UNEES) se levantaron de la Mesa de Concertación que había convocado el presidente uribista Iván Duque en la Casa de Nariño. En un comunicado la organización estudiantil sostiene: “Nos solidarizamos con la familia de nuestro compañero Dylan Cruz, pues reconocemos su accionar en la búsqueda de una educación al alcance de todas y todos” y agregaque “a Dylan lo mató el Escuadrón Móvil Antidisturbios» razón por la cual se retiraban de la mesa ya que el crimen no era un hecho aislado sino “parte de un escenario sistemático y generalizado de irrespeto a la vida e integridad de quienes ejercen el derecho a la protesta social”. Y convocaron a una movilización para esta tarde, según informa La Tribuna de los sin Voz. 

También el senador opositor Gustavo Petro llamó a actuar sin violencia tras el fallecimiento y pidió que se cancele el diálogo que estaba previsto para el martes con el gobierno para intentar hallar una salida a la crisis que vive el país.

Por su parte, el exguerrillero Rodrigo Londoño, consideró que su muerte era «un llamado a Duque» para «que escuche de una vez por todas, el clamor de las mayorías por la defensa de la paz y la vida».

Las marchas fueron convocadas como una iniciativa de los sindicatos para prevenir que el gobierno de Duque ejecutara una reforma laboral y de las pensiones que perjudican a los trabajadores. 

La protesta fue sumando adhesiones y exigencias. Los estudiantes salieron a la calle para reclamar más inversión en educación, los indígenas piden el fin de las matanzas a sus líderes que desde que llegó Duque al poder recrudecieron sumando ya decenas de víctimas en quince meses. Las organizaciones sociales exigen al gobierno un mayor compromiso con la implementación del acuerdo de paz con las FARC alcanzado en 2016.

Paros y movilizaciones que están poniendo a Colombia de pie en las que participan trabajadores, estudiantes, docentes, indígenas, campesinos, mujeres, grupos opositores, así como defensores de los acuerdos de paz suscritos con la exguerrilla de la FARC.

También el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, organización que agrupa a más del 90% de las comunidades indígenas del departamento, anunció en su página oficial que se pliega a la protesta: «La Guardia indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC, inicia su camino a la ciudad de Bogotá, el objetivo fortalecer la movilización social, la #MingaIndigena a afianzar la lucha social. Fuerza fuerza. 28NParoNacional «. Según la ONIC, Organización Nacional Indígena de Colombia, ya son 40 los indios asesinados en el Cauca desde principio de año, razón por la cual los Arzobispos de Cali  y Popayán  junto con organizaciones de derechos humanos realizaron una ‘marcha por la vida’ hacia la comunidad indígena de Tacueyó a principios de noviembre. 

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