En la mañana del lunes, dos referentes del Sindicato del Petróleo de Venezuela fueron retenidos en Ezeiza y deportados a su país. El secretario general del gremio, Will Rangel, y Jacobo Torres, secretario de Relaciones Internacionales, habían viajado para participar del Congreso anual de la CTA Autónoma, al que había sido invitado el mismísimo presidente electo, Alberto Fernández, además de delegaciones de toda América Latina. El secretario general de ATE Nacional, Hugo Cachorro Godoy, denunció la medida «vergonzosa y repudiable». Los sindicalistas expulsados no tenían ninguna orden de detención en Interpol ni motivo alguno para que se los retuviera en Ezeiza, en donde permanecieron incomunicados entre la 1 y las 5 de la madrugada.

Desde Cancillería informaron que existía una ‘orden de restricción’ para su ingreso al país.

En su discurso de apertura, Peidró repudió la expulsión de los sindicalistas y finalizó diciendo: “Esta CTA-A dice que la verdadera unidad de los trabajadores es la organización, y lo que los une es la lucha. No hay salvación por sector, la única salvación es entrelazar nuestros corazones, nuestras propuestas, con los compañeros de todo el mundo que pelean para derrotar este modelo de hambre”.