«Soñamos con crear un Ministerio de Cultura diferente a todos los del país»

Joselo Schuap, músico y flamante ministro de Cultura de Misiones, charló con Nora Anchart y Laura Giussani sobre los nuevos desafíos en esta nueva etapa como funcionario, el cariño de la gente y el plan para construir algo diferente.

“Tengo el honor de ser el primer ministro de Cultura de la provincia”, explicó el artista, dado que previamente sólo existía una subsecretaría que dependía del Ministerio de Educación. “Era un espacio muy escaso. Aquí los artistas independientes tenemos una actividad muy fuerte. Recién ahora estamos intentando acompañar y ayudar a esos hacedores culturales para que se sientan respaldados”, apuntó Schuap.

El músico misionero supo realizar los denominados “atentados culturales”, armado con su grupo, su guitarra y Dino, un colectivo modelo 61’ que oficiaba de centro cultural itinerante. El procedimiento era simple y efectivo: recorrer distintos puntos del país, bajar los parlantes y ‘atacar’ con canciones. “Yo no fui candidato a diputado, ni concejal, ni a este puesto. El gobernador decidió convocar al músico que andaba en colectivo y realizaba atentados culturales para que lleve adelante la creación y el trabajo inicial del ministerio de Cultura”.

Por otra parte, el músico destacó la libertad que tienen para soñar “con un Ministerio de Cultura diferente a todos los del país”. “Tenemos cuatro subsecretarías, una de ellas dedicada a la cuestión de género y diversidad cultural, y hasta un departamento que se ocupa de atender, aprender y hacer foco de las expresiones artísticas nuevas, de las minorías. También tenemos una línea de fomento con regiones culturales que van a decidir a quién le van a dar la plata. Nadie mejor que el vecino que conoce al trabajador cultural de la región”, enumeró.

“Lo único que busco yo con esto es terminar mi gestión dentro de cuatro años con el mismo orgullo y el apoyo popular con el que entré. No quisiera perder el capital de afecto de la gente conmigo. Quiero terminar estos cuatro años, agarrar mi colectivo y mi guitarra de nuevo. Sin pretensiones mayores que la gloria de haber hecho lo correcto”.

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