Joven español se enfrenta a 40 años de cárcel por ayudar una familia de refugiados palestinos en la ruta

Pablo Campos Castillo, sevillano de 28 años, se enfrentará esta semana a la Justicia griega, que pide 40 años de prisión por presunto tráfico de personas luego de que el joven español ayudara a una familia palestina que se encontraba haciendo autostop entre Kavala y Tesalónica.

El hecho ocurrió el 9 de diciembre de 2018, cuando la policía griega interceptó el coche en el que se encontraban Campos, su pareja y la familia palestina. Pablo relató a La Mar de Onuba que la familia llevaba más de 40 kilómetros andando por el costado de la autopista, según le contaron, y se encontraban «en un estado de salud lamentable».

Campos, que vivía hacía cuatro años en Grecia, ya había colaborado a personas refugiadas en situación de exclusión y conocía varias ONG en Tesalónica que podían ayudar a la pareja y su hijo. Su primera intención fue acercarlos a alguna de las organizaciones. Sin embargo, tras un control rutinario, el español y su pareja fueron detenidos, acusados de transportar ilegalmente a refugiados.

«Allí permanecí encerrado durante tres largos días  sin que nadie me informara en mi idioma y sin que siquiera me informaran de mis derechos como detenido», explica Pablo sobre su detención en unas dependencias policiales. Por casi dos semanas, Campos fue confinado en un centro de internamiento, hacinado junto a otras 15 personas «con las que tenía que compartir baño dentro de la propia celda. No veíamos la luz más que por una pequeña ventana que daba a un patio interior».

En Nochebuena de 2018, el juez le impuso una fianza y fue deportado sin siquiera poder recoger sus objetos personales. En un abrir y cerrar de ojos, el trabajo, la pareja, la casa y todo lo que había reunido durante sus cuatro años en el país «se perdió sin que pudiera ni despedirme». Junto a la deportación llegó su consideración oficial como “persona peligrosa para el estado griego”.

El joven sevillano ha presentado tres recursos para paralizar el proceso y poder regresar a Grecia para reencontrarse con su pareja. Campos lamenta que el Estado español no le haya prestado ningún tipo de ayuda jurídica ni personal. “Me han dicho que no pueden hacer nada, y que la única ayuda que me podrían ofrecer vendría en el caso de que hubiera una condena para evitar ser internado en una cárcel griega».

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda