Yo acuso: «los agrotóxicos me provocaron cáncer».

Foto: Mauro Monteiro

Inés Strizzi, vecina de Realicó que enfermó de cáncer, se presentó en el    plenario donde se debate el proyecto de ley de Gestión Integral de Plaguicidas que envió el Ejecutivo a la Legislatura para pedir que se prohíba la legislación, indicó que los agrotóxicos la enfermaron y aseguró que hay otras personas afectadas.

Strizzi reveló que sabe de primera mano cómo funcionan y qué contienen los agroquímicos, ya que vivía con un ingeniero agrónomo que se encargaba de preparar las mezclas para fumigar. Inés ayudaba a su pareja y tenía un contacto permanente con agroquímicos. “Técnicamente, los agroquímicos actúan como disruptores hormonales, mutan los hormonas, en mi caso particular fue el estrógeno”, explicó la vecina, y agregó que “en el pueblo hay un montón de gente enferma con Parkinson, enfermedades respiratorias, cáncer. Han nacido niños con malformaciones y abortos espontáneos. Incluso en el registro que hemos hecho (para modificar la ordenanza de Realicó) vecinos nos denuncian situaciones”.

De acuerdo a un estudio realizado por el  Instituto Nacional del Cáncer, La Pampa, Santa Fé y Córdoba son las provincias con mayor porcentaje de casos de cáncer. Coinciden en ser, también, el eje sojero del país.

Inés lleva más de cinco años en tratamiento oncológico, un periplo de hospitales que le hicieron conocer «otras luchas, otras búsquedas y otras realidades, y muchas que ponían el foco en este modelo agroindustrial de la Argentina, en los agrotóxicos y en el cáncer como una consecuencia de este modelo, de este paradigma de producción”, relató al portal La Tinta. En agosto del año pasado el espacio La Pampa Libre de Agrotóxicos la convocó para elevar un petitorio al gobernador para que paren las fumigaciones. Así comenzó su activismo en la lucha ambiental de su ciudad.

Realicó es un pequeño pueblo con menos de 8 mil habitantes ubicado al norte de la provincia. El próximo 2 de marzo festejará 113 años de vida con varias jornadas de eventos gratuitos. Sin embargo, la atención pasa por otro lado. Al tratarse de un lugar tan chico, los campos fumigados se encuentran muy cerca de las casas, y ninguna autoridad sabe cómo tratar con las denuncias. “En Realicó vas a la policía y no sabe qué hacer, te mandan a bromatología a la municipalidad. En algún momento se tiene que cortar con todo esto. Todos estamos expuestos a pagar las consecuencias de este modelo productivo”, explicó Strizzi.

Por otra parte, la vecina criticó ciertos aspectos de la ley, como por ejemplo que “no hay una definición en cuanto a quién es el responsable, quién es el aplicador, cuestiones técnicas que debería tener una ley y en los artículos cinco y seis, que tratan sobre las sustancias para aplicar, se habla de una distancia terrestre de 500 metros y una aérea de 3000”. En relación a esto, Inés sostuvo que junto a otros vecinos proponen que haya un distancia terrestre mínima de 800 y 1000 metros, como ocurre con leyes de otros lugares. «En Realicó te fumigan mientras cruzás la calle», concluyó.

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