Ojalá, por Federico Lorenz

Gran discurso de Alberto Fernández. Con lo que se adelantó por estos días, pero también con muchas otras ideas que ni se esperaban. Que un presidente hable así, eleva el debate, se acuerde o no con todo lo que proponga.
Ojalá que aquellas/ os con responsabilidad ejecutiva y legislativa sobre lo que AF propone estén a la altura, porque creo que la brecha entre este discurso, su apelación a que las palabras quieran decir algo, su vocación de construcción colectiva, no necesariamente se traduce en las segundas y terceras líneas del gobierno. Ese es a mi juicio el principal desafío del Poder Ejecutivo. A las y los ciudadanos, nos toca aportar, acompañar e ilusionarnos desde nuestros saberes y competencias específicos.
Supongo que a medida que pasa el tiempo, uno es más reacio a emocionarse, acaso se vuelve más desconfiado. Pero creo que esto es lo mejor que vengo escuchando políticamente desde hace mucho tiempo, casi diría desde 2003. Creo que otros momentos de tanta intensidad y dramatismo para todos hay que ir a buscarlos aún mucho más atrás.
La primera impresión, luego de escucharlo es un gran ojalá, y la prevención ante las lecturas simples. Una cosa es explicar de manera fácil lo complejo: eso está hecho, con omisiones y con lecturas que seguramente no conforman a todos y esconden situaciones estructurales de subordinación económica y cultural. Otra, muy diferente, pensar que hay salidas simples y rápidas para problemas complejos.
Pienso, en lo particular, en el “Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Espacios Marítimos Correspondientes”. Según el presidente, “será plural y asegurará políticas de Estado a mediano y largo plazo. Contará con representantes de la oposición política, del mundo académico y jurídico, de la provincia de Tierra del Fuego y de los ex combatientes”.
La conformación de un espacio como ese, con esas características, será un excelente termómetro en cuanto a la coherencia y/ o la distancia entre las propuestas y lo que se actúe. Es decir, entre lo dicho y lo hecho.

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