La V Columna | Mujer bonita es la que lucha, por Laura Giussani Constenla

“Mujer bonita es la que lucha” es una de las más bellas consignas que parió esta era. Contiene dos ideas fundantes: la belleza, la seducción y el deseo como insignias. Ser bonita es una definición, una propuesta, una invitación. No son bonitas las minas que quieren serlo, que se tiñen, se operan, se someten. No, bonita es la que lucha. Dejar de ser bonita, jamás. Esas son las minas que me gustan, que nos gustan, las que luchan.

Luchan para qué? Pues bien, ahí te quería ver.

Yo tuve mi bautismo feminista a los 16 años en Italia. La edad que tienen ahora las pibas que están cambiando el imaginario político argentino. Fui una de ellas hace varias décadas. Y creo que me hizo muy bien ese baño de dignidad feminista, igual que les está haciendo a ellas.

Quizás por eso, de puro porfiada, no más, si hay algo que me molesta es que me marquen la ‘agenda’. Se supone que hoy tenemos que hablar de las obreras asesinadas el 8 de marzo o centrar esta columna en la lucha de la mujer por su igualdad (idea molesta esa de la igualdad, iguales a quién, a ellos, a los hombres? A esos poderosos que nos destruyen? O a los hombres oprimidos, sometidos a un sistema que les patea la cabeza? hombres que esa misma opresión, nos patean la cabeza a nosotras? Yo quiero ser igual a ese energúmeno? No.

ME HIZO MUY BIEN ESE BAÑO DE DIGNIDAD FEMINISTA

Igualdad de derechos? Sí, lástima que ni ellos tienen demasiados derechos. Mucho menos al libre albedrío. Mujeres, negros, gays, pobres, trabajadores y jóvenes, tenemos algo en común: somos los débiles, las víctimas de un sistema injusto.

Quizás por eso, no quiero hablar solo de mujeres. Es cierto que nos están matando. El machismo mata al igual que el capitalismo mata. Todos los días una o más mujeres es asesinada, torturada, abandonada, descuartizada, tirada a la basura. También hay alrededor de 500 jóvenes por año, que son asesinados por sus congéneres varones. Los trabajadores caen como moscas, cada 14 horas una muerte evitable en un supuesto ‘accidente laboral’. Los pobres y los pueblos originarios mueren de hambre y deben soportar que un médico blanco los llame vagos y sucios amenazando con matarlos en el hospital. Y cuántos mueren en accidentes de tránsito? Un mundo desquiciado.

SOMOS LOS DÉBILES, LAS VÍCTIMAS DE UN SISTEMA INJUSTO

Por eso, nosotras, las feministas, representamos no solo la lucha de las mujeres sino la defensa de todos nuestros pares: los débiles, los humillados, los asesinados. Víctimas de un sistema perverso patriarcal-capitalista-racista.

Hace poco leí una entrevista a una feminista egipcia, Nawal al Saadawi, que decía: “El feminismo es liberar la mente del sistema patriarcal, de la religión y del capitalismo, que son las principales amenazas para la mujer. Aunque no solo son amenazas para la liberación de la mujer sino también para los pobres. Yo no separo entre la opresión de clase y la opresión patriarcal. Para mí, están relacionadas y siempre van juntas de la mano. De hecho, para mí una mujer es independiente cuando se alimenta por sí misma (…) La opresión de la mujer es universal, no solo afecta a los países pobres. Se da por ejemplo en todas las religiones: en el cristianismo, en el judaísmo, en el islam o en el budismo la mujer es siempre inferior. Como ve, no me gustan las divisiones, tampoco separo entre Oriente y Occidente o entre Norte y Sur, porque todos vivimos en un solo mundo.”

“Tremate, tremate, le streghe son tornate”, cantábamos en aquella Italia de los setenta. Porque somos la expresión del oprimido y no tenemos miedo, somos hermosas mujeres que luchan como aquellas inicios del 900.

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