Una lagrimita por Lester Grinspoon, por Américo Swartzman

Este psiquiatra yanqui (hijo de judios rusos) tenía tal honestidad científica que había comenzado a estudiar la marihuana para demostrar su peligrosidad, y terminó siendo autor de «Marihuana reconsidered», en 1971, una investigación que lo convirtió en uno de los principales reivindicadores de esta planta que había sido demonizada por el gobierno de los EEUU por razones meramente comerciales y coyunturales.

La leyenda dice que Grinspoon inició su investigación para convencer a su amigo Carl Sagan de que el consumo de cannabis era malo para su intelecto. Pero sus estudios le fueron mostrando todo lo contrario: «Aprendí que a pesar de mi entrenamiento como médico y científico, yo había sufrido un lavado de cerebro como prácticamente todos y cada uno de los ciudadanos de este país», escribió. Eso le costó caro. El mundo académico y científico de los EEUU le cerró muchas puertas.

Grinspoon determinó que el cannabis tenía al menos tres usos virtuosos: el recreativo, el creativo y el medicinal. Este último uso, además, lo comprobó de cerca, al tratar con cannabis los padecimientos de su hijo enfermo de leucemia. Este gran científico y humanista falleció el pasado 25 de junio, a los 92 años, habiendo recibido al fin numerosos reconocimientos por su laburo, entre ellos premios científicos y de universidades.También recibió otro homenaje valioso y merecido: una variedad de sativa creada en Holanda (y muy valorada) lleva su nombre: «Dr. Grinspoon».

Descanse en paz, don Lester. Y gracias por su obra.

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda