Entre la fábrica de chocolate y el bombón asesino.

Ya son más de treinta los empleados de Felfort que dieron positivo de covid-19 y hay otra treintena que esperan los resultados del hisopado. El primer caso se destectó el 28 de mayo pero no se aplicó el protocolo correspondiente. El delegado Rodolfo Silva, quien padece los síntomas de la enfermedad, explicó a Ambito Financiero que «se le pidió a la empresa que cortara la producción, que cerrara, al menos, por una semana, pero hay negación».

La falta de interés de la empresa de chocolates más famosa del país por la salud de sus trabajadores provocó que el lunes 22 de junio setenta emplelados que habían tenido contacto con el primer infectado abandonaran la fábrica, lo mismo ocurrió al día siguiente y hubo un paro de actividades para exigir que se detenga la producción. Los bombones no parecen ser un elemento escencial para la población.

Los primeros testeos fueron hechos por los propios trabajadores en su obra social ya que la empresa no se hizo cargo, tuvieron que ir en transporte público y esperar los resultados extendiendo un certificado médico para evitar descuentos.

En tanto, la fábrica continúa su producción con algunos trabajadores que no fueron enviados a testear. Lo cierto es que el edificio de seis pisos ubicado en Almagro, lejos de parecerse a la mágica Fábrica de Chocolate, recuerda la canción del Bombón Asesino.

Según La Izquierda Diario, no solo no se cuida a los obreros sino que los acusan de ser los respondables del contagio. «No fue suficiente la máscara de acrílico, nos culpaban por comer todos juntos en el comedor, cuando sabían que los horarios de comida no daban abasto para tanta gente, nos culpan de los contagios, aludiendo a los contactos en los horarios de comida y desayuno, cuando en sectores como en “Paragüitas” trabajamos todos amontonados, cruzándonos todo el tiempo, sin la distancia de un metro y medio entre cada operario u operaria, con máscara pero sin barbijos otorgados por la empresa para que las gotitas de saliva no salpicaran las mesas de trabajo, tensionados todo el tiempo con el lavado de manos, no tocarnos la cara, no acercarnos ni hablarnos de frente, tocando picaportes, ascensores, canillas, etc. La concentración extra puesta en la higiene además de la que tenemos que poner en realizar bien y rápido nuestro trabajo es totalmente estresante. Otro factor para que bajen nuestras defensas.»

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