«Me falta el aire». También en Argentina.

De acuerdo a un comunicado dado a conocer por la Comisión Provincial de la Memoria «en el mes de junio, la policía bonaerense produjo la muerte, por uso de la fuerza, de una persona cada 40 horas. Fueron 18 muertes, la mayoría de varones, jóvenes y pobres. La cifra está en consonancia con un despliegue de la fuerza policial en el territorio que ha profundizado sus prácticas habituales, y en tiempos de pandemia viene mostrando su cara más violenta, arbitraria y cruel.»

Después de dos meses, la mamá de Facundo Astudillo Castro logró que cobrara trascendencia internacional y la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -CIDH – para investigar la desaparición de su hijo en un retén policial.

Esta semana se sumaron dos nuevos casos: en la madrugada del viernes, oficiales de la bonaerense persiguieron y acribillaron a Lucas Nahuel Verón (18) en Villa Scaso, La Matanza, en el día de su cumpleaños. Esa misma tarde falleció en Chascomús, Raúl Dávila (22) víctima de un incendio en el calabozo de la comisaría local donde estaba detenido por resistencia a la autoridad.

Violencia institucional que no ocurre solo en la provincia de Buenos Aires. En el día de hoy, Egidio García, referente Qom y de los derechos humanos del Chaco, denunció a La Columna Vertebral la liberación de todos los policías implicados en un allanamiento ilegal a un barrio toba y el abuso y tortura de toda una familia.

Un relevamiento realizado por La Columna Vertebral sobre los casos difundidos en los últimos meses – apenas una muestra de hechos denunciados públicamente- da cuenta de que se trata de un fenómeno nacional.

Tucumán, 15 de mayo. Desaparece Luis Espinoza Simoca. Su hermano denuncia que se lo llevó la policía por estar mirando un festival de jineteada no permitido. Lo encuentran días después sus familiares, muerto en Catamarca con golpes y un tiro. La autopsia comprueba que es una pistola de la policía.

San Luis. 6 de abril. Magalí Morales sale en bicicleta a comprar comida y deja a sus dos hijos de 11 y 7 años y a su nieta de 2. Esa misma noche la encontraron ahorcada en la comisaría de Santa Rosa de Conlara. El motivo del arresto parece ser que no era el día, por su número de DNI, en el que podía salir. Violación de cuarentena. La versión oficial habla de suicidio con un cordón de su buzo.

24 de abril, también en San Luis, Franco Maranguello, 16 años, es detenido por estar sentado con un amigo en el cordón de la vereda de su casa. Violación de cuarentena. Cuando la mamá fue a buscarlo a la comisaría del menor, le informaron que su hijo se había suicidado.

30 de abril. Provincia de Buenos Aires. Desaparece Facundo Astudillo Castro. La última vez que lo vieron subía a un patrullero en la ruta que va a Bahía Blanca. Recién dos meses después la noticia cobra consistencia y su madre logra hacerse oir. La familia cree que fue detenido por los retenes policiales y no tenía permiso de tránsito. El 10 de julio la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA solicitó información al Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina sobre la denuncia por la desaparición forzada de Facundo Astudillo Castro.

8 de junio. Jujuy. Ariel Valerian (39), trabajaba como mecánico en Ciudad Perico, fue detenido a la noche por la policía y golpeado ferozmente. Se ignoran los motivos de la detención, pero la victima logró realizar un llamado a una de sus hermanas, que logró registrar los momentos en que Ariel era arrestado. Sus familiares denuncian que seguidamente recibió una feroz paliza por parte de la fuerza pública de seguridad. Ariel pasó cerca de un mes internado en terapia intensiva en grave estado hasta su muerte, este martes 7 de julio.

Rosario, 9 de junio. Darío -de quien no se publicó su apellido-, iba en moto a buscar comida para el Centro Comunitario en el que trabajaba y fue atropellado por un patrulleroque transitaba, sin luces, fuera de su juridicción. De acuerdo al testimonio recogido por Rosario 3: “En el barrio los vecinos manifestaban absoluta indignación. Según contaron, fueron amenazados por los policías cuando asistían al herido que fue trasladado al hospital con múltiples fracturas.

Capital Federal. CABA. 18 de junio. Facundo Ariel Scalzo, 20 años, vivía en el Barrio Rivadavia II del Bajo Flores. Fue asesinado a balazos por la Gendarmería Nacional en la puerta de un merendero y Scalzo, padre de una pequeña niña, fue derivado al Hospital Piñero, donde rápidamente certificaron que el joven recibió dos disparos en la espalda y uno en el brazo antes de morir.

24 de junio. Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires. Ignacio Seijas, de 17 años, pierde un ojo por ser baleado en su casa por el Grupo de Apoyo Departamental en Villa Albertina, Lomas de Zamora. La Garganta Poderosa denuncia que hombres armados entraron a la noche en su vivienda, y un policía, sin mediar palabra, le disparó a matar sin dar la orden de alto ni intentar reducirlo, directamente le reventaron el ojo derecho, provocándole la pérdida definitiva de la visión.

Viernes 26 de junio. Tucumán. A tres cuadras de la Casa de Gobierno, un grupo de policías detiene a un ‘sospechoso de hurto’. Lo aplastan contra el piso -según denuncian testigos a La Gaceta- ‘me falta el aire, me falta el aire’. El cana le pedía que se callara diciendo que ‘no fuera cagón’.

Nos falta el aire.

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