«Transitamos la pandemia sin tener en cuenta ningún color político»

Jorge Sola, Secretario Gremial del Sindicato de Seguros y Secretario de Prensa y Comunicación de CGT, pasó por La Columna Vertebral para referirse al rol de las obras sociales durante la pandemia, los problemas a corregir para que nadie quede sin cobertura y la coordinación transversal con el Estado Nacional y cada uno de los gobiernos.

 
 

—Al principio hubo una predisposición por parte de todo el movimiento obrero de poner en claro que toda la estructura sindical, que incluye por supuesto las obras sociales pero también todas nuestras estructuras hoteleras para el aislamiento que era necesario, lo pusimos a disposición no solo para el gobierno nacional sino en todas y cada una de las jurisdicciones que tenemos a lo largo y a lo ancho del país, y fue así que muchos de los que necesitaban ser aislados y que no transitaban la enfermedad con principios de internación fueron a parar en estos hoteles. Entendimos que era necesario brindar toda la ayuda que se podía y por supuesto la prestación sanitaria, la de salud, que tenemos a través de las obras sociales, no solo que la fortalecimos sino que pusimos énfasis en la prevención, en el tratamiento, en la atención. Hubo que empezar a atender utilizando otras vías como son las vías de acceso a través de WhatsApp, de teléfono, de consultas a través de videollamadas y demás. Con una caída inclusive de las recaudaciones, producto claramente de la crisis, y con el gobierno en eso acordamos que fuera compensando esas caídas de recaudaciones para que las obras sociales no se vieran aun con mas déficit del que actualmente tienen. Lo hemos transitado en forma coordinada sin tener en cuenta ningún color político ni mucho menos. Me parece que la situación amerita poner a disposición toda la estructura de salud que tenemos.

LCV: El trabajo con el estado nacional y los Estados provinciales fue transversal. Era donde estaba la necesidad.

—Absolutamente, nos pareció que la manera de llevar adelante la estrategia y la logística la ponía cada uno de los gobiernos, pero nosotros pusimos a disposición todo y creo que eso ha sido de una enorme ayuda, y también simbólica en cuanto a poner a disposición todo aquello que sea de la sociedad; me parece que en este punto la estructura de los trabajadores siempre es una organización social que va mucho más allá de la actividad a la cual representan. Eso creo que ha sido un gran desafío que lo hemos tomado y llevado adelante.

«la situación amerita poner a disposición toda la estructura de salud que tenemos»

LCV: Te quería preguntar si el tema de la vacuna, como tantos otros, está en el medio de la grieta, porque por un lado tenés aquellos que van por la medicina pública para quien no tiene ningún acceso y después quienes pagan los planes, las prepagas, que son volúmenes muy impresionantes por familia; y por el otro lado están quienes quieren que a partir de las obras sociales se estatice todo el sistema. ¿Cómo se lleva a cabo un equilibrio entre esto teniendo en cuenta que ustedes utilizan algunas instalaciones de los privados y teniendo en cuenta que el fortalecimiento del Estado también, para muchos de nosotros, es importante?

— Me parece que en realidad primero hay que sacarle todo contexto ideologizado, todo contexto político, todo contexto de tratar de aprovecharse de la situación políticamente, porque evidentemente estamos hablando de algo tan serio como es la salud. Hay que potenciar todas las fortalezas que tiene el sistema del Estado que está desmembrado desde hace muchísimo tiempo y que necesita jerarquizarse, tener más eficiencia, y después potenciar todo lo que las obras sociales tienen. En esa ecuación entre obra social y Estado, la enorme cantidad de la población puede tener acceso a una medicina con los aportes básicos de un salario y con una medicina de excelencia. La medicina prepaga va a existir siempre porque en realidad es parte del mercado. Esa red de medicina privada que son los prestadores que nosotros a veces contratamos. En eso sí merece una enorme critica de mi parte; son las propias medicinas prepagas quienes crean lo que se llaman las famosas genenciadoras, que son intermediarios entre el que paga, que en este caso es la obra social, y el que presta el servicio, que es en este caso el médico. En el medio a veces hay una o dos redes que subcontratan y que terminan encareciendo el sistema. Eso es creación del propio sistema privado. Nosotros tenemos que perfeccionar eso. Creo que la discusión tiene que tener a todos los actores sentados en una mesa y tratarlo con la seriedad y con la enorme responsabilidad que significa esto.

«Hay que potenciar todas las fortalezas que tiene el sistema del Estado»

LCV: Vamos a ir cerrando, no vas a zafar de pagar un peaje, ¿Cuál es nuestro peaje? Nos tenés contar cual fue tu primer trabajo allá lejos y hace tiempo, cuánto ganaste y si te acordás que hiciste con esa plata.

 

— Estaba en una fábrica muy chiquita, unipersonal casi te diría, y hacía las bolsas de carbón de papel madera. Iba a séptimo grado así que iba a la mañana a la escuela y a la tarde iba a trabajar a 4 o 5 cuadras, mi mamá me daba mate con leche me acuerdo. Iba todo a parar a mi casa, teníamos muchas necesidades así que iba todo a la economía familiar. La primer cosa que me compré fue una bicicleta y tiene una anécdota: en secundaria trabajé también como mozo, tenía 14 o 15 años y quería comprarme una bicicleta. Me echaron, por supuesto estaba en negro, y me acuerdo que mi papá fue con un palo a golpear la rueda a pedirle una indemnización. Encima el dueño del restauran era el mismo que me había dado trabajo con la bolsita. Dio resultado el amedrentamiento, no lo aconsejo para que lo hagan, pero la bicicleta la tuve. 

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