Boletín oficial: publican la reglamentación de la ley de teletrabajo

Este miércoles, 19 de enero, se publicó en el Boletín Oficial la reglamentación de la Ley de Teletrabajo votada en julio del año pasado por el Congreso Nacional. Con un lenguaje por momentos críptico y dejando algunas cuestiones para resolver más adelante en el marco de las discusiones de los Convenios Colectivos, el «Régimen Legal del Contrato de Teletrabajo» establecido por el decreto 27/2021 con las firmas del presidente Alberto Fernández; del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, se establecieron las bases para la aplicación de una forma laboral que cobró importancia en estos tiempos de pandemia. Quedan pendientes de reglamentación los artículos que contemplan las características del contrato de teletrabajo, derechos y obligaciones, así como la jornada laboral.

Con relación al derecho a la desconexión digital, el Gobierno aclaró que «cuando la actividad de la empresa se realice en diferentes husos horarios o en aquellos casos en que resulte indispensable por alguna razón objetiva, se admitirá la remisión de comunicaciones fuera de la jornada laboral». Sin embargo, la reglamentación comprende que «la persona que trabaja no estará obligada a responder hasta el inicio de su jornada, salvo que concurran los supuestos contenidos en el artículo 203 de la Ley Nº 20.744». Y agrega que los aumentos relacionados a una mayor carga horaria no serán ‘considerados incentivos’, por lo cual se mantendrían con la característica de horas extras.

En el caso de enfermedad o alguna otra razón que justifique la imposibilidad de cumplir con la tarea de trabajo a distancia, se «deberá comunicar en forma virtual y con precisión» el momento en que comienza la inactividad y cuando finaliza.

Entre tanto, las diversas centrales obreras y gremios se encuentran analizando las cuestiones legales de esta reglamentación que no son de fácil lectura. Entre ellos el tema que provocó más controversia entre los empresarios:

Respecto de la reversibilidad, deberá «ajustarse a los deberes impuestos en los artículos 9º y 10° del Código Civil y Comercial de la Nación y 62 y 63 de la Ley de Contrato de Trabajo».

«Recibida la solicitud de la persona que trabaja, con la sola invocación de una motivación razonable y sobreviniente, el empleador o la empleadora deberá cumplir con su obligación en el menor plazo que permita la situación del o de los establecimientos al momento del pedido», según el artículo 7°. En ningún caso dicho el plazo podrá ser superior a 30 días.

«A los efectos de evaluar la imposibilidad de cumplir con esta obligación se tendrá especialmente en cuenta el tiempo transcurrido desde el momento en que se dispuso el cambio de la modalidad presencial hacia la modalidad de teletrabajo», añade el decreto.

Por otra parte, los empleados que hubiesen pactado la modalidad de teletrabajo desde el inicio de la relación laboral «no pueden revocar su consentimiento ni ejercer el derecho a que se les otorguen tareas presenciales, salvo lo dispuesto en los Convenios Colectivos del Trabajo o en los contratos individuales».

Sobre la provisión de elementos de trabajo, se remarca que «no es remuneratoria, lo cual se extiende a la compensación de gastos, aún sin comprobantes» por lo que «no integran la base retributiva para el cómputo de ningún rubro emergente del contrato de trabajo, ni contribuciones sindicales o de la seguridad social».

Encuesta sobre teletrabajo

En julio del mes pasado, en pleno debate sobre la Ley, el Sindicato de Trabajadores de Seguro realizó una encuesta virtual entre sus afiliados para conocer detalles de la implementación repentina de la modalidad de teletrabajo. Compartimos una síntesis de sus conclusiones que pueden echar luz sobre la percepción que tienen los empleados y sus principales reclamos.

Cabe destacar que una amplia mayoría (el 77%) afirmó que era la primera vez que realizaba trabajo a distancia. Casi todos (un 88%) lo hicieron a solicitud del empleador y no por voluntad propia. El 91% no recibió los elementos necesarios, ni de conectividad ni de herramientas tecnológicas, de parte de la empresa, trabajando la mayoría en sus computadoras personales. Los trabajadores de Seguro solían tener los instrumentos necesarios para hacer la labor desde su hogar, pero casi todos coincidieron en la falta de un asiento que no le provocara malas posturas. 

En este primer tramo experimental, un 55% se definió satisfecho con esta forma de trabajo, entre lo positivo se mencionó el ahorro de tiempo y dinero por quedarse en casa. Entre los negativos figuraron: aislamiento, dificultad para conjugar trabajo y hogar en un mismo espacio, falta de estímulos y stress. 

 

 

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