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El pueblo que murió de pie, por Pablo Solana

¿Es, acaso, ´morir de pie´, una metáfora válida para referir a algo parecido a la dignidad? (“Aunque me haya equivocao, vivo parao… y que me entierren parao”). Algo de eso hay en la fascinación que producen los árboles muertos de Epecuén. Hace más de tres décadas el agua salada de una laguna desbordada los tapó; permanecieron bajo ese agua mortífera durante años y, con la bajante, ahí quedaron. Petrificados. Ya sin vida. De pie.

Tanto peor envejecieron, tras la catástrofe, todas las demás cosas. Las casas fueron derruidas casi por completo. Villa Epecuén es un pueblo muerto. El cadáver insepulto de un pueblo arrasado por aquella inundación. Lo más vistoso después de la tragedia son los restos del Cementerio, un Jesús crucificado a la vera del camino y un edificio que resalta, en letras gigantes: Matadero (parece un mal guion de película de terror, pero así es).

De chico mis viejxs solían ir y un par de veces fui con ellxs. Las aguas saladas de la laguna de Epecuén tenían propiedades curativas, se decía, y entonces ir a “las termas” era un plan de veraneo reparador, aunque para mí todo ese rollo se acercaba más a la superstición. Hasta ahora guardaba algunos tiernos recuerdos con la nostalgia mejorada que dan los sitios de la infancia. Ahora que volví, a pesar de la tierra arrasada, recordé inmediatamente algunas sensaciones: el tenue dolor de caminar descalzo por la sal reseca de las playas en torno a la laguna, que con los años se pudieron recuperar; el ardor en los labios después de meter la cabeza bajo el agua salada; la calma de una laguna siempre quieta. No pude, en cambio, ubicar el lugar de la única foto de aquellas vacaciones que conservo, donde estoy jugando a las cartas con un viejo del lugar. Pregunté a todo pueblerino que vi y finalmente el dueño de la pizzería del centro de Caruhé (el pueblo de al lado que se salvó) me aseguró que es allí. Coinciden las mesas y el ventanal, pero el resto del lugar no parece ser el mismo. Sería extraño que lo fuera, que estuviera igual, después de todo. Durante el rato de la búsqueda me sentí, por otro rato, aquel pequeñín que de la foto. Aunque no del todo inocente, capaz de disfrutar unas vacaciones en cualquier lugar.

Sobre los motivos de la inundación, todas las versiones (las oficiales y las oficiosas, las que se dan a lxs turistas y curiosxs) apuntan a las históricas lluvias del ´85 y las inundaciones en toda la provincia. Indudablemente ese factor climático existió, pero no fue solo eso.

La periodista Josefina Licitra dedicó un libro a contar la historia de esa tragedia: ´El agua mala. Crónica de Epecuén y las casas hundidas´. Allí explica que hubo alertas antes de la inundación, que hubo propuestas para hacer drenajes en las lagunas anteriores para que el agua excesiva no se viniera a la de Epecuén, pero que estancieros y el gobierno provincial priorizaron maximizar el uso de las tierras con fines económicos antes que realizar las obras hidráulicas necesarias para evitar la desaparición del pueblo.

Hoy, 35 años después, la hierba vuelve a disputar espacios a las ruinas, aún sobre la tierra salada. Volvieron los flamencos, patos, algunos teros. Y de a poco la gente de Caruhé se las va ingeniando para atender nuevamente al turismo. Las imágenes ya no son tan impactantes como las que mostró Pino Solanas en su película ´El viaje´ (1992), cuando la laguna desbordada apenas dejaba ver unos pocos techos resquebrajados y todo yacía bajo el nivel del agua. Las imágenes panorámicas que se pudieron ver durante el concierto de Los Fundamentalistas (2021) son resultado de un preciso dron, el sobrevuelo resalta la dimensión. Sin embargo, recorrer a pie el lugar no es menos impactante.

Si en algún punto el arte es metáfora, lo que quedó de Epecuén bien podría ser considerado una obra de arte de la naturaleza. Trágica, apocalíptica, pero no por eso menos bella.

*Pablo Solana. Ex editor de la revista Lanzas y Letras, colaborador de diversas publicaciones autogestionadas, entre ellas La Columna Vertebral, y coautor del libro “No me arrepiento de este Amor” de reciente aparición a 20 años de la rebelión de diciembre de 2021.

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Jujuy y Córdoba: Vuelven los despidos.

Localidad Morteros, Córdoba.

Los Trabajadores de la empresa láctea San Lucio permanecen en asambleas activas en las puertas de la planta frente a la incertidumbre sobre el futuro de sus fuentes de trabajo. Denuncian que la empresa está siendo vaciada por sus dueños desde hace tiempo y piden inmediata ayuda al Estado provincial y nacional para garantizar su subsistencia. .
Son un total de 56 trabajadores, de los cuales 48 se desempeñan en la planta industrial de Morteros, y otros 8 son empleados del centro de distribución de Córdoba capital.

De acuerdo al relato publicado en el diario Castellanos: «La situación es complicada, en el sentido que hubo de a poco un vaciamiento de la fábrica; ya que era una fábrica en la que procesábamos 80 mil litros diarios de leche, empezó a decaer y nos encontramos hace dos meses con 10 mil litros. Supimos trabajar dos mil litros diarios con 48 empleados», señaló Gastón Freyre, trabajador de la empresa e integrante de Atilra. Por su parte el operario, Marcelo Kihn, también representante gremial, comentó que les están adeudando el sueldo de diciembre y el aguinaldo, y días pasados les hicieron una entrega con la promesa de saldar el salario adeudado en pocos días, sin que el responsable Juan Manuel Capafons apareciera, autorizando a que vendan quesos que se encontraban en la fábrica. Lo están haciendo, a través de la distribuidora Córdoba, pero están recaudando de a poco, significando una distribución esta semana de unos 13 mil pesos por cada empleado, esperando que la próxima semana perciban un monto algo mayor. «Pero más allá de la deuda, nuestra preocupación es que va a pasar con nuestra fuente de trabajo, el dueño hace dos semanas que desapareció, solo habla por teléfono, está la fábrica abandonada por parte de ellos».”

Sin apoyos políticos ni estatales, con la única presencia del sindicato Atilra, la situación es desesperante. Luego de un intento de cortarles la luz por falta de pago, lograron que la cooperativa eléctrica les diera un plazo para poder vender los pocos quesos que quedaban y distribuirlo entre los trabajadores en estado de abandono de parte de la empresa. De hecho, no está claro quién es el dueño: «Siempre hubo manejos raros en esta fábrica, Hugo Marenchino dice que vendió la fábrica, pero siempre venía a traer dinero de la venta de quesos a Juan Manuel Capafons, no sabemos quién de los dos es el dueño, pero creemos que detrás de todo esta Marenchino, a este tipo Capafons, lo puso para tapar todo, pero no sirvió mucho porque abandonó, dejó todo peor que antes, entonces Marenchino no se hace cargo porque dice que no tiene nada que ver y Capafons desapareció», comentan tanto Freyre como Kihn.

Se mantendrán en estado de asamblea permanente en las sede de Mortero hasta que alguna autoridad venga a aclarar la situación. Más de 50 familias dependen de ese ingreso, no solo para alimentarse, también para pagar los servicios. Temen cortes de luz en sus domicilios por falta de pago.

Ledesma, Jujuy

La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores de Jujuy (UATRE) denunció que la empresa Ledesma de la familia Blaquier despidió a 12 empleados del área citrus, por el solo motivo de haber iniciado trámites en la ART por accidentes y enfermedades producidas en el ámbito laboral, o haber pedido el pase a otras áreas que no demanden los grandes esfuerzos que exige la cosecha.

La cartas enviadas a cada uno de los 12 trabajadores sostenían que se trataban de despidos justificados ya que habían declarado a las aseguradoras que debido a los accidentes o enfermedades sufridas se encontraban “disminuidos en su capacidad laboral”.

Fiel a su tradición antisindical, la empresa del ‘Apagón’, incluyó en la lista de cesanteados a un congresal de la UATRE que tenía fueros gremiales. Con total impunidad, Ledesma dejó en la calle a obreros de las áreas de empaque, cultivo y cosecha de limones, naranjas y pomelos que produce la firma, con familias numerosas e hijos pequeños, por haberse enfermado en su lugar de trabajo.

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Proponen al Astillero Río Santiago renovar la flota de lanchas colectivos del Tigre

El ministro de transporte de la provincia de Buenos Aires, Jorge D’Onofrio, avanza en la idea de “renovar la flota del transporte fluvial de pasajeros” en el Delta. A tal fin, se reunió con el presidente de Astilleros Río Santiago, Pedro Wasiejko, para estudiar la posibilidad técnica de que sea la empresa estatal quien esté a cargo de producir las nuevas embarcaciones.  

“Contamos con un gran astillero que puede dar respuesta a la emergencia del transporte fluvial de pasajeros, y nuestra intención es que sea la base de la recuperación de un sector muy importante”, señaló D’Onofrio quien explicó que contaba con el apoyo del Ministro de la Producción provincial, Augusto Costa. “Quedamos con el compromiso de presentar una propuesta concreta que permita avanzar en este camino”, indicó.

Un poco de Historia

Las lanchas colectivo del Delta ya forman parte del paisaje. Bellas y pintorescas, han acompañado a varias generaciones de argentinos en sus paseos desde el puerto del Tigre.

Hasta los albores de la década del 30 del siglo pasado los habitantes del Delta contaban con canoas y pequeños barcos a caldera de vapor que, por iniciativa de algunos isleños, recorrían los ríos gritando las ventajas de tomar un vapor para su transporte.

Lancha a vapor de finales del s. XIX

El primer prototipo de lo que luego serían las lanchas colectivas  fue encargada al astillero Trapeyas en 1928, ubicado en la esquina de Paseo Victorica y la actual Vito Dumas de Tigre. Allí le aportaron un motor más potente y una capacidad de pasajeros mucho mayor.

Diseños de lanchas realizados en el Astillero Ortholan

Fue un boom, y en los años 50 ya eran muchos los talleres y astilleros de Tigre que construían o reparaban lanchas colectivas con tal eficacia que permanecen andando hasta el día de hoy.

De acuerdo a una investigación del Lic. Pablo Pereyra del año 2020 que pronto formará parte de un libro del autor:

“Del astillero de los hermanos Parodi salieron varias, Alfredo hacía un dibujo de las líneas básicas en la tierra con una vara y Lorenzo se encargaba de las finanzas. Su pasión por la construcción naval los hacía pasar  presupuestos bajos, por lo que debían tomar otro trabajo para cubrir la deuda. Baader, Ortholan, Miguel Arias,  D’Orazio etc. eran solo algunos de los dedicados a la construcción de las lanchas que nos transportan al Delta hoy día.

Después de la Segunda Guerra Mundial los talleres de Tigre se unieron para adquirir motores que los estadounidenses habían fabricado en exceso para sus lanchas de desembarco y tanques de guerra, así fueron adaptados a estas embarcaciones.

Así se fueron adoptando nuevas tecnologías importadas, como el Telgopor en la década de sesenta traído de Alemania, que pasaba a reemplazar al corcho para construir los salvavidas.

Las empresas también se fueron transformando a través de las décadas, y fueron muchos los apellidos que desfilaron entre competencias y convenios para cubrir las distintas rutas del Delta. Azzari, Azurmendi, Pastorino, Ferremi, Urriza, Duvielh, Galofré, Sturla, y muchos más entre los primeros.”

Bienvenida sea una flota más moderna, que brinde mayor seguridad y comodidad a los pasajeros. Ojalá sepan mantener una estética que rinda homenaje a estas primeras embarcaciones que le dieron color a cien años de historia.

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Marina mercante: apoyo de la CGT y la CATT a los gremios marítimos y fluviales

Los gremios marítimos y fluviales recibieron el acompañamiento de tanto la CGT como de los restantes gremios que integran la Confederación Argentina de trabajadores del Transporte en un encuentro llevado acabo en la sede central que posee la CATT en la ciudad de Buenos Aires.

En la reunión, que contó con la participación del secretario general de la CGT, Pablo Moyano, el secretario general de la CATT, Sergio Sasia, y más de una decena de dirigentes más “se analizaron distintas propuestas para presentar en el Ministerio de Transporte dentro de la Mesa de Trabajo” que fue conformada el jueves pasado y que se reunirá nuevamente la semana que viene.

“Apostamos a generar políticas de Estado con un plan de acción en defensa y en desarrollo de nuestra Marina Mercante, como así también propuesta para fomentar la reactivación de la Industria Naval Argentina”, afirmaron desde la CATT en un comunicado en el cual ratificaron “el compromiso de seguir apostando a la reconstrucción de este modo de transporte” y “continuar trabajando para lograr un borrador de Proyecto de Ley Federal de Transporte que apunte a la optimización del Transporte en Argentina”.

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