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Laura Carboni, secretaria general de AGD-UBA: Denuncian salarios “de hambre” y paran por tiempo indeterminado
En el marco del paro universitario que atraviesa a las universidades nacionales, Laura Carboni, secretaria general de AGD-UBA, dialogó con LCV sobre el alto acatamiento a la medida de fuerza, la crítica situación salarial de la docencia y la continuidad del plan de lucha. Carboni advirtió que los ingresos docentes están muy por debajo de la canasta familiar y señaló que el conflicto se inscribe en un deterioro sostenido del sistema universitario que se profundizó en el último tiempo.
LCV: ¿Cómo ha sido el paro? ¿Cuál ha sido el acatamiento? Hace un ratito estuvimos hablando con otro gremio que nos dijo que era bastante importante. Quiero saber ustedes.
Laura Carboni: “Bueno, mira, el paro acá fue casi total en todas las sedes de la Universidad de Buenos Aires. Es un paro que hoy se conjuga entre el paro docente y el paro de los compañeros no docentes también, porque el reclamo es exactamente el mismo. Es decir, nosotros seguimos pidiendo el aumento salarial que en este momento ronda en más del 50% y que el gobierno se niega a pagar porque se niega directamente a aplicar la ley de financiamiento universitario. A partir de mañana el paro sigue solamente de los docentes durante toda la semana. Y en el caso de AGD, que es el sindicato del que estoy al frente, vamos a hacer una asamblea el día jueves 19 en la Facultad de Ciencias Sociales para evaluar cómo continuar la lucha, más allá de que todavía está votado un paro para la semana del 30. Queremos ver si es posible que la semana que viene, que es una semana relativamente corta, podamos también empalmar con acciones de lucha para que tenga continuidad.”
LCV: ¿Cuál es el impacto que tienen las medidas en la opinión social, en la opinión de la sociedad? ¿Ustedes hacen alguna compulsa al respecto? ¿Crees que las acompañan? ¿Crees que el humor es el mismo que llevó a que fuera tan multitudinaria la marcha hace un año y pico o ya no?
Laura Carboni: “Mira, yo no sé si noto que hay un cambio de humor específicamente porque se apoye solo a la universidad. Hay un cambio de humor en la medida en que este gobierno está golpeando duramente a todos los sectores de trabajadores: los cierres de fábricas y la gente que tiene que salir a rebuscársela. Muchos de nuestros docentes salen de dar clases en el aula y a trabajar por aplicación en Uber o en Didi o en cualquiera de esas empresas. Es tremendo, pero grafica también la situación en la que se encuentra la docencia en general y la docencia universitaria en particular. Nosotros recién empezamos con estas medidas y estamos convocando al resto de los sectores de la sociedad a que nos acompañen. Queremos aprovechar ese cambio de humor para que todas las luchas que en este momento se están dando también se puedan unificar con la universidad y golpear fuerte para frenar lo que son las políticas de hambre de este gobierno. Hoy todavía no arrancan las clases porque estamos en medida de fuerza, pero ya estamos en actividades a las que convocamos al movimiento estudiantil y próximamente ya se está hablando de hacer una nueva marcha federal. Si bien no tiene fecha, seguramente va a ser aproximadamente en abril, porque así como te digo que hay una ley de financiamiento universitario que el gobierno no quiere aplicar y que además no quiere pagar, acaba de proponer una modificatoria para esa ley donde en vez del 50% nos ofrece el 12,3% en tres cuotas, la última a cobrar en el mes de septiembre. Entonces hay una indignación total por parte de los trabajadores, tanto docentes como no docentes. Lamentamos mucho que desde la federación no docente solamente vayan a 24 horas de paro porque nos estamos perdiendo la oportunidad de hacer una gran medida de fuerza y una rebelión universitaria en todo el país.”
LCV: ¿Hay alguna posibilidad de que el estilo de protesta cambie, que mute del paro a clases colectivas en la calle con participación de los alumnos, algo visual que muestre cuánta gente es perjudicada por esta situación?
Laura Carboni: “Mira, nosotros el año pasado, hablo por AGD UBA, hicimos varias veces clases en la Plaza de Mayo que fueron como una vidriera de lo que estaba ocurriendo dentro de la universidad. Seguramente repliquemos esa experiencia que fue muy positiva, porque incluso no solamente el movimiento estudiantil participó, se sumó y organizó clases con nosotros, charlas y todo tipo de actividades, sino que además ocurría algo muy interesante: gente que pasaba caminando se quedaba a escuchar una clase para ver de qué se trataba. En esta ocasión, en esta semana no habrá algo así de manera general. Seguramente habrá alguna que otra clase, pero más de carácter individual en cada sede de la facultad. Esta semana decidimos ir al paro sin concurrencia a las aulas para empezar y vamos a ir evaluando, a medida que siga la medida de fuerza, qué otro carácter le podemos dar para que sea cada vez más visible y para que nos permita agrupar.”
LCV: También pasa que en muchas familias sostener un hijo universitario cuesta mucho y a veces la preocupación es que se reciban y terminen poniéndose en contra de las medidas de fuerza. ¿Cómo se responde a eso?
Laura Carboni: “Nosotros por supuesto que pensamos en la formación de nuestros estudiantes y por lo tanto por eso estamos saliendo a la lucha. Te tiro algunas cifras para graficar la situación en la que estamos hoy. Un ayudante de primera simple, que es el cargo que tiene casi el 70% de los trabajadores docentes en todo el país, con 10 años de antigüedad está ganando 230.000 pesos de bolsillo. Ese es el monto. Y no se pueden tener más de cinco cargos. Es decir, que si vos sumás cinco cargos de 230.000, aun así no cubrís la canasta familiar. Entonces, si bien entendemos perfectamente que esto es un problema que afecta a todos, por eso mismo estamos convocando a todos los estudiantes y a todas las familias a que apoyen este reclamo, porque es muy difícil continuar adentro de las aulas con estos salarios. Nosotros también mantenemos familias, muchos somos sostén de hogar, y con estos ingresos se hace muy difícil trabajar.”
LCV: También hay una cuestión simbólica: durante décadas la universidad fue una aspiración de ascenso social y hoy muchos ven a docentes trabajando en aplicaciones o en empleos precarios.
Laura Carboni: “Sí, totalmente. Para nosotros es muy complejo. Estamos con salarios de hambre y eso está produciendo muchas bajas en la universidad porque la gente renuncia. Nos preocupa que nuestros estudiantes puedan tener una formación acorde y hacemos un gran esfuerzo, porque además venimos hace dos años con este reclamo. Pero tampoco son solo dos años: para estar ganando 250.000 pesos hoy hace por lo menos 20 años que no tenés un aumento como corresponde. Nosotros sacamos la cuenta de que si quisiéramos ganar lo que ganábamos en 2023 necesitamos un 50% de aumento salarial. Ahora, si nos queremos remontar a 2015, necesitaríamos una recomposición del 105%. Es decir, la pauperización viene de mucho tiempo atrás.”
LCV: La pauperización docente viene desde hace muchos años, incluso antes de este gobierno.
Laura Carboni: “Sí, en eso coincidimos. Siempre venimos luchando por el presupuesto y por el aumento salarial, pero también es verdad que en el último tiempo hubo un derrumbe importante. Ahora además hay una cuestión ideológica: lo que se pretende es exactamente lo que está pasando, que te canses, que te bajes, que te vayas. Hoy tiene un objetivo. En otros momentos tal vez la mirada política sobre la educación era otra, pero la plata tampoco aparecía. Nunca hemos tenido el nivel de pago que queremos para nuestros docentes, porque cualquier familia que manda a su hijo a la universidad quiere jerarquía para ese docente. Y convengamos que además nosotros, con estos trabajos tan precarios y estos salarios tan bajos, igual seguimos sosteniendo universidades que están reconocidas a nivel internacional. Es decir, ese prestigio también se sostiene a costa de una pauperización permanente de nuestro trabajo. Cuando este gobierno aplica la motosierra, el derrumbe fue total. Por eso hoy queremos seguir defendiendo la universidad, pero para poder hacerlo necesitamos salarios que nos permitan seguir dando clases con los elementos que la universidad necesita: laboratorios en condiciones, aulas en condiciones, pizarrones, conectividad, todo lo que requiere la educación en el siglo XXI.”
LCV: Cierre de la entrevista y reflexión sobre la situación de la docencia.
Laura Carboni: “Nosotros seguimos entablando ese vínculo con nuestros estudiantes por el cual, más allá de si nos admiran o no, acompañamos todas las trayectorias y estamos muy contentos cada vez que un alumno egresa y se gradúa de la universidad, sea abogado, médico, climatólogo o lo que sea. Nos encanta. Pero justamente por eso también estamos pidiéndoles y convocando a nuestros estudiantes a que vengan a bancar la lucha de los docentes, porque se está haciendo muy difícil seguir adelante con la universidad.”
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Rodolfo Aguiar denunció que el ajuste en la CNEA es «un golpe al corazón del plan nuclear argentino»
Mientras el Gobierno nacional profundiza el ajuste sobre el Estado, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una nueva ola de despidos que, según denuncian los trabajadores, pone en riesgo el desarrollo científico y tecnológico del país. En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, analizó la situación de la CNEA, cuestionó el modelo económico del gobierno de Javier Milei, defendió el rol estratégico del Estado y llamó a profundizar el plan de lucha de los trabajadores estatales. Además, trazó un paralelismo entre el contexto actual y algunos de los episodios más oscuros de la historia argentina, como la Noche de los Bastones Largos y la Noche de las Corbatas.
LCV: ¿Cómo andás? Bueno, andan moviditas las cosas en el sector de los empleados públicos, con el enorme avasallamiento en la Comisión Nacional de Energía Atómica. No solo por los despidos, sino también por la forma en que se están llevando adelante. Contanos un poco cómo están las cosas.
Rodolfo Aguiar: «La verdad es que, en medio del Mundial, recrudecen los ataques al Estado y a sus trabajadores. No pasa en ningún otro país del mundo lo que está ocurriendo en la Argentina. Todos los Estados planifican el desarrollo de su energía nuclear; aquí, por el contrario, se intenta desguazar y desmantelar la Comisión Nacional de Energía Atómica, un organismo prestigioso con más de cien años de historia. Este intento de despedir de manera ilegal a trabajadoras y trabajadores con muchos años de antigüedad es un golpe al corazón mismo del plan nuclear argentino. La CNEA produce conocimiento, desarrolla tecnología nuclear propia, participa del diseño y la construcción de reactores nucleares y de la generación de energía. Además, desarrolla aplicaciones destinadas al diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades. No estamos frente a cualquier hecho. Estos despidos están directamente vinculados con otras iniciativas que impulsa el Gobierno, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que pretende subordinar a nuestro país a los intereses de las grandes multinacionales.»
LCV: Corría el año 1966 cuando se produjo la Noche de los Bastones Largos, con la irrupción de las fuerzas de seguridad en las universidades y el desplazamiento de cientos de científicos, muchos de los cuales debieron exiliarse. A más de sesenta años de aquel episodio, ¿estamos viviendo una situación similar, aunque en democracia?
Rodolfo Aguiar: «Sin lugar a dudas. Después de más de seis décadas nos encontramos nuevamente defendiéndonos de un régimen que llegó al Gobierno por el voto popular, pero con el mismo programa económico de la última dictadura militar bajo el brazo. Hoy quieren privatizarlo todo y para imponer ese modelo recurren a un protocolo represivo que demuestra que este proyecto de país no puede avanzar sin represión. Es un modelo en el que no tenemos lugar los trabajadores ni los jubilados. Pero tampoco la están pasando bien los comerciantes, que se funden; los pequeños y medianos empresarios; los productores; ni las economías regionales, que están siendo devastadas. Milei está siendo más letal que el COVID en términos económicos. Durante la pandemia cerraron alrededor de 14.000 empresas; ahora ya contabilizamos 27.000 cierres en apenas dos años y medio. En aquel momento la capacidad industrial instalada rondaba entre el 55 y el 60 por ciento; hoy apenas llega al 40 por ciento. Y mientras durante la pandemia se perdieron alrededor de 114.000 puestos de trabajo, ahora ya fueron destruidos más de 300.000 empleos registrados entre el sector público y el privado. Tenemos que frenar este desastre.»
LCV: Hoy, 6 de julio, también se conmemora un nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas, cuando la dictadura secuestró y asesinó a abogados laboralistas. En la actualidad este Gobierno también intenta avanzar sobre la justicia laboral. ¿Dónde pueden reclamar hoy los trabajadores y los sindicatos?
Rodolfo Aguiar: «En primer lugar, hay que reafirmar que la estrategia debe ser confrontar con Milei en todos los planos. No solo desde la acción sindical y el trabajo parlamentario, articulando con los distintos bloques del Congreso, sino también desde el plano judicial. Desde ATE hemos conseguido logros importantes: logramos frenar decretos que buscaban la reestructuración, la fusión y el cierre de organismos del Estado, con el consecuente despido de trabajadores, como ocurrió con el INTA y el INTI. Creo que los abogados y las abogadas que decidieron ponerse del lado de los trabajadores cumplen un rol fundamental. No se puede estar de los dos lados del mostrador. En ATE nos enseñan desde que uno es delegado que tiene que elegir si quiere que lo aplaudan los jefes o los compañeros de trabajo, porque las dos cosas al mismo tiempo no son posibles. Sin embargo, hay una dirigencia sindical que cree que puede cosechar ambos aplausos y transita los grises. Eso no existe. En este nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas debemos homenajear a aquellos abogados laboralistas que eligieron estar del lado de los más débiles, aunque no siempre sea el camino más rentable para ellos.»
LCV: ¿Hay posibilidades de que los trabajadores despedidos de la CNEA sean reincorporados?
Rodolfo Aguiar: «Yo siempre creo que sí. La resignación no hace historia. Si hace doce, catorce o dieciséis años, cuando me tocaba ser secretario general de ATE en mi provincia, me hubieran dicho que era imposible reincorporar trabajadores despedidos, hoy no tendría la responsabilidad nacional que tengo. Siempre existen posibilidades y todo depende de la fuerza de la lucha, de la capacidad que tengamos para sostener las distintas acciones que vayamos resolviendo. Lo que ocurre en la CNEA abre la posibilidad de avanzar hacia una nueva huelga general, un nuevo paro nacional de estatales, para seguir desgastando a este Gobierno. Algunos nos dicen que somos destituyentes, pero no es así. Lo que ocurre es que no comparto esa idea repetida por muchos dirigentes políticos de que hay que desear que al Gobierno le vaya bien porque así nos irá bien a todos. Eso es falso. Si a Milei le va bien con las ideas que está llevando adelante, a la inmensa mayoría del pueblo argentino le va a ir muy mal. Por eso nuestro trabajo es seguir generando las condiciones para que la sociedad rechace este modelo. Escucho ahora a algunos dirigentes de la CGT decir que recién ahora están dadas las condiciones para salir a la calle. Yo me pregunto de dónde creen que surgieron esas condiciones. ¿Cayeron del cielo? ¿Son producto de la magia? No. Las condiciones se construyen con cada una de las acciones que fuimos capaces de llevar adelante desde el 10 de diciembre de 2023. Y es sobre ese plan de lucha que vamos a seguir avanzando.»
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Daniel Yofra: «No fui invitado a debatir el plan de lucha con la CGT»
En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros analizó la naturalización de la corrupción, cuestionó las políticas del gobierno nacional contra la clase trabajadora, defendió las paritarias del gremio y reclamó un plan de lucha con medidas más contundentes por parte de la CGT.
LCV: ¿Qué pensás de esto de Trump, que recién acabo de leer, sobre haber reconocido que le pidió directamente a la FIFA que le levantaran la sanción a un jugador para que pudiera jugar esta noche?
Daniel Yofra: «Es la impunidad que tienen estos personajes de la política actual, que se creen dueños del mundo. Siempre hicieron estas cosas, pero antes las ocultaban; ahora directamente te las cuentan. Hacen sus necesidades con la puerta abierta. Me hizo acordar a una canción de Serrat. Es la misma impunidad grosera y berreta que mostró Adorni cuando contaba todo lo que compraba a plena luz del día.»
LCV: El problema es que la sociedad parece acostumbrarse a normalizar todo eso. Incluso quienes critican la corrupción se ríen de estas situaciones. ¿Qué nos pasa? ¿Estamos anestesiados?
Daniel Yofra: «Después se quejan cuando aparecen gobiernos que perjudican a mucha gente, pero eso es justamente lo que son estos tipos: personas a las que no les importa la humanidad. La sociedad está anestesiada porque naturaliza este tipo de conductas. Como no invadieron un país o no mataron a nadie, parece que todo quedara reducido a un chiste de un político grosero. Mientras tanto invaden Palestina, atacan Irán y mueren miles de inocentes. Evidentemente para gran parte de la comunidad internacional eso tampoco parece ser tan grave.»
LCV: A mí me parece que lo de Adorni pegó en la línea de flotación del Presidente y de su hermana porque es algo tangible. Una persona que gasta ocho millones de pesos en sábanas mientras mucha gente abre la heladera y tiene apenas una cebolla y un limón hasta fin de mes.
Daniel Yofra: «La impunidad funciona de esa manera, sobre todo cuando quienes gobiernan sienten que tienen protección. Los jueces miran para otro lado, la sociedad muchas veces no reacciona, los sindicalistas no gritamos lo suficientemente fuerte y tampoco existe una oposición política que enfrente seriamente estas cosas. Entonces se sienten liberados para hacer y decir cualquier cosa. En algún momento la van a pagar, pero hoy se ríen de todo. Adorni, por ejemplo, se burló de los periodistas acreditados en Casa Rosada diciendo que habían despedido a más de 60.000 trabajadores del Estado y que estaban para festejarlo. Después aparecen los gastos millonarios en sábanas y parece que tampoco pasa nada. Todo eso termina generando una consecuencia muy grave: la sociedad empieza a creer que cualquier cosa está permitida. Esta impunidad supera ampliamente a la que vimos durante el menemismo. Por eso tenemos que empezar a buscar dirigentes que además de ser honestos sean personas cultas, con sensibilidad y empatía. No podemos seguir teniendo presidentes tan incultos porque eso termina degradando también a quienes los rodean.»
LCV: Aunque para muchas chicas el modelo de éxito parezca ser el de los cajones con dólares de Jesica Cirio.
Daniel Yofra: «Yo creo que los principales modelos siguen siendo los padres, la familia, los seres queridos y los amigos. Pero también es cierto que vivimos en una sociedad muy rota, donde varias generaciones crecieron sin ver a sus padres levantarse temprano para ir a trabajar, no porque no quisieran hacerlo sino porque no había trabajo. Se rompió esa imagen del esfuerzo cotidiano. Entonces aparecen las falsas salidas: las criptomonedas, las apuestas, la ludopatía o la idea de hacerse rico rápidamente. Al mismo tiempo se instala el discurso de que el trabajador es pobre porque no trabaja, cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario. Hoy la enorme mayoría de los trabajadores vive con enormes dificultades. Frente a eso, quienes todavía conservan una mirada crítica tienen que levantar la voz porque son muchos más los que piensan correctamente que esa minoría de incultos que intenta imponer estos modelos.»
LCV: Estamos hablando con Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros. Hay una embestida del gobierno contra los convenios colectivos de trabajo. ¿Fueron convocados ustedes para discutir su convenio? ¿Cuál sería la postura del sindicato?
Daniel Yofra: «El ataque del gobierno no se limita a los convenios colectivos. Desde diciembre de 2023 le declaró la guerra a la clase trabajadora con la llamada modernización laboral. El resultado está a la vista: más de 25.000 pymes cerradas, más de 320.000 trabajadores despedidos y una creciente precarización laboral. En nuestro caso, tanto el gobierno como las empresas saben perfectamente que nosotros no vamos a incorporar al convenio ningún artículo que implique retroceder en derechos laborales. Eso no va a pasar. Sería como pedirnos que bajemos los salarios porque la mayoría de los trabajadores del país es pobre. Nosotros no tenemos inconvenientes en actualizar el convenio, de hecho lo hacemos desde hace muchos años incorporando mejoras como los comités mixtos de seguridad e higiene, incluso en provincias donde ni siquiera existe legislación sobre el tema. Las empresas no necesitan precarizar para producir. Lo que necesitan es consumo interno, políticas que favorezcan la producción nacional y resolver otros problemas estructurales. La precarización laboral únicamente sirve para explotar todavía más a los trabajadores.»
LCV: Ustedes cerraron una paritaria muy importante. ¿Cómo lograron ese acuerdo y cuál es hoy el salario mínimo de un trabajador aceitero?
Daniel Yofra: «El salario inicial quedó en aproximadamente 2.500.700 pesos a partir del primero de julio y llegará a 2.720.000 pesos desde septiembre para la categoría más baja. Eso no surgió de un día para otro. Hace más de veinte años que venimos construyendo conciencia entre los trabajadores sobre cuál debe ser el salario que permita cubrir las nueve necesidades establecidas por la Ley de Contrato de Trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Las patronales estuvieron muy agresivas durante esta negociación e incluso intentaron desacreditar personalmente a los dirigentes del gremio difundiendo información falsa sobre los aportes sindicales. Sin embargo, nunca hablaron de las necesidades de los trabajadores, que incluso sostuvieron la producción durante la pandemia porque fueron declarados esenciales. Nosotros no íbamos a resignar el salario por un capricho del gobierno ni por la avaricia empresaria. Lo que realmente nos respalda es la conciencia y el apoyo de nuestros trabajadores.»
LCV: Para terminar, ¿qué pensás del plan de lucha acordado por la CGT y las CTA, con una estrategia de acciones progresivas, al estilo francés?
Daniel Yofra: «Conozco los detalles de ese plan porque en algún momento me iban a convocar para discutirlo, aunque finalmente no ocurrió. Desde mi punto de vista, un plan de lucha sin huelga es insuficiente. Hay sectores que vienen padeciendo desde hace mucho tiempo y este gobierno sigue golpeando a los más vulnerables: jubilados, trabajadores desocupados, personas con discapacidad y trabajadores pobres. La CGT debería adoptar medidas mucho más contundentes porque los tiempos de quienes no pueden poner un plato de comida sobre la mesa no son los mismos que los tiempos de algunos dirigentes sindicales que creen que todavía no existen razones para convocar a una huelga. Se puede sostener un plan de lucha durante meses esperando las elecciones del año próximo, pero quien hoy no puede alimentar a sus hijos no tiene ese tiempo. La respuesta tiene que ser ahora.»
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Fin de una era industrial: cierra Dass en Misiones y ya no se fabricarán zapatillas Nike en la Argentina
La multinacional brasileña anunció el cierre definitivo de su emblemática planta en Eldorado. Un tendal de despidos que corona un proceso de vaciamiento iniciado en 2025 bajo el amparo de la apertura de importaciones. De tener 1.700 operarios, la fábrica queda totalmente paralizada.
La crisis de la industria manufacturera argentina sumó un capítulo dramático. El Grupo Dass, de capitales brasileños, confirmó que entre el 17 y el 24 de julio cesará por completo la producción en su planta de Eldorado, Misiones. Con esta decisión, el país se queda sin su última fábrica dedicada a la confección de calzado para la marca Nike y 150 familias más se quedan en la calle.
Desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), su secretario general, Agustín Amicone, calificó la situación como una “verdadera catástrofe” y advirtió que el impacto económico golpeará con dureza a toda la comunidad local. El caso de Dass refleja la dolorosa realidad que vive el sector: caída del consumo interno, asfixia productiva y una masiva pérdida de puestos de trabajo.
La crónica de un vaciamiento anunciado
El cierre de Eldorado no es un hecho aislado, sino el desenlace de un plan de ajuste y desmantelamiento que la firma venía ejecutando al ritmo de las nuevas políticas económicas:
Enero de 2025: Cierre de la planta de Coronel Suárez (donde fabricaba para Adidas), dejando a 360 trabajadores en la calle.
Julio de 2025: Primer gran golpe en Eldorado con 164 despidos, justificados por la empresa bajo la necesidad de «competir» ante la apertura de importaciones y el retraso cambiario.
Comienzos de 2026: Otras 43 desvinculaciones que ya encendían las alarmas del gremio sobre un final inminente.
Julio de 2026: Cierre definitivo y despido de los últimos 150 operarios en planta.
La fábrica misionera había sido inaugurada en 2007 y llegó a emplear a 1.700 personas en su momento de mayor esplendor. En 2021, la marca del «pipazo» había apostado por la producción local bajo los esquemas de sustitución de importaciones, proyectando fabricar 2,5 millones de pares anuales. Hoy, todo eso quedó reducido a galpones vacíos.
Cambiar trabajo argentino por logística de importación
El giro estratégico de Dass expone con claridad el modelo imperante: para la corporación, hoy resulta más rentable abastecer el mercado local importando calzado desde sus ocho plantas en Brasil que producirlo con mano de obra argentina.
Aunque la firma aseguró que pagará el 100% de las indemnizaciones y mantendrá sus oficinas comerciales en Buenos Aires junto a sus centros logísticos en Cañuelas y Coronel Suárez, su reconversión es total: dejar de ser una industria viva para convertirse en una mera distribuidora de lo que se produce afuera.
El desplome no es exclusivo de esta marca. Según los últimos datos del INDEC correspondientes al cierre de 2025, la fabricación de calzado en la Argentina arrastra una estrepitosa caída interanual del 30,9%. El apagón industrial en Eldorado es la dolorosa postal de un país que cambia overoles por depósitos de mercadería importada.