Entrevistas
«Tiene que haber una política de Estado para la comunicación popular»
Entrevistas
Claudio Lozano: «La Argentina se encarece en dólares mientras destruye empleo, salarios e industria»
El economista y dirigente político analizó el deterioro del poder adquisitivo, el crecimiento del endeudamiento de los hogares, el impacto del modelo económico de Javier Milei sobre la producción y el trabajo, y los desafíos de construir una alternativa política. En diálogo con La Columna Vertebral, sostuvo que el verdadero despilfarro no proviene de los sectores populares sino de la fuga de divisas y cuestionó el proceso de desindustrialización que, según afirmó, atraviesa el país.
LCV: Hay varias aristas de esto que yo te quiero preguntar. Por un lado, ese cambio de mentalidad. Siempre hubo un sector de «manteca al techo», de despilfarro, de no cuidarse, pero a medida que uno sabe lo que cuesta ganar la plata intenta ordenar sus gastos. Sin embargo, nos instalaron la idea de que la gente gastaba más de lo que tenía o que un trabajador no debía tener un lavarropas, un aire acondicionado o un televisor. La clase media tenía sus cuentas organizadas: la tarjeta era para viajar o darse un gusto. Hoy la usa para comprar alimentos en cuotas y pagar el mínimo. Cuando salí a preguntarle a la gente si le preocupaban las consecuencias de esa deuda creciente, muchos me respondían: «Ya debo tanto que el problema es del banco, no mío». A mí eso me sonó a derrota. ¿Cómo lo ves vos?
Claudio Lozano: «Más allá de ciertas tonterías que sostienen que tener un televisor, un auto o un aire acondicionado es una forma de despilfarro, hay que decir que el verdadero despilfarro en la Argentina no lo realizan los sectores populares sino los multimillonarios. La Argentina de Milei pierde sistemáticamente los dólares que genera. Desde enero de 2024 hasta hoy se fueron alrededor de 20 mil millones de dólares por turismo en el exterior, otros 20 mil millones por pagos de intereses y capital de la deuda, y cerca de 40 mil millones por fuga de capitales. Ese es el verdadero despilfarro: el consumo suntuario y las acreencias de los grandes grupos económicos sobre el país. Al mismo tiempo asistimos a un proceso sistemático de destrucción del empleo. En estos dos años desaparecieron cerca de 300 mil puestos de trabajo de los mejor remunerados y todos los trabajadores perdieron poder adquisitivo frente a la inflación. A eso se suma el brutal incremento de los servicios públicos: agua, luz, gas, transporte, telecomunicaciones y alquileres. Entonces los hogares sufren una doble pérdida: ganan menos y, además, deben destinar una porción mucho mayor de sus ingresos al pago de tarifas. El ingreso disponible termina siendo muchísimo menor. Detrás de esos tarifazos hay ganancias extraordinarias para grupos empresarios muy concretos que concentran el negocio petrolero, la distribución eléctrica, los peajes y las represas hidroeléctricas privatizadas. Mientras esos sectores acumulan rentabilidad, la sociedad pierde capacidad de consumo y calidad de vida.»
LCV: Y en ese contexto la gente trabaja cada vez más.
Claudio Lozano: «Exactamente. La primera reacción de cualquier familia cuando no le alcanza la plata es trabajar más. Hoy estamos en el pico histórico del pluriempleo. Hay casi tres millones de personas —más del 12% de la población ocupada— que tienen más de un trabajo. Un millón trabaja entre trece y dieciséis horas por día y más de cinco millones superan la jornada laboral habitual. A eso hay que agregar el fenómeno de los jubilados que siguen trabajando porque sus haberes no alcanzan: el 22% de los jubilados tiene un empleo y la mitad de ellos realiza más de una actividad.»
LCV: La semana pasada pasábamos un sketch de Capusotto con Mickey Vainilla que decía: «Esta gente trabaja cada vez más y todavía se queja».
Claudio Lozano: «Es una ironía que refleja una realidad muy dura. La Argentina resiste estas políticas trabajando más horas para tratar de mantener el nivel de vida. Pero cuando eso ya no alcanza aparece el endeudamiento. Primero se consumen los ahorros, después se recurre a familiares o amigos y finalmente al sistema financiero, a prestamistas informales o incluso a organizaciones vinculadas a la usura. Es una secuencia muy conocida en los procesos de empobrecimiento.»
LCV: Nos pasó con las tarjetas de los supermercados. Yo misma me olvidé una vez que tenía una, me llegó una deuda enorme, la pagué y desde entonces cada vez que me ofrecen una tarjeta local salgo corriendo y les digo a todos que no la acepten.
Claudio Lozano: «Porque antes la tarjeta se utilizaba para un gasto extraordinario, como comprar un electrodoméstico. Hoy reemplaza el ingreso que falta para llegar a fin de mes. Ya no se financia un gusto: se financian los alimentos. Ese es el cambio central. El problema es que esa solución dura muy poco porque las tasas de interés destruyen cualquier posibilidad de recuperación. Un crédito personal bancario ronda entre el 68 y el 70 por ciento anual, que ya es una tasa altísima. Pero los préstamos de las fintech, las billeteras virtuales, las cadenas de electrodomésticos y otros mecanismos de financiamiento llegan al 180 por ciento anual o incluso más. Al poco tiempo ya no tenés el dinero ni la mercadería: lo único que te queda es la deuda.»
LCV: Justamente hablábamos de Mercado Pago y esas ofertas permanentes de crédito. Una amiga quiso cerrar la pantalla y terminó aceptando un préstamo sin querer. Después descubrió que no podía devolver el dinero inmediatamente porque el sistema la obligaba a pagarlo financiado. Es una verdadera trampa.
Claudio Lozano: «Exactamente. Mucha gente cree que toma un crédito para resolver un gasto puntual, como un cumpleaños de quince, pero en realidad hoy esos préstamos se utilizan para comprar comida. Cuando una familia necesita endeudarse para financiar alimentos, estamos frente a un deterioro muy profundo de sus condiciones de vida.»
LCV: Esto también tiene una dimensión cultural. Venimos de muchos errores políticos y económicos que desembocaron en este presente. Recién hablábamos con Pablo Solana sobre procesos similares en otros países de América Latina. Pero si bajamos la discusión a la economía del hogar, aparece también esa idea del «dólar barato». Lo vemos con quienes viajan al Mundial y cuentan con naturalidad cuánto gastan en entradas o compras en el exterior. Es el «ya que estamos». Algo parecido ocurrió durante la convertibilidad. ¿Cómo se le explica a esa clase media, muy golpeada por este gobierno, que esos veranitos terminan teniendo consecuencias muy graves?
Claudio Lozano: «Hoy la franja social que puede sostener ese gasto en el exterior es mucho más reducida que en otras épocas. No es comparable la Argentina actual con la del ‘deme dos’ de Martínez de Hoz o con la convertibilidad de Cavallo. La Argentina de hoy es mucho más pobre y los ingresos disponibles son mucho menores. Cuando Milei dice que hizo en pocos meses lo que la dictadura no pudo hacer, en realidad omite que ese resultado es producto de un proceso de deterioro que lleva más de cincuenta años. Son varias generaciones acumulando retrocesos. Lo que sí tienen en común aquellos procesos con el actual es la lógica utilizada para combatir la inflación. Siempre se presenta como la gran justificación. Ocurrió después del Rodrigazo, tras la hiperinflación del final del gobierno de Alfonsín, y volvió a repetirse luego del fuerte proceso inflacionario del último año del gobierno de Alberto Fernández. Pero lo que realmente sucede es que se desacelera la inflación en pesos mientras la Argentina se encarece en dólares. Cuando un país se vuelve caro en dólares, el impacto no tarda en aparecer. Hoy tomar un café en Buenos Aires puede costar más que hacerlo en París, y comer en muchos restaurantes argentinos resulta más caro que hacerlo en el exterior. Por eso quienes viajan dicen que los precios afuera ya no les parecen tan altos. Sin embargo, esa aparente estabilidad tiene un costo enorme: destruye la competitividad de la producción nacional y termina golpeando de lleno a la industria.»
LCV: En definitiva, el resultado siempre es el mismo.
Claudio Lozano: «Exactamente. El resultado histórico de estas políticas es la destrucción del aparato productivo. Cada una de estas experiencias terminó debilitando la industria nacional y reduciendo la capacidad del país para generar empleo de calidad.»
LCV: Recién escuchábamos Money, Money, Money. Yo decía que esa letra retrata bastante bien cierta cabeza del medio pelo argentino, esa idea de que la felicidad pasa exclusivamente por el dinero y el consumo. Cuando uno escuchaba a muchos votantes de Milei aparecía ese sueño de que finalmente iban a acceder a todo aquello que, según les hicieron creer, otros les habían quitado. Aun cuando la imagen del Gobierno cayó, sigue habiendo una parte importante de la sociedad que responsabiliza de sus problemas económicos a otros y no al modelo que eligió. ¿Cómo analizás ese fenómeno?
Claudio Lozano: «Ese fenómeno existe, pero la aparición de Milei también expresa nuestro propio fracaso. Cuando en la Argentina existió una construcción política de signo popular sólida, como ocurrió durante el primer peronismo, la única manera que encontraron los sectores dominantes para terminar con ese proceso fue un golpe de Estado y la proscripción política. No podían competir democráticamente porque la mayoría de la sociedad quería seguir viviendo como lo estaba haciendo.»
LCV: ¿Y qué pasó después?
Claudio Lozano: «El primer gran derrumbe lo encontramos en el final del gobierno de Isabel Perón. Luego vino la dictadura y, tras la recuperación democrática, la experiencia de Alfonsín también terminó muy mal desde el punto de vista económico. Fueron acumulándose frustraciones que fueron debilitando la confianza social.»
LCV: ¿Es como esa idea de que la tercera generación termina fundiendo la empresa que levantaron el abuelo y el padre?
Claudio Lozano: «Es una comparación interesante, aunque siempre hay que mirar el contexto. Hay nietos que administran mal lo recibido, pero también hay procesos históricos que condicionan cualquier posibilidad de desarrollo. En la Argentina no puede analizarse la situación sin tener presente que durante cincuenta años atravesamos sucesivos procesos de destrucción industrial.»
LCV: Incluso grandes grupos empresarios terminaron abandonando la producción para dedicarse exclusivamente a la especulación financiera.
Claudio Lozano: «Exactamente. Muchos grupos económicos modificaron completamente su lógica de funcionamiento. Dejaron de apostar a la producción para privilegiar la valorización financiera. Pero, más allá de cada caso particular, lo importante es comprender que la Argentina atravesó cuatro grandes procesos de industricidio que fueron deteriorando su estructura productiva.»
LCV: Me quedan menos de cincuenta segundos. ¿Habías presentado un proyecto sobre el tema de las tarjetas?
Claudio Lozano: «No, no era un proyecto específico. Lo que planteaba era un análisis sobre el funcionamiento de este modelo económico y sus consecuencias sobre el endeudamiento de las familias.»
LCV: Entonces la pregunta es otra. Después de cuatro procesos de destrucción industrial, ¿cuál es la salida? ¿Nos unimos? ¿Nos ponemos a llorar todos juntos? ¿Qué hacemos?
Claudio Lozano: «Lo primero que hay que hacer es reunir inteligencia colectiva. Milei avanza como una topadora porque sostiene un proyecto muy definido y cada paso que da profundiza ese rumbo. Es cierto que ya no tiene la fortaleza política del comienzo: cayó su imagen personal, cayó la evaluación de su gestión y también disminuyó su popularidad. Pero, al mismo tiempo, quienes deberíamos construir una alternativa no hemos logrado resolver la enorme crisis de representación que atraviesa la política argentina.»
LCV: Porque del otro lado también nos seguimos pegando tiros en los pies.
Claudio Lozano: «Exactamente. Milei pierde apoyo, pero llega un momento en que esa caída encuentra un límite porque la sociedad no visualiza una alternativa capaz de reemplazarlo. Hay una creciente movilización social, un malestar evidente y múltiples conflictos, pero todavía no existe un canal institucional que logre expresar esa energía y transformarla en una propuesta política con capacidad de disputar el rumbo del país.»
LCV: Entonces el problema no es solamente que el Gobierno pierde respaldo, sino que todavía no aparece una alternativa capaz de capitalizar ese descontento.
Claudio Lozano: «Ese es el principal problema político de la Argentina de hoy. La sociedad empezó a castigar al Gobierno porque los resultados económicos afectan cada vez a más sectores. Sin embargo, la oposición todavía no consigue construir una referencia que genere confianza y represente una salida distinta. Mientras esa alternativa no exista, Milei seguirá encontrando margen para sostenerse, aun con un desgaste creciente.»
LCV: ¿Creés que el deterioro institucional también debería formar parte de la discusión pública?
Claudio Lozano: «Sin ninguna duda. Hoy la gravedad de los hechos que atraviesa el Gobierno debería llevarnos a discutir seriamente un juicio político al Presidente. No se trata solamente de las consecuencias económicas del modelo, sino también de la calidad institucional y del funcionamiento mismo de la democracia. Ese debate tendría que estar instalado con mucha más fuerza en la sociedad y en el sistema político.»
LCV: Claudio, como siempre, gracias por esta charla.
Claudio Lozano: «Gracias a ustedes por la invitación. Siempre es importante generar estos espacios para discutir en profundidad lo que está ocurriendo en la Argentina y pensar colectivamente una salida que permita recuperar el trabajo, la producción y las condiciones de vida de nuestro pueblo.»
Destacada
Hugo «Cachorro» Godoy: «Vamos a recorrer el país para construir un gran paro nacional»
En diálogo con Nora Anchart en La Columna Vertebral, Hugo «Cachorro» Godoy confirmó que la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores y la CGT comenzaron a coordinar un plan de lucha conjunto. Tras una reunión con la Conferencia Episcopal, adelantó que impulsarán recorridas por todo el país, mesas de articulación, solidaridad con los conflictos y la preparación de una gran movilización con paro nacional contra las políticas del gobierno de Javier Milei.
LCV: Los trabajadores estatales, en el mismo día, tuvieron que echar del Gobierno al mayor defenestrador del trabajador estatal. ¿Qué reflexión hacés sobre eso?
Hugo «Cachorro» Godoy: «Es muy importante. Aunque eso no va a cambiar el carácter mafioso y perjudicial que tiene este gobierno, sin duda pareciera que hubo una coincidencia significativa en ese sentido.»
LCV: Hoy, además, te hicieron un regalito por el día.
Hugo «Cachorro» Godoy: «Claro. Los trabajadores nucleados en la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores y la CGT hemos iniciado conversaciones con distintos actores para informar el plan de lucha que vamos a empezar a poner en marcha. Hoy nos reunimos con el presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo Marcelo Colombo. Le entregamos un informe sobre la situación que atravesamos los trabajadores, la industria y el mercado interno en general, donde crecen la precarización laboral, la desocupación y, sobre todo, la crisis social en sus distintos planos. Encontramos una escucha atenta, comprensiva y solidaria con los trabajadores por parte del obispo Colombo y la decisión de promover, desde la Pastoral Social, encuentros y mesas de diálogo en todo el territorio nacional, no solamente en la Ciudad de Buenos Aires o en el ámbito nacional.»
LCV: Este encuentro fue entre las dos CTA y la CGT, ¿verdad? ¿Dónde tuvo lugar?
Hugo «Cachorro» Godoy: «Sí. Se realizó en la sede de la Conferencia Episcopal, sobre la calle Suipacha. Hace diez días nos reunimos los secretarios generales de las tres centrales y acordamos un abordaje en común. Durante la semana pasada también se realizaron reuniones de las mesas de conducción de las tres centrales. En el caso de las dos CTA lo hicimos en conjunto y aprobamos la propuesta de construir un plan de lucha que nos permita recorrer el país, unir fuerzas, articular con otros actores, llegar solidariamente a todos los conflictos y preparar una gran marcha y un gran paro nacional para que la clase trabajadora se exprese con absoluta contundencia y rechace las políticas de entrega, saqueo y violación de la Constitución Nacional que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.»
LCV: ¿Cuál sería el primer formato de ese plan? ¿Van a recorrer el país? ¿Será una organización por regiones?
Hugo «Cachorro» Godoy: «Vamos a aprovechar todas las regionales sindicales. Durante esta semana realizaremos una primera reunión organizativa para definir una hoja de ruta. El trabajo tendrá tres ejes principales. El primero será la solidaridad activa con todos los conflictos: los jubilados, los trabajadores de empresas cerradas como Fate, de empresas que intentan privatizar como la Fábrica Argentina de Aviones en Córdoba y, por supuesto, con los movimientos sociales. En segundo lugar, recorreremos el país realizando encuentros y conformando mesas de articulación del plan de lucha en cada provincia, promoviendo medidas de fuerza que permitan responder a la destrucción de las economías regionales y al vaciamiento del Estado en las provincias y los municipios. Y, en tercer lugar, vamos a mantener reuniones con otros actores. Hoy comenzamos con la Conferencia Episcopal. También nos reuniremos con la Federación Argentina de Municipios, con los movimientos sociales, con organizaciones sindicales que no integran las centrales pero con las que articulamos este plan de lucha y con pequeños y medianos empresarios de la ciudad y del campo. Hoy no solo estamos discutiendo cómo resistir a Milei para frenar y rechazar este plan económico de entrega, saqueo y destrucción nacional. También estamos proponiendo alternativas para que el postmileísmo tenga una perspectiva emancipadora, con el centro puesto en los intereses de la clase trabajadora y donde la justicia social deje de ser un dato anecdótico para convertirse en el eje de la construcción de un país diferente.»
Destacada
Mariano Saleh: «Quieren privatizar Atucha y disciplinar a quienes nos organizamos»
En diálogo con Nora Anchart en La Columna Vertebral, el delegado de los trabajadores por ATE de la Central Nuclear Atucha, Mariano Saleh, denunció el deterioro salarial en la empresa, cuestionó la política de la conducción gremial, advirtió sobre el avance del proceso de privatización de Nucleoeléctrica Argentina y relató la medida cautelar que le impide ingresar a la planta. También describió el clima entre los trabajadores y señaló que su caso busca disciplinar la organización sindical.
LCV: «Mariano, contame un poquito cómo es la situación en Atucha en este momento.»
Mariano Saleh: «Bueno, justamente venimos de un fuerte recorte salarial y, como parte de eso, hemos organizado asambleas democráticas, ya que el gremio ha pactado con el Gobierno aumentos salariales muy por debajo del incremento de la inflación.»
LCV: «A eso me iba a referir. ¿El gremio signatario del convenio es Luz y Fuerza Zona del Paraná?»
Mariano Saleh: «Sí, el gremio signatario del convenio es Luz y Fuerza Zona del Paraná y son los que han pactado esos aumentos. Justamente por eso venimos organizándonos democráticamente para tratar de romper ese techo, como se ha logrado en el Garrahan, y recuperar lo que nos ha robado este Gobierno. Son empresas rentables, que no han dejado de recibir ganancias, pero esos recursos quedaron para otros gastos y no fueron a los bolsillos de los trabajadores.»
LCV: «¿ATE no firma las paritarias en Nucleoeléctrica?»
Mariano Saleh: «No. Justamente hay una forma legal mediante la cual buscan avanzar en la privatización de esta empresa, que genera una enorme cantidad de divisas, para que termine en manos de algún grupo empresario amigo. Parte de esa lucha explica que ahora me hayan impuesto una medida cautelar que me impide ingresar a la planta por mi posición gremial y política, por criticar esta metodología que están aplicando contra los trabajadores.»
LCV: «¿En qué contexto se da esta medida en contra tuya?»
Mariano Saleh: «En el contexto general de la privatización, la pérdida salarial y la pérdida de puestos de trabajo.»
LCV: «Ustedes venían haciendo asambleas, medidas de fuerza. ¿Había algún conflicto gremial en curso cuando tomaron esta decisión?»
Mariano Saleh: «No. De hecho, aprovecharon esta época del Mundial, que históricamente suele utilizarse para avanzar con este tipo de ataques. Pero sí veníamos desarrollando un plan de acción. Nos habíamos movilizado contra la reforma laboral y llevamos varios meses de lucha, desde noviembre del año pasado. También realizamos movilizaciones internas y eso es justamente lo que quieren impedir: que los trabajadores nos manifestemos.»
LCV: «¿Quiénes conducen hoy la Central Nuclear Atucha?»
Mariano Saleh: «Después de cinco cambios de directorio, el presidente es el bioquímico Juan Martín Campos. También incorporaron a algunos seguidores de Adorni, como Ezequiel Acuña, que fue uno de los fundadores de La Derecha Diario, y a Bárbara Pintelos, que viene de la TV Pública. En mi caso particular, en el sitio Atucha, el gerente Diego Garde es quien impulsa la cautelar que me impide desempeñar mis tareas.»
LCV: «De las personas que nombraste, algunas no tienen antecedentes en materia nuclear. ¿Los otros tienen formación técnica?»
Mariano Saleh: «Sí. El gerente Diego Garde tiene todas las certificaciones correspondientes. Para ocupar ese cargo deben atravesar rigurosos procesos de estudio y licenciamiento. Pero quienes vienen de medios de comunicación o de otros ámbitos no tienen experiencia en la actividad nuclear.»
LCV: «¿Cuál es entonces el rol de esas personas dentro de Atucha?»
Mariano Saleh: «Bárbara Pintelos es abogada de Asuntos Jurídicos y es quien impulsa mi despido. Y hay otro nombre todavía más importante: Federico Ramos Napoli, que está al frente de la Secretaría de Asuntos Nucleares. Tiene 31 años, es abogado y su principal antecedente es su cercanía con los tuiteros libertarios. Está en el cargo más importante de todos y también es uno de los motivos por los cuales buscan despedirme, porque lo critiqué públicamente.»
LCV: «Con esa composición del directorio, ¿hay una decisión política de avanzar con la privatización de Atucha?»
Mariano Saleh: «Sí, ese es el objetivo principal. Están preparando una tasación hecha a medida. Todavía no la difundieron porque todo el proceso es muy opaco. Quieren valuar la empresa para venderla a precio de remate. El Estado invirtió más de 11.000 millones de dólares y probablemente intenten venderla por menos de 1.000 millones, una cifra a la que podría acceder algún empresario amigo. Nadie pagaría 6.000 millones por el 44% de las acciones porque esa inversión no se recuperaría en más de diez años.»
«Todo este proceso de tasación fue realizado por el BID, que responde a la conducción económica de Caputo. La intención es vender la empresa a algún empresario amigo, nacional o extranjero. Todavía no se sabe porque ni siquiera se abrieron los pliegos de privatización. Hasta que no exista una licitación pública, no habrá precisiones.»
LCV: «¿Cuál es la reacción de los trabajadores frente a tu situación y frente al proceso que describís? ¿Hay organización o predomina el miedo?»
Mariano Saleh: «En general recibo mucho apoyo. Me escriben, me saludan y firman el petitorio en solidaridad. Pero también hay mucho miedo. Lo hacen conmigo, que soy delegado gremial, justamente para mostrarle al resto lo que puede pasar si se oponen a los planes del Gobierno.»
LCV: «Es un mensaje disciplinador.»
Mariano Saleh: «Sí. Soy el ejemplo para quienes nos organizamos y luchamos. Pero la realidad es que el año pasado participamos miles de trabajadores y lo que buscan ahora es descabezar esa organización.»
LCV: «Mariano, mantenenos al tanto. Comunicate con la producción para seguir de cerca todo este proceso, especialmente cuando aparezcan los pliegos de la privatización.»
Mariano Saleh: «Sí, por supuesto. No sabemos hasta dónde van a llegar, pero cualquier mecanismo que utilicen implica regalar parte de algo que llevó muchísimos años construir.»
LCV: «Claramente, Atucha integra esa lista de empresas estratégicas que durante mucho tiempo se consideraron intocables, como YPF, Aerolíneas Argentinas o Télam. Hoy se está avanzando sobre todas ellas y, además, se empieza por perseguir a los delegados y a quienes representan a los trabajadores.»