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Vox: la nueva extrema derecha española, por Alvaro Hilario, desde Bilbao, País Vasco
En tiempos en que recrudece una embestida neo fascista en distintos países de Europa, y la nueva derecha toma las calles con bríos revolucionarios -como lo hacen algunos chalecos amarillos en Francia o Matteo Salvini en Italia, por citar solo países cercanos- decenas de miles de personas marcharon ayer en Madrid exigiendo la renuncia del presidente del gobierno español y la convocatoria a elecciones generales anticipadas. Alvaro Hilario nos presenta a uno de los fenómenos ultra derechistas de España que fomentó junto al PP la marcha madrileña: Vox es su nombre. El lema de la manifestación fue “Por una España unida, elecciones ya”. De dónde salió Vox, quién los apoya, por qué, son preguntas que nos responde nuestro periodista e historiador de cabecera en el País Vasco. Especial para La Columna Vertebral.
En las últimas elecciones autonómicas andaluzas (equiparables a unas provinciales en Argentina), celebradas el pasado 2 de diciembre, el partido de extrema derecha Vox consiguió 12 bancas y el once por ciento de los sufragios: esto es, 395.000 votos. Hace cuatro años, en los mismos comicios, solo consiguió 18.000 apoyos. Y 246.000 (en todo el Estado español) en las elecciones europeas de mayo de 2014, un año antes.
Esas 12 bancas suponen el regreso de la extrema derecha española a un parlamento después de que Fuerza Nueva no pudiera renovar en las elecciones generales de 1982 el diputado conseguido en 1979.
Regreso que se da en el contexto de una Europa y un Estado español donde la “lucha antiterrorista” es el pretexto para un incesante recorte de libertades muy útil en épocas de recesión económica y protestas obreras y ciudadanas; épocas de disciplina para la sociedad civil. Un occidente europeo donde la extrema derecha renace y cobra impulso, mientras que socialdemócratas y conservadores hacen suyas muchas de las banderas de esta, como la resistencia a la inmigración o la defensa a ultranza de la religión cristiana.
Vox: contra el autonomismo, por la vieja España.
Registrado como partido el 12 de diciembre de 2013, Vox surge del ala más derechista y desacomplejada del Partido Popular con el propósito de “juntar el voto de la derecha desencantada con las políticas del mismo”

La españolidad al palo en la marcha por Madrid
En su manifiesto fundacional de 2014, Vox abogaba por la defensa de la unidad de la nación española, la recuperación de protagonismo internacional, la regeneración de la política, la abolición de las autonomías[i] el establecimiento de un poder judicial independiente y la promoción de la «cultura de la vida y la familia»[ii].
De este manifiesto se desprenden elementos ideológicos que los homologan al resto de formaciones ultraderechistas occidentales: nacionalismo extremista, acompañado de buenas dosis de nativismo y autoritarismo; reacción al cambio cultural, expresado en la islamofobia, el rechazo del derecho al aborto o la reivindicación de valores tradicionales (que en el caso español serían la caza, los toros o las manifestaciones públicas de devoción católica) y propuestas económicas de signo liberal.
En esta misma línea, de estos posicionamientos se destilan la ideología nacionalcatólica de Vox (rescatado del régimen franquista -que los más grandes reivindican y los más jóvenes desconocen-); las reivindicaciones territoriales en relación a Gibraltar; las peticiones de mano dura contra el independentismo catalán; sus deseos de derogar las leyes de Memoria Histórica y Violencia de género; y la ya aludida centralización del Estado y liquidación de las autonomías.

El fanatismo español, antiautonomista, se vivió en las calles de Madrid
Así, a la hora de apoyar la formación de un nuevo gobierno andaluz, Vox puso como condiciones, entre otras, la expulsión de 52.000 inmigrantes, las ya aludidas derogación de leyes y devolución de competencias en materias de educación y sanidad al gobierno central y la creación de un ministerio de la Familia.
Condiciones que, en mayor o menor medida, fueron aceptadas por los dos partidos derechistas (Partido Popular y Ciudadanos) que, finalmente, conformaron el ejecutivo andaluz. La irrupción de Vox en el panorama electoral e institucional español permite que otras formaciones políticas se saquen las caretas y, en la pelea por los votos, levanten –como decíamos más arriba- las banderas de la extrema derecha.
Feminismo, bulos y redes sociales

El feminismo, uno de los mayores enemigos de Vox
Su política, sus formas de hacerla, se basan en la crispación, en la distorsión y tergiversación de los debates públicos a base de mentiras, de extender bulos en las redes sociales. El feminismo y la inmigración son sus objetivos favoritos a la hora de ser instrumentalizados y demonizados. Ilustremos los dicho con tres ejemplos, tres afirmaciones presentes en el discurso de Vox: “No hay violencia de género”, “Hay más hombres asesinados por mujeres, que mujeres asesinadas por hombres”, “La mayoría de los asesinatos a mujeres son realizados por extranjeros”.
Para la periodista Ana Bernal-Triviño[iii] La idea es “crear y alimentar un bulo, que es seguido por la presentación de propuestas que pretenden responder a un problema que no existe o que no está originado por las causas que se le suponen. De esta manera, por ejemplo, se presenta un problema de seguridad que afectaría a las mujeres (blancas y europeas) y seguidamente se ofrece una propuesta xenófoba, tildándola de feminista aun no siéndolo, como solución al problema”.
Continúa Bernal-Triviño: “Así, además de transmitir una idea de consciencia y preocupación por aquellos problemas sociales con más presencia mediática en la actualidad (ganando con esto apoyos a nivel social), consiguen introducir de manera más o menos invisible la semilla de la xenofobia y el racismo mientras ensucian y tergiversan el debate público”.
Dos interrogantes planean en muchos de los debates: Por qué Vox ha hecho del feminismo su antagonista principal y por qué militantes y votantes del Partido Popular dejan de verse reconocido en este y saltan a la arena política de la mano de un nuevo partido que, hasta la fecha, era residual en el panorama político y electoral españoles.

Ellas marchan por sus derechos, la reacción de Vox no se hace esperar.
El sociólogo vasco Jakue Pascual nos ayuda a comprender estos hechos: “Los resultados electorales de Vox dan miedo pero son un reflejo de lo que está sucediendo en la sociedad española. Lo importante es ¿a quién está dirigiendo Vox su mensaje? A un grupo de tipos muy concretos, de clase baja, totalmente aculturizados o cultivados por la televisión, muy manada, muy de cuadrilla, muy de barrio. Están creando un ejército de hombres que se reconocen en su machismo. Si quieres progresar tienes que trabajar la ‘españolidad’. Es un fenómeno social. ¿Qué ofrece Vox que no ofrece el PP? El PP ya está quemado. Vox es la españolidad, el macho. La gente no lo está midiendo entre izquierda y derecha. Con todo el proceso de precarización del trabajo, de marginalidad, de quienes viven de la sopa boba, es decir que viven de sus padres, no les seduce tanto el Psoe, y el PP ha demostrado que no es un partido.
* * *
[i] El Estado español no es exactamente un estado federal pero tiene bastantes rasgos de los que caracterizan a este. Administrativa y políticamente, el Estado español está dividida en 17 comunidades autónomas. Estas cuentan con sus respectivos parlamentos y ejecutivos, teniendo la competencia de ordenar y articular diferentes áreas, como educación o sanidad; mientras tanto, el Estado se reserva las competencias exclusivas en materias como, por ejemplo, la política exterior, defensa o gestión de aeropuertos.
[ii] Una consecuencia de esta defensa de la familia tradicional es su oposición al derecho al aborto.
[iii] Ana Bernal-Triviño: “Las mentiras sobre el feminismo para atacar a las mujeres”. “Público”, 18 de diciembre de 2018.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»