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La Matanza: “Nuestra primera trinchera contra el virus es evitar la crisis social”

Informe especial de Dario Brenman para La Columna Vertebral

Históricamente, cuando aparecían pandemias que ocasionaban la muerte de millones personas se buscaba un chivo expiatorio al que culpar. Entre los sospechosos habituales se encontraban los extranjeros, marginados sociales como los leprosos o también una minoría religiosa, los judíos. Las ejecuciones llegaron a considerarse una medida profiláctica para prevenir la extensión de mal. Pese a la modernidad de nuestro mundo hiperconectado, la humanidad sigue siendo muy, muy frágil. Los miedos acosan como siempre. Aunque esta pandemia transversal sigue una línea coherente: los pobres esta vez no son sujeto de sospecha. Son los vulnerables de siempre y más.

Tomemos por ejemplo La Matanza, un partido formado por 16 localidades donde viven 2.200.000 habitantes, está dividido en tres cordones socio-económicos. En el tercer cordón, alejado del centro, se encuentra el mayor déficit de infraestructura, con falta de agua potable y cloacas. Cuanto más uno se aleja de la Ruta 3, los servicios de asistencia a la salud o educativos desaparecen y crecen los asentamientos. Casi no existe banca privada, solo el Banco Nación o Provincia. Por ejemplo, para una localidad de 120.000 habitantes como Ciudad Evita hay una sola entidad bancaria. “El otro día fui hacer la cola para cobrar mi subsidio y escuche a unas de la vecinas ilustres del lugar que decía: ‘hay que cerrar las entradas a Ciudad Evita’. “En el fondo significa la entrada a los barrios. Por eso no estoy muy segura que esta pandemia cambie algo en cuanto a la solidaridad. Uno no se vuelve mejor persona de una día para otro” expresa Olga vecina de esa localidad.

Cuando el 3 de marzo apareció el primer caso de coronavirus en el país y el 13 la primera muerte, el Intendente Fernando Espinoza decretó la “Emergencia Sanitaria” en todo el territorio municipal por espacio de 180 días, pero no fue suficiente. El congelamiento de la actividad económica, el aumento de la necesidad alimentaria y los abusos policiales en donde el control del aislamiento se parece bastante a la represión de grupos excluídos, proponen un escenario complejo, que no es otro que la realidad de la probreza.

Por este motivo, el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, puso en marcha un Comité de Emergencia Social al que sumó a intendentes y referentes de organizaciones para monitorear la situación en los municipios. Tras esa reunión, los Intendentes se llevaron la directiva del Gobierno nacional de crear comités en cada distrito al que sumarán a los movimientos sociales, primera barrera de contención a partir de su rol con los merenderos y comedores.

PREOCUPACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

En La Matanza las organizaciones advirtieron que la demanda alimentaria ha crecido exponencialmente en las últimas semanas y criticaron la falta de respuesta del Ejecutivo local. «El Municipio está recibiendo un refuerzo de dinero para alimentos y eso no llega a ningún lado», criticó la diputada bonaerense Patricia Cubría, referente del Movimiento Evita de La Matanza. “Se necesitaría triplicar el nivel de comida que reciben las organizaciones. El esquema de entrega que está implementando el Municipio a través de las delegaciones no está llegando a la gente y nosotros ya liquidamos, la semana pasada, lo que recibíamos para un mes. Estamos fiando a proveedores para que esta semana nos llegue más comida, no damos abasto”, detalló con respecto a la situación en los 114 comedores y merenderos que el Movimiento Evita sostiene en La Matanza.

Por su parte, Emilio Pérsico, referente nacional del mismo movimiento y articulador de la organización en el Distrito, donde además vive, apuntó: “Todo ayuda, pero el Ejército va a repartir 24.000 raciones de comida durante todo el tiempo que esté acá. Necesitamos coordinar y no hay demasiada respuesta. No estamos recibiendo más comida que lo que recibíamos hace un año atrás, es más lo que consiguen los compañeros que lo que pone el Estado”, remarcó al respecto.

La presencia militar, con uniformes de combate, repartiendo kilos de comida, generó un debate dentro de las organizaciones quienes todavía están esperando que se aumenten las raciones para sus propios comedores. El tejido social de asistencia y contención que expresan los merenderos es mucho más efectivo y representativo que un camión del ejército haciendo asistencialismo, es la queja más escuchada.

Juan Carlos Alderete, coordinador de la CCC, apunta:“Estamos con el doble de demanda y empezando a implementar el reparto de viandas para garantizar el aislamiento. Pero dejamos en claro que si no hay apoyo alimentario y sanitario, no hay posibilidad de una cuarentena exitosa. Necesitamos coordinación, es un momento de actuar con unidad y sin mezquindades políticas”

Por su parte, Sandra Oviedo, referente de Somos Barrios de Pie, coincidió en que “la demanda alimentaria se duplicó” y apostó a que haya “una buena articulación con el Estado”. “Confiamos en que esto va a suceder. Tenemos expectativas de poder coordinar con el Estado municipal para llegar a abastecer las necesidades de todos los vecinos. El planteo de Alberto (Fernández) es ese, lo único que va a garantizar sobrellevar este mal momento de pandemia y crisis económica es una gran unidad de todos los sectores”, planteó la dirigente matancera.

“Hay una muerte silenciosa de la cual los medios de comunicación no se ocupan”.

La zona más vulnerable del partido es donde se asientan los barrios Puerta de Hierro, 17 de marzo, 17 de marzo bis y San Petesburgo, que están sobre la avenida Villegas donde viven 40.000 personas. En esa zona tiene una activa participación la Parroquia San José que dirige el padre Nicolas Angelotti. Su zona de influencia es de 150.000 personas porque comprende los complejos de Tablada, el San Alberto y 21 de enero.

San Petesburgo y Puerta de Hierro tienen condiciones terribles porque las casas son núcleos habitacionales transitorios. A los vecinos se les prometió en 1969 durante la dictadura de Ongania que iban en dos años a vivir en Ezeiza en una casa digna.

A 51 años de esa promesa la gente sigue como estaba en ese momento. Son casas que tienen pasillos de 80 cm de ancho y que en una habitación pueden vivir entre ocho o diez personas donde no hay agua potable. “Además esta zona es muy complicada con el tema de la droga. En Puerta de Hierro hay más ‘transa’ que se dedican a la venta. Uno puede ver en los pasillos los famosos soldaditos pero no está explícita la violencia. Asimismo el barrio 17 de marzo es un barrio que fue tomado que tiene lotes de 12 por 30 con luz, agua y cloacas. A esas familias solo les falta la escritura. Es el que en mejores condiciones está” expresa una asistente social de la zona

Gustavo Garcia – quien además de ser vocero de la parroquia dirige la radio – sostiene: “la Parroquia tiene montado Hospitales de campaña para recibir más personas y para prevenir cualquier desborde de la situación de la pandemia. Además se están armando casas de aislamiento en las aulas de las escuelas”.

“Esta parroquia está basada en una frase del Papa Francisco que es ‘recibir la vida como viene’ y esto lo estamos llevando a la practica en este momento de crisis. Nuestra primera trinchera contra el virus la tenés en la crisis social que puede explotar. Esto es una cuestión estructural que no es de ahora, sino de ciento de años en América Latina y ahora puede volver a estallar con el tema del coronavirus. El gobierno Nacional está ayudando pero estamos hablando de una cuestión estructural muy fuerte, entonces cualquier caída de la economía arrastra a todos los barrios” asegura Garcia.

El trabajo en esos barrios es cuerpo a cuerpo. Los propios vecinos están arriesgando mucho entendiendo que “en este barco estamos todos o nos salvamos todos o no se salva nadie”. Ellos entienden que a los primeros que hay que cuidar es a los más débiles, que son los primeros que van caer, los adultos mayores, los enfermos de tuberculosis, los chicos que están en situación de calle, el dengue.

Continúa García “Estamos en una situación parecida a una guerra porque el enemigo no solamente es el virus, no solamente es la crisis social actual, sino que es todo lo que tenemos anterior, por eso es una pelea que nos cuenta tanto. Con esta base social económica que nos encuentra la pandemia es mucho más difícil llevar a cabo todas las acciones. Tenemos las mejores intenciones pero lo estructural es endémico”.

Muchas discusiones se vinieron dando las últimas semanas respecto que la cuarentena está hecha para los sectores medios y medios alto que son los que tienen mayores comodidades para poder pasarla mejor. Respecto a esta cuestión García expresa lo siguiente: “Hay cuestiones que son complicadas. Nadie se va a quedar a morirse de hambre en su casa. Entonces aquel que no tiene dinero va a salir o al comedor o a buscar un changa o a tratar de ver como hace para pagar la olla. Y el hacinamiento que viene de antes. La tuberculosis, el dengue las enfermedades cardio -respiratorias son cuestiones de todos los días. Hay una muerte silenciosa de la cual los medios de comunicación no se ocupan”. Se rastrilla casa por casa para ubicar a los adultos mayores y llevarles su medicación o trasladarlos a la parroquia. Todos trabajan con barbijos, guantes y todas las medidas de seguridad contra la pandemia.

REALIDAD HOSPITALARIA

La salud pública deteriorada desde hace muchos años y desfinanciada muchos más en los últimos cuatro, deriva en una estructura sanitaria con un complicado panorama. “La Matanza tienen un déficit muy grande en camas hospitalarias. Hay tres hospitales provinciales: Hospital Interzonal. “Dr. Diego Paroissien”, el “Alberto Balestrini” y el “Simplemente Evita”. El Municipio por ley municipal se tiene que hacerse cargo de la atención primaria, obstetricia y de niños. Se espera que para este año nazcan 5300 chicos en los Hospitales Municipales que son tres: El Policlínico de San Justo, Teresa Germani y uno en Gonzales Gatan llamado José Equiza. Una de las versiones que circulaba era que se podrían llegar a desalojar a las madres internadas por maternidad para tener más camas disponibles ante un eventual brote de la pandemia”,afirma una fuente gremial.

“Lo que hoy vayas hacer en este partido siempre te va quedar chico y no vas a llegar a toda la población. No existe una infraestructura de camas clínicas importantes así como tampoco no tiene tantas clínicas para la atención con obras sociales. Las que tiene el mayor número de camas pero están siempre ocupadas es la de “Los Cedros” en San Justo, después está la Clínica “El Buen Pastor” , “Los Cedros” de Tapiales , “La Torre” que es de los Municipales, “La Clínica Modelo de Laferrere”, “La Clínica Gatán”, que es solamente de Pami y el Sanatorio de los camioneros. También existe un anexo del Hospital Italiano y La Trinidad que está en Ramos Mejia. Pero reitero esto es para la gente que tiene alguna obra social o prepaga no para trabajadores informales o desocupados”.

“Frente a un brote importante de la pandemia y con una población de más de dos millones de personas la cantidad de instituciones hospitalarias es deficiente. Por eso se están tomando algunas medidas como hacer compras extraordinarias. Asimismo hace poco se inauguró con recursos municipales en Rafael Castillo los consultorios externos del Hospital René Favaloro. Hay otro hospital en proceso de habilitación como el Néstor Kirchner en el kilómetro 26. En ambos casos no son de urgencias servirían únicamente para internación” asegura la misma fuente.

La declaración se hizo a través del Decreto Nº 127/20”, que también creó el Consejo para la Emergencia Sanitaria Municipal, de carácter interinstitucional e interdisciplinario. En el documento oficial se establece un protocolo de atención en el caso de sospecha por Coronavirus. También se advierte que el Municipio cuenta con “móviles sanitarios y efectores de salud y con el equipamiento correspondiente para las situaciones que requieran traslado desde los domicilios a los centros de mayor complejidad”.

Por otra parte la Universidad Nacional de La Matanza brindó su apoyo y colaboración al Ministerio de Educación de la Nación y puso a su disposición vehículos, call center, laboratorios e, incluso, su sala de internación con cinco camas, donde los alumnos de Medicina realizan sus prácticas. En tanto, el Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas y el Departamento de Ciencias de la Salud, en conjunto con la empresa Circo Studio, instalada en el Polo Tecnológico de la UNLaM, trabajan en el desarrollo de partes sencillas que contribuirán al armado de máscaras de protección para evitar la transmisión del virus COVID-19.

Sin embargo y pese a estas medidas, en el Partido de La Matanza existe mucha preocupación. La cantidad de casos positivos del COVID- 19 asciende a 16 en todo el territorio y se espera que ascienda por el tipo de población que vive esa zona. Nos quedamos con la frase de una de las fuentes consultadas “Esto es una cuestión estructural que no es de ahora, sino de ciento de años en América Latina y ahora puede volver a estallar con el tema del coronavirus. Nuestra primera trinchera contra el virus está acá”, remata el sacerdote matancero.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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