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Jóvenes de la UIA con Alberto Fernández: “Señor Presidente, vivimos en un país totalmente asimétrico y no federal”.
Tomás Karagozian participó, la semana pasada, de una reunión con el Presidente de la Nación junto a 100 industriales jóvenes, de 17 provincias que representan a 22 rubros de producción. Entrevista exclusiva de La Columna Vertebral para conocer la dirigencia industrial que se viene.
A los 30 años, Tomás Karagozian es el presidente de la UIA Joven, una organización creada dentro de la Unión Industrial Argentina en el 2012 de la que participan emprendedores sub-cuarenta años. Una iniciativa de las autoridades de la UIA que tiene como objetivo: “fomentar la integración y propiciar la formación de los futuros dirigentes industriales” según indica su página institucional. Karagozian Jr es Director de Operaciones de la textil TN Platex, anuncia la reapertura de una planta con 150 empleados, se reconoce intelocutor y amigo de algunos dirigentes gremiales y de movimientos sociales como Cristian Jerónimo -de la Juventud Sindical- o el Gringo Castro de UTEP. “Yo siempre digo que soy de River Plate y de TN Platex, cuando era chico le preguntaba a mi viejo “pa, ¿Cómo anda tu empresa?” él decía “es nuestra empresa”. Desde que nací siento a nuestra empresa como mía, porque es mía, y es de mi familia y es de mis primos y hoy es mi lugar, y es mi pasión y tengo muchas ganas de tener una empresa que genere cada vez más trabajo.” Entrevista exclusiva de La Columna Vertebral para conocer la dirigencia industrial que se viene.
LCV: En más de una entrevista ustedes se reconocen como ‘militantes de la industria’ ¿qué significa para ustedes ‘militar’?
Para nosotros militar es hacer territorio, militar es formarnos, militar es comunicar lo que hacemos, quienes somos, comunicar nuestras ideas y comunicar que nuestro mayor orgullo es generar trabajo. En ese sentido somos militantes de la industria, y para militar la industria hay que conocer la industria de manera regional, sectorial, hay que escuchar las historias de los y las industriales para formarnos y aprender. Nosotros realmente vamos a militar la industria porque entendemos firmemente que somos un sector fundamental para Argentina, y en este sentido me parece que hay que alejarnos de nuestra zona de confort, hay que alejarnos de nuestras oficinas para salir un poco al territorio, para ir a las fabricas, para ir a todos lados y comunicar quiénes somos y qué hacemos. Y me parece que el grupo en toda su extensión cree en este mensaje y lo estamos activando, por así decir, con hechos.
LCV: La semana pasada entrevistamos al Secretario General de la Juventud Sindical, Cristian Jerónimo, y nos comentó su sorpresa al conocer a una nueva dirigencia industrial. Habían ido con mucho prejuicio a reuniones con jóvenes industriales pero descubrieron que también allí hay una brecha generacional, que tenían otros paradigmas. ¿Ustedes cómo encuentran la relación con los sindicatos y con los gremios? ¿También se les han bajado algunos prejuicios o cómo ven la cosa para relacionarse con ellos?
Totalmente. De hecho, Cristian es un gran amigo, un gran dirigente que respeto mucho y que la verdad estamos generando una muy buena relación, tanto institucional como en el plano relacional y social. Me parece que como jóvenes entendemos que de manera endogámica ningún sector se salva solo, entendemos, ideamos, enarbolamos, por así decir, el camino del dialogo y del consenso y me parece que la única salida es de manera multisectorial. Creo que el antagonismo o el pasado de no hablar o no debatir los temas quedó en el olvido, en el pasado, la sabana en argentina es corta siempre y sin dialogo y sin consenso no hay salida, y en ese sentido los encuentros con la Juventud Sindical son realmente buenos. No es solamente juntarse y llevarse bien, es animarse a debatir, y está bien que cada uno defienda sus intereses, per el debate es diferente si previamente generamos vínculos de confianza. Personalmente tengo admiración por la Juventud Sindical y me animo a decirlo porque me parece que ellos también son militantes, y que juntos y trabajando de manera conjunta creo que vamos a tener un futuro próspero, estoy seguro.
LCV. ¿La pandemia ha demostrado la necesidad de contratar mano de obra local? Es decir, en lugar de llevar obreros calificados, arquitectos, especialistas formados en Buenos Aires ¿No hay una necesidad de ir a la mano de obra y a la inteligencia de cada provincia?
Yo no tengo ninguna duda de que estamos en un país que no es federal. Creo que el coronavirus expone aún más las asimetrías que nosotros tenemos en infraestructura, en conectividad, en educación, en absolutamente todo. No solo se trata de que industriales de Buenos Aires vayan a poner una fabrica en La Rioja, lo más importante es que los jóvenes riojanos, tucumanos, o de Santa Fe o de donde sea, puedan formarse, puedan quedarse a vivir en el lugar donde nacieron. Me parece que no hay nada más triste que una persona nazca en un lugar y quiera ser parte de ese lugar y que porque no tiene oportunidades profesionales para desarrollarse tenga que ir a una zona centralizada. En ese sentido le expresamos esto al presidente diciéndole: señor presidente nosotros creemos que vivimos en un país totalmente asimétrico, no federal, y el presidente asintió y nos dijo que tenían planes muy importantes en infraestructura para empezar a compensar estas asimetrías, que, dentro de las medidas que venían que son estas 62, habían medidas puntuales para competir o reducir estas asimetrías.
LCV: Es toda una sorpresa escuchar hablar a un joven militante industrial. Igual, hay que decir que hay empresarios y empresarios y hay sindicalistas y sindicalistas. ¿Cuál sería el límite o las diferencias que vos encontrás entre los distintos tipos de empresarios? Ustedes como juventud de la UIA ¿Tienen en claro algunos límites o principios? Por ejemplo ¿Hasta donde extenderse? ¿cuál es el margen de ganancia lógico?
No es que la dirigencia industrial es buena o mala, o que la dirigencia sindical es buena o mala, o la política o la judicial. Hay buenos y malos en todos los sectores y lo que nosotros estamos buscando como jóvenes es juntar a todos los industriales que crean en la línea que nosotros estamos queriendo comunicar ¿La línea cuál es? Somos una dirigencia industrial nueva que no se cree ni mejor ni peor que la anterior, que no viene a reemplazarla, sí se pone a disposición y a través del esfuerzo quiere empezar a verse en los lugares, pero sí que cree que el mundo cambio y es un mundo diferente que, por la experiencia que nosotros tuvimos desde nuestro país y como generación, vivencias muy diferentes a por ahí las vivencias que vivió una generación previa, hay cosas que ya no se discuten, la democracia. En esta democracia donde la sabana es corta y en donde el capitalismo está, digamos, no en jaque pero que va a haber cambios, nosotros planteamos desde nuestra generación un discurso anti grieta, un discurso propositivo. Como dirigentes, nuestra mayor preocupación y ocupación tiene que ser generar trabajo, y para eso tenemos que debatir y consensuar y tener las condiciones para poder hacerlo.
Vos mencionaste la rentabilidad, la rentabilidad para nosotros es un tema central. Ahora ¿Es nuestro mayor orgullo? No. Nuestro mayor orgullo es generar trabajo, pero si no tenemos rentabilidad no podemos generar trabajo. Nosotros, te hablo ahora del caso personal de mi familia, en los últimos años no tuvimos rentabilidad ¿Eso qué significo? Yo no me puse triste por perder plata, yo me puse realmente muy triste porque había gente que merecía seguir trabajando con nosotros y no lo pudimos sostener, y hoy no tienen trabajo. Estoy reabriendo una fabrica de 150 personas, contratamos 100 personas en el último mes, pero 650 personas se quedaron en la calle ¿Fue culpa nuestra? No, no siento que haya sido culpa nuestra ¿Pero nos duele? Es lo que más nos dolió.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»