Destacada
«A la Pyme se le exige una competitividad que no se le exige a los grandes»
Guillermo Freund, director de Probattery y presidente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas, dialogó con La Columna Vertebral sobre el rol de las PyMes en Argentina, los problemas de percepción de aquellos que creen pertenecer a otro sector «y terminan votando a Macri», y las politicas implementadas por el gobierno para ayudar a las pequeñas y medianas empresas
LCV: ¿Cómo fue este año, cómo fue la exigencia, la presión para poder abastecer a sanatorios, a hospitales públicos y privados y lograr esto, que según dicen, no faltan respiradores en Argentina?
-No faltan, de hecho yo creo que hasta este momento las fábricas están con stock para poder proveer más. En Sudamérica hay tres fábricas de respiradores, dos están en Córdoba y la otra en Sao Pablo. Cuando ellos el quince de marzo más o menos llaman a sus proveedores, entre los cuales estamos nosotros, para decirnos que necesitaban diez mil baterías o algo así, cuando habitualmente estábamos hablando de dos mil por año, nos encontramos con un desafío muy grande porque primero los insumos de industria electrónica en general no se producen en el país, son esencialmente fabricados en Oriente, algo en Estados Unidos pero principalmente en Oriente, y en el mismo momento que nosotros en Argentina podíamos necesitar insumos o materiales para fabricar respiradores esto estaba pasando en todo el mundo a la vez. En nuestro caso con las baterías pudimos rápidamente conseguir los insumos en Oriente, que estaba China recién abriendo sus actividades después de su propia cuarentena. Ahí lo primero que pudimos hacer fue asegurarnos los inventarios en origen, cuando la mayoría de nuestros proveedores de componentes, por lo menos cuando supieron que era para respiradores, nos dieron prioridad; y después el segundo problema fue traerlos, porque necesitaban las baterías para principios de mayo así que había que traerlas por avión. Eso fue un desafío fuerte.
«NOS PIDIERON DIEZ MIL BATERÍAS CUANDO HABITUALMENTE PIDEN DOS MIL»
LCV: ¿Ahora estás en condiciones de exportar a los países limítrofes?
—En el mes de abril el gobierno, como todos los gobiernos del mundo, prohibieron la exportación. Mejor dicho, no es que la prohibieron sino que exigieron el pedido de autorización.
LCV: Es más una prioridad en lo logístico.
—Sí, Alemania lo hizo en marzo, no es que fue una locura del gobierno argentino. Tampoco es que estuvieron totalmente prohibidas sino que había que pedir permiso para poder exportar ciertos equipamientos o productos críticos. Había órdenes de compra previa, en general con los países de la región. Nosotros no lo exportamos, somos proveedores de un subcomponente, de una parte del equipo, pero hablando con el dueño de una de las empresas ya en el mes de julio algunas autorizaciones de exportación tuvieron y a partir de julio y agosto ya pudieron exportar normalmente.
LCV: Para vos, ¿qué lugar tienen las pequeñas y medianas industrias en la economía del país?
—Una pregunta demasiado amplia, así que voy a tratar de hablar sobre el sector que más conozco. En realidad las pymes por definición tenemos un musculo desarrollado para poder tener reflejos rápidos, tanto para crecer como para decrecer. Por supuesto que es un sector estratégico que se tiene que complementar con el grande: no existe un sistema industrial que sea de grandes o solo de pymes, los sistemas exitosos tienen los dos ecosistemas interactuando, obviamente quizá con reglas menos monopólicas como en Argentina donde las pymes muchas veces, sobre todo las metalúrgicas que conozco, se ven obligadas a trabajar con insumos monopolizados por una o dos empresas que no suelen ser muy… competitivas.
LCV: Generosos.
—Más allá de generosos, ninguno es generoso, las pymes tampoco, no hay nadie generoso.
LCV: Qué optimista lo tuyo.
—Hay un interés prioritario en la actividad empresarial que es la plata, ahí hay algo que puede ser más o menos cooperativo pero en general es bastante individual a punto tal que la mayoría de empresarios pymes no solo no son conscientes de su rol sino que creen pertenecer a un sector al que no pertenecen y terminan votando a Macri. Los mismos que se perjudican, que también tuvieron que resistir, lo votaron. El problema que hay con las grandes empresas y las pymes hace que muchas veces la rentabilidad esté acotada, porque se le exige a la pyme un modelo de competitividad que no se le exige a los grandes. Cuando a nosotros nos dicen que esta actividad no amerita ser protegida porque no es competitiva, vos te das vuelta y te das cuenta que todas las grandes empresas de productos y de servicios tampoco son competitivas, y sin embargo nadie pone en tela de juicio que el acero se haga en Argentina. Se tiene que hacer en Argentina, y sin embargo es mucho más caro que el chino.
Muchos empresarios pymes se sienten identificados con Roca y se sienten hasta agredidos por los sindicalistas cuando en realidad debería ser al revés. La situación de las organizaciones gremiales empresariales es bastante paradójica porque muchos de los dirigentes empresarios tienen una identificación con un modelo que los perjudica.
«muchos dirigentes empresarios tienen una identificación con un modelo que los perjudica»
LCV: Ayer recibí una noticia que decía que desde octubre se entregaron más de 221 mil millones de pesos en créditos para inversiones pymes. ¿Vos cómo ves la política en este sentido de apoyar a las pymes que está teniendo el Ministerio de Producción?
—Más allá de la opinión personal que tengo de Matías y de todo el equipo o del Banco Nación, que tengo una identificación fuerte con todos ellos, creo que es una política absolutamente acertada. De hecho, Nación financió a Vicentin en 300 millones de dólares y perdió plata durante los cuatro años de Macri. El primer año de gestión de Hecker el Nación pasó a ser el principal banco en créditos para industria para el sector pymes, en créditos personales, y gana plata. No resiste mucho análisis, parece que este es el camino. Con el Ministerio de Producción, desde la Cámara y ya no como Probattery, estamos haciendo varios proyectos que están vinculados con el desarrollo de ecosistemas y de sectores que existiendo tienen que reabrirse, o sectores que hasta ahora eran inexistentes. La política que está llevando adelante el Ministerio de Producción para nosotros es la ideal. Obviamente hay infinidad de problemas, cosas que todavía no terminan de estar resueltas, cada sector o cada subsector quiere algo que por ahí puede obtener, o todavía no puede tener, o no lo va a obtener, pero el circulo es virtuoso definitivamente.
Destacada
Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
Destacada
Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
Destacada
Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»