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La Columna Vertebral

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12/10. La sinrazón de la raza. Reflexiones sobre el pensamiento nacional

En este nuevo 12 de octubre que evoca la llegada de los españoles al Continente Latinoamericano y su posterior conquista, proponemos algunas lecturas imprescindibles. Entre ellas, el libro de Ezequiel Martínez Estrada, Radiografía de la Pampa, publicado por primera vez en 1933, en donde sin eufemismos el escritor, poeta y ensayista, decía: “La argentina ha sido el único país donde la conquista española, iniciada en la isla de Santo Domingo y en Nueva España como guerra de exterminio, se llevó a cabo hasta sus últimos extremos”. “Se lo había engendrado en la infamia, con la repugnancia del que satisface apetitos en carne vil. Si estaba reconocido como hijo natural, debialo a una exigencia de los sacramentos. Era más indio que español, sobreviviente y fideicomisario de la raza materna. El padre pertenecía a los invasores, se iría; la madre a los vencidos, moriría, pero él era el pueblo que iba a quedar” .

La Columna Vertebral reproduce parte de la discusión que subsiguió a esa postura de Martínez Estrada, en la que participaron buena parte de los grandes pensadores nacionales. Sin pretender agotar las distintas miradas, les ofrecemos fragmentos del propio Martínez Estrada, Juan José Sebrelli, el rescate de Héctor Murena realizado por Guillermo Piro, y la reflexión de Horacio González sobre el modo de leer el ‘pensamiento nacional’ de manera dialéctica.

Definiciones de Ezequiel Martínez Estrada

“La herencia del indio desaparecido era un déficit, algo negativo que no es cosa medible ni contable. Representa una deuda sin pagar”. “Esa deuda es el silencio sobre estos episodios de nuestra historia, de la conquista del país de los ganados por el ejército, de una riqueza nacional cuya base ha sido el despojo y el crimen.” Martinez Estrada (“Sarmiento”)

Según él, Perón no era otra cosa que la eterna vuelta, como Yrigoyen, como Rosas. “Jefe de una secta secreta que salvaría al país, las desorganizadas huestes de los caudillos de 1820, hablándoles un lenguaje más convincente sino más flamígero que el de Bustos y Quiroga” (¿qué es esto? M. Estrada) “Era asimismo la Mazorca, pues salió de los frigoríficos como la otra salió de los saladeros. Eran las mismas huestes de Rosas, ahora enarboladas en la bandera de Perón”

Juan José Sebrelli, allá por los sesenta, sobre las ideas de Martínez Estrada

“Un acontecimiento catastrófico ocurrido en el principio de nuestra historia –el asesinato del indio y el acoplamiento forzado de la india por el conquistador español- nos ha aferrado subconscientemente, según Martínez Estrada, al recuerdo de ese pasado que ha devenido maldición. La culpabilidad de esos crímenes impedirá para siempre la creación de una auténtica comunidad sobre la tierra maldita. La memoria colectiva del pueblo argentino condensa en un solo momento mítico, las contingencias y los perpetuos recomienzos de la historia nacional. Todos los momentos de la historia argentina no hacen sino repetir una pasión original, como la Semana Santa repite la Pasión de Cristo. Por eso, como en las sociedades religiosas, el argentino no tiene una historia profana, que transcurra en el tiempo continuo, sino una historia sagrada –o maldita, lo mismo da- que transcurre en un tiempo eterno. Cualquiera de nuestros acontecimientos históricos no es sino una ceremonia de transfiguración, en la que bajo fromas rituales y simbólicas, se revive un acontecimiento arquetípico ocurrido en los albores de la nacionalidad.”

Agrega Sebrelli. “Esta teoría de la culpabilidad histórica, tiene también sus puntos de contacto con la ley del Karma de las religiones hinduístas. El Karma garantiza que todo cuanto ocure en el mundo, por absurdo o injusto que parezca, está en concordancia con la ley inmutable de causa y efecto. La historia no sería pues sino una serie infinita de deudas que se pagan con otras deudas cada vez más pesadas…Los muertos están detrás de los vivos inspirándoles sus acciones, el pasado existe con el presente. La más rigurosa actualidad estaba ya en los orígenes, en el más profundo y remoto pasado”

Martinez Estrada negó el progreso,
pero la objetividad del progreso es cruel
y a su vez lo niega a Martinez Estrada

Y concluye: “Estas comparaciones puramente exteriores basadas en aspectos circunstanciales y accesorios, que prescinden del momento histórico inmediato, constituyen una tentación constante en la mente humana y se encuentran en el ritual mágico y en las supersticiones sobrenaturalistas de las creencias primitivas. Siempre se puede hallar en dos hecho, aspectos tan formal, tan general y abstracto que sea común en ambos, aunque se diferencien en todos los demás. Dos períodos históricos pueden parecerse en muchas cosas y sin embargo ser fundamentalmente distintos porque preparan un porvenir distinto. Lo que garantiza una analogía no es la propia analogía sino la prueba de que no existen diferencias fundamentales. La comparación no puede sustituir a la prueba, cuanto más suministrará una sugestión, un indicio que puede ser falso. La analogía debe ser comprobada concretamente antes de hablar de demostración. Si juzgamos los acontecimientos históricos no en base a ideas fijas e inmutables, sino a su situación concreta y actualizada de acuerdo a la incesante y desconcertante transformación de la vida, comprobamos que la historia nunca se repite, y que cada acontecimiento histórico es siempre nuevo, único e intransferible. Martinez Estrada negó el progreso, pero la objetividad del progreso es cruel y a su vez lo niega a Martinez Estrada.»

El revisionismo de Murena y otros

El escritor y periodista Guillermo Piro rescató hace tiempo, en un artículo titulado ‘Elogio de un nihilista’, la figura de Héctor Murena, admirador de Martínez Estrada y autor del libro ‘El Pecado Original de América’:

«En 1994, en un ensayo aparecido en la revista La Caja, Héctor Schmucler lamentaba la falta de vigencia de Héctor A. Murena: Pocos recuerdan su nombre. Sus libros son prácticamente inencontrables. Existen, como una cofradía, algunos para quienes Murena es el inspirador de sus reflexiones. Son casi iniciados. ¿Por qué el olvido de Murena?. La pregunta carecía de respuesta. Se trata de un autor al que se conoce mucho menos de lo que exigiría su importancia. Mientras la mayoría de sus obras permanecen agotadas, en los últimos meses ha conseguido una mayor atención, en la Argentina y en el extranjero. Murena nació en 1923 y murió en Buenos Aires en 1975.

«un pensador de avanzada, considerado por una cultura progresista un escritor de derechas»

La actual «vuelta» de Murena se debe en gran parte a su inclusión en distintas cátedras de la UBA. Así, el crítico Nicolás Casullo dice que lo considera uno de los ensayistas más importantes que tuvo una determinada época la Argentina. Casullo sostiene que Murena estuvo injustamente devaluado, pese a que reúne elementos difíciles de encontrar en la ensayística argentina: una alta erudición, una preocupación metafísica mística y una aproximación muy fuerte a pensadores de primera línea en el campo de las ideas. Y subraya que fue el primer traductor de Walter Benjamin al español y que estuvo fuertemente vinculado con el pensamiento alemán de entreguerras. Todo eso lo hace un pensador de avanzada, considerado por una cultura progresista un escritor de derechas, explica, cuando en realidad es un hombre que repensó el drama espiritual argentino y latinoamericano.

Y sigue Guillermo Piro: «Murena atacaba a la sociología, «supuesto sistema de conocimiento que se titula científico porque se funda en cifras estadísticas». Fanático admirador de Martínez Estrada, se propuso abordar la problemática nacional desde una óptica netamente americana. En uno de los libros tal vez más polémicos, El pecado original de América, que muchos tildaron de inepto porque no aportaba soluciones inmediatas, Murena sostenía que el mestizaje americano es más de orden mental que racial, y surge del choque con un ambiente histórico extraño, y afecta tanto a los indígenas como a los inmigrantes.»

A modo de conclusión

Los autores antes citados no pueden ser considerados de izquierda, sin embargo sentaron las bases de un debate todavía inconcluso. No solo bajamos de los barcos, raza pura inmaculada. ¿Todos llevamos en la sangre y la memoria aquel pecado original?

Recuperamos fragmentos de un artículo del sociólogo Horacio González escrito en 2014, titulado «Indagar el pensamiento nacional«:

El pensamiento nacional sólo puede ser una reinterpretación, una creación nueva y una renovada oportunidad crítica. Lejos de ser una herencia acabada y designada con nombres fijos, es una remodelación permanente, una revisita. Tiene en primer lugar la obligación de “desfazer un entuerto”, desligarse de un canon fijo que lo limita exclusivamente a lo que se ha conocido como revisionismo histórico. ¿Para despreciarlo, para arrojarlo al rincón de los trastos viejos? De ninguna manera, sino para hacer su necesario, su imprescindible balance (…)

La memoria de Jauretche no puede servir de pretexto para encajonar su pensamiento en unos pocos moldes, confinados en previsibles consignas. Basta recordar su carta a Ernesto Sabato en 1956; es una crítica al libro El otro rostro del peronismo, pero escrita con sutileza y respeto, intentado un diálogo con el pensamiento “dialéctico” (que le atribuye a Sabato). En el mismo año, Martínez Estrada, el abominado, el vilipendiado, escribe el ¿Qué es esto?, que podemos considerar el máximo libro antiperonista y asimismo la máxima comprensión de los mecanismos profundos del peronismo. Jauretche lo critica con su estilo: la distancia irónica, el sabor payadoresco y una teoría empirista del sentido común en la lengua patrimonial de un edén criollo. No podemos considerar hoy ni que Jauretche poseía el talismán de la refutación eternizada ni Martínez Estrada el caudal de todos los errores. Eran escritores de muy diferente estilo, y esa diferencia es hora de verificarla con instrumentos efectivos del conocimiento, de carácter conceptual y retórico. Es esa misma diferencia, desentrañada y constituida, la prometida utopía de lo nacional.(…) Borges es tema siempre caliente. Luego de Sarmiento, es nuestro máximo escritor nacional. Pero ésta no puede ser una afirmación intrascendente ni caprichosa. Es necesario internarse en las estructuras de un pensamiento geométrico, casi estructuralista, que esconde mal un existencialismo trágico que formalmente repudiaba. Todo lo que Borges afirma contiene su contrario sin ser dialéctico; todo lo que Borges niega puede ser puesto de cabeza como efecto de su propio juego ficcional, haciéndose necesaria la lectura a contrapelo, la interpretación por la inversa.(…) Ni siquiera las grandes consignas políticas, destinadas a llevar a la acción a los hombres, deben interpretarse literalmente. No hay pensamiento, nacional y ni ningún otro, si el intérprete no pone la literalidad de lado (…)

Pensar es sustraer la trivialidad que hay en todo pensamiento. Lo contrario es acatar dogmas que ya nacen escritos como tales (…) El pensamiento nacional que estamos imaginando tiene raíces en el polemismo que fundó la Nación. Digamos algunos de sus capítulos más conocidos: Pedro de Angelis versus Echeverría; Sarmiento versus Alberdi; Alberdi versus Mitre; Mitre versus Vicente Fidel López; Ingenieros versus Groussac; Lugones versus Deodoro Roca; Borges versus Américo Castro; Jauretche versus Martínez Estrada; Martínez Estrada versus Borges; Lisandro de la Torre versus monseñor Franceschi; Milcíades Peña versus Ramos; Cooke versus Jauretche; Scalabrini versus Pinedo; Roberto Arlt versus Rodolfo Ghioldi; Viñas versus Sabato; Borges versus Murena; Viñas versus Borges; León Rozitchner versus Murena; Jauretche versus Luis Franco; Oscar Masotta versus Victoria Ocampo; Julio Irazusta versus Perón; Perón versus Montoneros.» Toda polémica debe desentrañarse en su presente, pero también en sus modos cambiantes, en el entrecruce extrapolado de los polemistas. No raramente, muchos de ellos intercambiaron luego su lugar con el contrincante, en perfectas oposiciones simétricas, como en el cuento “Los teólogos” de Borges o en la polémica de Sócrates con Protágoras.»

Toda identidad se compone de una o varias polémicas en su interior, latentes y no resueltas.

¿Qué pensamiento nacional puede haber sin esta poética de intersecciones que lo recorre en paralelo, antes, durante y después de constituirse en los vocablos “pensamiento nacional”? El pensamiento nacional es una coalición heterogénea de estilos que se arman y desarman de tan diversas maneras que esa misma movilización de ataduras y desanudamientos es precisamente una nación, que existe gracias a sus formas abiertas, a su secreto cosmopolitismo, a su sospechada universalidad condensada en un territorio y en un memoria que, antes que ser común, se genera en la lucha siempre inconclusa por considerarse común. Toda identidad se compone de una o varias polémicas en su interior, latentes y no resueltas. La expresión revisionismo histórico cuenta con nuestra simpatía, siempre que sea tomada en sus múltiples significaciones. Dijimos que el pensar nacional no debe modelarse en el alma literal de las definiciones, sino en sus diversos planos contrapuestos entre sí.» (.. .)

Informe: Laura Giussani Constenla

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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