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Seguridad: un silencio que aturde
Cada 8 de noviembre los empleados municipales de todo el país festejan el Día del Trabajador Municipal para recordar la creación en 1959 de la Confederación de Obreros y Empleados Municipales de Argentina.
Como cada año, los municipales de Corrientes organizaron una fiesta. Fue en la sede de Boca Unidos, ubicada en la Costanera Sur de la ciudad.Un nutrido grupo de jóvenes salió del local a las cuatro de la mañana. Algún vecino habría llamado a la policía por disturbios o ruidos molestos. Ordinaria rutina a la salida de cualquier boliche del país. Generalmente basta la presencia de uno o dos patrulleros para que se calmen los ánimos. Parece que en Corrientes lo habitual es acudir al lugar de manera violenta para desconcentrar a los jóvenes. Nadie se sorprende por la represión durante las razzias de la Costanera Sur.
Esa noche, desaparece un pibe de 18 años que había participado del festejo municipal. Decenas de testigos indican que el operativo policial incluyó golpes brutales contra los chicos allí reunidos, muchos de los cuales no evitaron la represión huyendo del lugar. La policía los persiguió a través de una zona de terreno irregular, astilleros y pescadores. Finalmente, el cadáver de joven Lautaro Rosé fue encontrado por los mismos pescadores en la zona del barrio Virgen de los Dolores, ahogado en la orilla del Río Paraná.
El primero en salir a buscarlo fue el mayor de los nueve hermanos de Lautaro. Adriana Mayer, de Página 12, recogía éste testimonio: “Empezamos el lunes a trabajar, soy albañil refaccionista, y al irme vi que él no estaba. Siempre que no volvía avisaba dónde se quedaba. Me sentía incómodo ese día. Mi mamá estaba agotada de buscarlo, en la comisaría 2ª le dijeron que no sabían nada, se le rieron en la cara, en la 12 lo mismo. Sin respuestas me fui a rastrear por dónde había estado, preguntando a los amigos que estuvieron con él esa noche, fuimos a la bajada del club Boca Unidos donde están los boliches. Lau tenía muchos amigos chiquititos, que me ayudaron a recorrer toda la zona hasta los astilleros. Mis amigos vinieron a colaborar, también unos canoeros, así que nos dividimos en grupos y ahí fue donde encontré un cartucho verde y quemado, nos detuvimos y un poco más abajo encontramos las zapatillas negras sobre unas rocas. Estaban tan limpias como si le hubieran dicho que se las sacara, lo corrieron y él no estaba haciendo nada. Se tiró pero es rehondo, pidió auxilio, socorro, pero no lo ayudaron. Encontramos más cartuchos, incluso uno de plomo, de 9 milímetros”.
La seguridad como tema de campaña
Mientras La Matanza se convierte en la última semana preelectoral en el epicentro de la lucha por la seguridad luego del asesinato a mansalva de un kiosquero que produjo una pueblada frente a la comisaría, la muerte de Lautaro Rosé es silenciada en la mayoría de los medios. Sin dudas, la preocupación por la seguridad es un tema sentido en toda la población, una intrincada trama en la que influyen la situación social, el desmoronamiento moral, el avance de la droga, la falta de leyes y errores judiciales. Un nudo complicado de deshacer para cualquier gobierno.
Sin embargo, la responsabilidad del Estado es cuidar a los ciudadanos. Cuando el Estado Nacional, provincial o municipal, es el responsable de una muerte, no cabe duda de que se trata de un episodio evitable con una simple decisión política.
¿Qué actitud tomaron el intendente y el sindicato?
A pesar de que la víctima salió de un festejo del Sindicato de Empleados Municipales correntinos, no se conoce, hasta el momento, ningún comunicado del gremio repudiando la agresión y exigiendo una investigación a fondo. La familia se vio acompañada sobre todo por los organismos de Derechos Humanos de la zona.
El intendente de Corrientes es el Dr. Eduarto Tassano, militante radical, que llegó a conducir la ciudad como candidato de la alianza Encuentro por Corrientes (ECo) + Cambiemos, el 4 de junio de 2017. En la página oficial de la Municipalidad, Tassano se presenta con estos objetivos: “Hoy, soy el Intendente de una Corrientes que nos une en torno a su payé y alegría, calidez y color, y junto a un gran equipo de colaboradores, en su mayoría de jóvenes, trabajamos para hacer de ésta una ciudad de oportunidades para el desarrollo, amigable en la convivencia…Para hacerlo necesitamos estar más cerca, escucharnos activamente, comprendernos de verdad y acompañarnos genuinamente…”
Propuestas de campaña que poco se condicen con este tipo de operativos represivos contra jóvenes inermes. De ‘amigable convivencia’, nada. Y de “escucharnos y comprendernos de verdad», menos. Hay que reconocer que son tantos los testimonios de los golpes y la persecución que la Jefatura de Policía no pudo menos de pasar a disponibilidad a tres funcionarios que participaron de los procedimientos en los que desapareció Lautaro y se iniciaron sumarios administrativos para determinar el grado de responsabilidad de los uniformados. Como si hubiera sido una responsabilidad individual y no una política de Estado acudir tan amigablemente a golpear a los pibes del pueblo que salen de una fiesta.
Cuando un policía dispara, el que apunta es el gobierno
La indignación por la muerte de Lautaro Rosé se sumó a la de tantos familiares que sufrieron la misma violencia institucional. A las marchas en el barrio se sumaron Mujeres y niñas llevaban remeras con las fotos de sus parientes y la consigna “ni un pibe menos”, además de enormes carteles que exigieron justicia por Martín, Bebo, Alexis, Ramón, y Ángel y Mateo. “Ángel y Mateo fueron víctimas de doble homicidio simple. Casualmente la persona imputada en ese caso explota uno de los comercios privados de la costanera donde se originaron los hechos que produjeron la terrible muerte de Lautaro Rosé. Sus familiares en estos momentos están en el velorio. Es un homicidio con compromiso de violencia institucional, está claramente demostrada la participación de la policía, vamos a exigir la imputación por abandono de persona seguido de muerte.”, declaró el abogado de la familia Rosé, Hermindo Gonzáles.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»