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Esteban De Gori: «Al progresismo le cuesta generar imágenes de orden»

La Columna Vertebral charló con Esteban De Gori, sociólogo y analista político colaborador de Panamá Revista, sobre el panorama político en Chile a semanas del ballotage entre José Antonio Kast y Gabriel Boric , la polarización elegida por ambos candidatos y el peso de la cultura política. Imperdible análisis.

LCV: ¿Qué es lo que pasa en Chile? 

-Lo resumo en un axioma sociológico. La cultura política pesa. De 2019 en adelante hubo una primavera en términos de movilización social conflictiva, pero que no cambió la geometría cultural. No es que no cambió, construyó una mayor acumulación para una izquierda que no tenía representación política, eso es importante señalar, pero no es que con una revuelta se cambia la cultura política. En realidad lo que pasó ahora es el nuevo tablero post 2019. En ese tablero la izquierda o una izquierda construye una acumulación política, pero la derecha no deja de existir. Por eso digo que la cultura pesa, y esa cultura es la extrema derecha o esta extrema derecha alternativa, como quisiéramos llamarlo, donde se afirma en la reivindicación justamente en esa idea que te digo de que la cultura pesa, porque en realidad lo de Pinochet es eso. Obviamente es una figura terrible para los argentinos y Latinoamérica, pero en realidad lo que nos están diciendo es «miren que acá hay una identidad que persiste en Chile y la vamos a defender».


«Cuando hay momentos de crisis, siempre surge una reivindicación a una figura del orden»

sobre la derecha en chile y la reivindicación de pinochet

LCV: ¿Cuánto de responsabilidad hay en no haber profundizado los cambios culturales, en no haber tirado más verdades arriba de la mesa, en no haber trabajado más profundamente en que las nuevas generaciones tengan más clarito de qué se trata esta historia?

-Cuando hay procesos de disolución, de crisis y de mucha incertidumbre las figuras del orden siempre aparecen. No quiero relativizar la figura de Pinochet, pero cuando él dice Pinochet es mucho más que ese nombre, es una imaginación del orden. De hecho, viste la reivindicación a los carabineros, a las fuerzas armadas, al ejercito; eso en realidad es una reivindicación a una figura del orden.

LCV: Va atada incluso al fenómeno de racismo estructural, esta historia de que el negro es siempre el quilombero.

-En Chile tenés la revuelta del ’19 más los mapuches. Tenés una combinación de figuras que la derecha construye como situaciones peligrosas o conflictivas. O en una situación de incertidumbre es como «no me traigas más caos del que ya tengo en mi vida. No me traigas más caos del que yo ya tengo».

LCV: La lucha por los cambios produce una resistencia proporcionalmente agresiva y esto pasó también cuando fue la dictadura. ¿Vos ves que lo que está pasando es una respuesta a la lucha que se está dando por abajo?

–Yo creo que es una respuesta al miedo al caos. Lo que pasa es que la derecha históricamente cuando empieza a percibir que hay formas del conflicto extendidos que inclusive a veces son más simbólicos que reales -pasó acá con la dictadura, que era más simbólico que real en términos de capacidad de tomar el poder y todo eso- empiezan a desarrollarse estas políticas represivas. Lo vimos en Colombia pero también lo vimos en todo el conflicto andino del 2019. Lo vimos en Ecuador, en Chile. Hay una desproporción de la represión que muchas veces tiene que ver con cómo la derecha está leyendo en este momento el conflicto. Pero que encuentra legitimidad, porque también hay que decir esto, en algún sector de la sociedad. Esta idea de que no traigan más caos a mi vida es algo que la derecha interpreta muy bien e interpela desde ese lugar. No son solo las élites que tienen miedo solamente.


«A veces el progresismo se olvida de la dimensión cotidiana del ‘desorden’. Le cuesta construir imágenes legítimas de orden»

SOBRE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA

LCV: Es que la derecha es la sociedad también.

-Eso es lo que te quería decir. La derecha interpreta muy bien ese pulso social que dice «no me traigas más quilombo a mi vida». Yo  creo que a veces el progresismo se olvida de esa dimensión cotidiana del «desorden».

LCV: Ahora la derecha te dice que lo mejor es cierta paz de los sepulcros que ellos están buscando.

–El progresismo tiene un problema para construir imágenes del orden. Boric te dice «vamos a construir el comunismo». Tira esa palabra. Es muy arriesgado. Está jugando al límite. Es como decir «soy chavista» en un momento donde la economía de Venezuela hoy está absolutamente dolarizada, donde la pobreza creció y la desigualdad social ni te cuento. Todo eso y además con una figura del chavismo que es totalmente erosiva. Entonces vos fíjate la situación. Yo creo que el progresismo tiene un problema para crear imágenes del orden legítima o por lo menos estable.

LCV: Para ganar electorado hay una especie de sobreactuación de todos. Por ejemplo que este muchacho diga que va a hacer el comunismo, todos sabemos que no es cierto, es imposible que lo haga. Acá pasa lo mismo en Argentina. Me da la impresión de que los que sobreactúan mucho en realidad no quieren los cambios sino que lo que quieren es ganar las elecciones.

-Exacto. Yo creo que en el caso de Boric es encontrar una contra imagen. Ese es el problema. Lo que pasa es que esa contra imagen a mi me parece demasiado audaz y me parece que entraña algunos problemas inclusive para la cultura política chilena. 

LCV: Acá en Argentina Fernández sube al ring a Milei. Explicame: ¿para qué?

-Lo que pasa es que me parece que al gobierno actual le cuesta construir un orden estable. Sentimos como que oscila entre distintas posiciones. Entonces ese es el punto.


«Boric intenta encontrar una contra-imagen que es demasiado audaz, y entraña algunos problemas para la cultura política chilena»

SOBRE LA POLARIZACIÓN ELEGIDA POR AMBOS CANDIDATOS

LCV: Hay una cuestión de romanticismo y folclore, y me acuerdo de la elección en Perú donde todo parecía que iba a ser maravilloso porque representaba un sector despojado de pueblos originarios y el tipo tiene un montón de pertenencia cultural. Está en contra del aborto, está en contra de un montón de otras situaciones y no logra hacer pie en el gobierno.

-Me parece que Castillo es mucho más «realista» en esa imposibilidad. Él considera su debilidad política y además se mueve en un marco identitario con el que él en algunos casos está de acuerdo y en algunos otros sabe que tiene limitaciones. No tiene una fuerza política para discutir con las mineras peruanas por ejemplo, para darte un dato político. Castillo ha construido desde su debilidad y de algunas de sus identidades como las nombras recién, como el antiborto, pero ha construido un gobierno mucho más realista. Hay que ver hasta dónde llega, pero pasa que es por debilidad. 

LCV: Pero por debilidad reconocida y eso sería como una virtud.

-Bueno, por lo menos no se miente. El primer capítulo del psicoanálisis lo aprobaste. No es un negador en este sentido. Eso a nosotros no nos dice mucho como analista políticos. Lo que nos dice es que no tiene una construcción de una fuerza política que pueda modificar la geometría del poder. No lo pudo Toledo, no lo pudo Ollanta Humala, o sea. La pregunta sería: ¿por qué lo va a hacer Castillo?

LCV: Además, en un continente donde muchos de los que vivimos, por ejemplo, la primavera nicaragüense, tenemos el dolor de ver en qué se transformó Daniel Ortega. Es como negar que la gente puede envejecer mal.

-En el caso de Ortega, lo que pasa es que hay una decisión a partir de 1994 de construir el orteguismo y de construir una alianza con la derecha, tanto la derecha católica como la derecha política.

LCV: ¿Pero por qué lo seguimos negando con la cosa romántica de la revolución de los poetas?

-Lo que pasa es que yo creo que la Argentina, toda la clase política argentina, sabe muy poco de Nicaragua. La izquierda y la derecha argentina. Argentina abandonó la reflexión sobre Centroamérica en el ’89. El día en que el sandinismo perdió las elecciones y ganó Violeta Chamorro se acabó la reflexión sobre Centroamérica. Y además hay que decir que Nicaragua fue un lugar muy participado por argentinos, también de derecha e izquierda. El batallón 601 internacional más montoneros. Si hubo algo que tuvo toda la clase política de los 60 es que tuvo participación en Nicaragua. Ahora, 2021, la Argentina conoce muy poco lo que pasa ahí, pero también por derecha y por izquierda. Un desconocimiento brutal. 

LCV: Yo creo que la Argentina desconoce lo que pasa en todos lados.

-Eso puede ser. Pero en el caso de Nicaragua uno podría hacer esta salvedad. La Argentina tuvo mucha participación en este país. Puede ser que no sepa de Turquía, pero en Nicaragua estuviste 20 años.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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