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Tomás Astelarra: «Este Gobierno desconoce las alternativas que genera el pueblo; no es Popular»

Tomás Astelarra, licenciado en Economía de la Universidad Torcuato Di Tella y master en Periodismo de la Universidad del País Vasco, charló con Laura Giussani Constenla acerca de la economía popular como clave para revertir la crisis, los problemas de la concepción clásica de la economía y cuáles son las principales falencias del Gobierno.

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El economista, quien además colabora con La Luna Con Gatillo y Revista Sudestada entre otros medios, realiza una serie de talleres entre los que se encuentra el «Taller de Economía para el Buen Vivir», en el cual comienza respondiendo: ¿cómo nos vendieron este cuento?

-Al primero al que le vendieron el cuento fue a mí mismo. Siempre me gusta decir en mis charlas que vengo de cuna de oro, un nacimiento privilegiado, hombre de clase alta de una ciudad como Buenos Aires, gringuito y también con unos padres que me inculcaron valores muy lindos como la solidaridad. Mi mamá y mi papá los dos eran licenciados en economía así que mamé eso desde la cuna y en algún momento cuando me tocó estudiar me decidí por la economía. Me pudieron pagar una muy buena universidad y ahí me enseñaron la definición de economía, que es la que hoy en día se manejan las universidades que dicen que es la «ciencia que administra recursos escasos para necesidades infinitas». Bueno, la vida en esos valores que me inculcaron mis viejos me fue llevando a desistir de un montón de caminos, de caminos de ONG, de laburos del estado, de laburos en diarios hegemónicos, me fui corriendo viendo las contradicciones de esos espacios y finalmente me lancé a viajar por Sudacamérica con el arte que siempre me gustó mucho. Me fui a Bolivia, a Colombia, estuve como ocho o nueve años viajando por América Latina y ahí me gusta decir que hice un doctorado en economía. Aunque parezca raro hice un doctorado en economía con las mamitas bolivianas, las caseritas de los mercados y ahí me di cuenta que me habían enseñado mal en la Universidad di Tella, que en realidad la economía era otra cosa. Ahí también conocí un amigo hippie de San Marcos Sierra que me enseñó que en su raíz etimológica, que pensaron los griegos y romanos, la economía quiere decir «el cuidado de la casa común». Ahí después de todos esos viajes y esa reflexión, después de haber negado ser economista mucho tiempo me pregunté:¿cómo puede ser que de una definición tan linda como el cuidado de la casa común, de algo tan esperanzador para la humanidad en este momento tan cascoteadito que estamos, en algún momento nos enseñan que la economía es la ciencia que administra recursos escasos para necesidades infinitas? Lo cual es un problema insalvable y que muestra en muchos casos la gran crisis civilizatoria que estamos teniendo en el mundo con respecto a los recursos y a la administración de los recursos, un problema que el economista chileno Manfred Max Neef decía que era básicamente de estupidez.


«Estos economistas intelectuales de escritorio no son capaces de ver las maravillas que hacen las doñas de los barrios»

sobre las políticas de gobierno

LCV: Hemos hablado con Matías Kulfas y cuando hablamos sobre cómo el consumismo es el mayor de nuestros problemas, me dijo que eso es un tema de la filosofía ¿En qué momento se dividió la filosofía de la economía?

-El gobierno no solo no detiene la industrias masivas que contaminan sino que no fomenta la economía popular, que para mí es mucho más grave porque es una solución a largo plazo. A mí me parece que hay una gran ceguera de todos estos economistas intelectuales de escritorio que no son capaces de ver las maravillas que hacen las doñas en los barrios. Pero volvamos a la filosofía y al siglo XVIII cuando nace la ciencia positivista, cuando venimos del iluminismo, de la supuesta oscuridad, de la Edad Media y aparece el mundo de la razón que hoy nos compete. Mucha razón y poco corazón. Ahí empiezan a surgir las ciencias y este economista que les recomiendo mucho, Manfred Max Neef dice que en ese momento la física era la gran estrella de la ciencia porque justamente, siendo algo tan estructurado y tan cerrado y en búsqueda de certezas antes que la duda, los físicos tenían algo maravilloso que era una ciencia que era netamente matemática. Entonces ahí los economistas que estaban viendo cómo se acomodan en la ciencia dicen «pará, ¿cómo hacemos que esto que evidentemente no es matemático se ajuste a este modelo positivista? Entonces ahí Jeremy Bentham crea la teoría de la utilidad. El homosapiens racional toma decisiones económicas a través de maximizar una utilidad. Eso Matías Kulfas lo debe haber aprendido en la universidad, dentro de lo que él llama filosofía. Son modelos matemáticos donde cada persona maximiza su utilidad porque por ejemplo, para mí es muy importante poder exprimirme este jugo que me estoy exprimiendo de naranja orgánica, por lo tanto voy a pagar más la naranja que una persona que no ve los valores que puede tener una producción orgánica en cuanto al medio ambiente. Hay mucha gente que no le importa que se esté destruyendo el planeta entonces le vale lo mismo una naranja transgénica que una naranja orgánica. A mí no, a mi me importa el planeta y por lo tanto estoy dispuesto a pagar más por una naranja orgánica que por una naranja común. ¿Eso cómo lo ves en los números? Estos economistas del siglo XVIII decían «hacemos una función de utilidad que maximizamos la utilidad de las personas, después unificamos toda la utilidad y llegamos a un sistema de equilibrio». Obviamente que esto es imposible. Hace más de dos siglos y medio que los economistas están tratando de ver cómo carajo se mide una utilidad, pero lo cierto es que de todas las cosas que nosotros como seres humanos racionales podemos elegir, la única que es cuadradita es el dinero. Entonces ahí la economía para ser una ciencia exacta pasó a solo medir el dinero. El resto no le importa, lo único que le importa es el dinero porque es lo único que se puede medir como ladrillitos. 

LCV: Antes existía el objeto y a eso se le daba el valor pero ahora es al revés, primero está el dinero y si no hay dinero no hay producción. Ahora lo principal es el dinero, no la cosa. Entretanto la sociedad me parece que está cambiando por sí misma, porque ya hay un 50% de personas que hacen con su vida lo que pueden. Me parece que ya es estructural y que habría que ver si no estamos en una revolución estructural que nadie la está dirigiendo ni proponiendo. ¿Vos cómo la ves?

-Sí. Las compañeras de la economía popular dicen «nos inventamos nuestro propio trabajo». La economía popular surge de la crisis neoliberal, del menemismo, donde toda la gente queda sin trabajo y en un momento ya de tanta hambre surge el piquete. Los primeros famosos planes  sociales nacieron ahí, porque después de los piquetes para parar un poco la bronca crearon estos planes para parar la bronca. Entonces ahí se creó una lógica en todo el país que si vos organizabas la bronca y te bancabas las balas te iban a a tirar unos mangos del gobierno. No fue que la gente una vez que se juntó ahí y ya había armado una olla popular dijo «agarro la plata y me vuelvo a mi casa». No. Dijeron «¿con estos pesitos qué hacemos? Che, yo tengo una máquina de tejer», Santillán consiguió que le donaran una bloquera entonces hicieron una cooperativa de bloques de cemento y se organizaron para tomar tierras y ese proceso a través de la plata que fue inyectando el estado a través de la protesta fue generando un circulo vicioso donde la protesta pasó a ser propuesta. Se bien versaron los fondos para generar pequeñas cooperativas de agricultura familiar, textiles, de construcción.


«Kulfas presentó un programa para recuperar 2 millones de empleos. El IFE se dio a 10 millones de personas. Si en diez años solo vas a recuperar el 20% de empleo, es una solución un poco pobre»

sobre la economía popular y los programas del gobierno

Eso en algún momento entre Juancito Grabois y el barba Pérsico dicen «esto es una economía popular», y a pesar de que el kirchnerismo había hecho que se recupere la economía y que se recuperen los grados de bienestar de la sociedad lo cierto, como dice el compañero Pérsico, es que la industria en su máxima capacidad podía emplearse en millones de personas en los 70 antes de la dictadura y hoy pueden emplear lo mismo. Matías Kulfas presentó un programa a 10 años para generar dos millones de puestos de empleos y en el ReNaTep, que es el registro de los trabajadores de la economía popular, hay unas 6 millones de personas y el IFE se calcula que se dio a unos 9 o 10 millones de personas. Entonces si vos en 10 años solo vas a poder recuperar el empleo del 20% de la gente que no tiene empleo y que quiere trabajar, es una solución un poco pobre. El actual gobierno, el actual ministro de desarrollo, Juan Horacio Zabaleta, también lo dice Matias Kulfas, dice que esos planes no son trabajo y eso es una terrible ofensa a las doñas de los comedores populares, porque además están desconociendo algo fundamental de la economía en estos tiempos. Gracias a las compañeras feministas estamos en tiempos de la economía del cuidado, de revalorizar el trabajo que hacen las mujeres en las casas. Entonces decir que los Potenciar que reciben las doñas de los comedores populares que sostuvieron la población argentina en tiempos de pandemia no son trabajo es una actitud criminal, totalmente ignorante, y muestra que la economía, los funcionarios de este gobierno, están en manos de gente que no conocen las alternativas reales que está generando el pueblo y por lo tanto no es un gobierno popular. Quizá tienen la intención pero no tienen la calle, no tienen la conciencia. Me parece que lo de Kulfas es mucho más filosofía que lo mío, que estoy trabajando la tierra y que estoy asesorando a esas compañeras para que sepan cómo llevar adelante sus emprendimientos cooperativos. 

LCV: ¿Existe alguna posibilidad de cambiar? Nos quieren hacer creer que es imposible cambiarlo pero yo estaba pensando que en términos de la historia de la humanidad este sistema es bastante moderno, empezó hace 200 años, 300 máximo ¿Estamos a tiempo de cambiar este sistema de cosas?

-Sí. De hecho lo estamos cambiando. Más allá del pensamiento que difundo en torno a esta reflexión de la economía más de filosofía soy parte del cambio. Soy parte de varias cooperativas, soy parte de un territorio, Traslasierra, que está haciendo muchas propuestas alternativas. Por ejemplo yo formo parte de Humano, que es una mutual que empezó como un emprendimiento de 15 artesanos de la feria que se juntaron para alquilar un local, yo estaba entre ellos, y actualmente somos 80 familias con tres locales en Merlo, San Javier y Villa de las Rosas. Dos de esos locales, el de Marlo y las Rosas, lo abrimos en plena crisis del macrismo en el 2018, pudimos incorporar 60 familias más al trabajo que estábamos haciendo y además distribuimos productos de otros 200 emprendimientos de la economía popular. Todo en base al esfuerzo y en base a la reciprocidad que da trabajar en cosas bonitas. Muchas veces yo hago este ejercicio con respecto al trabajo. Cuando voy a los talleres les pregunto a las compañeras, por ejemplo a las de Humano, si yo les pago 500 pesos por trabajar en Humano donde pueden llevar a sus niñes, donde pueden tomarse una birra con los amigos, donde ustedes toman las decisiones en las asambleas, donde tienen 20% de descuento en todos los alimentos que comercializamos, o les pago los mismos 500 pesos por trabajar en el locutorio de enfrente con el viejo ese que es re hincha, ¿ustedes qué deciden? «Trabajamos en Humano», me dicen. ¿Y si en Humano les pago 500 y el locutorio del viejo hincha 1000? No, trabajamos en Humano ¿Entonces en Humano 500 y en lo del viejo hincha 2000? Y, ahí ya un par empiezan a dudar. Entonces yo les digo que un trabajo de la economía popular por un salario ahora de 500 pesos equivale a un trabajo de 2000 pesos con un patrón. Eso también explica de alguna manera por qué los empresarios del campo están tan indignados porque la gente no le trabaja por medio salario mínimo. Es que están trabajando en una cooperativa agrícola con sus familias, en buen clima de trabajo, sabiendo que producen verdura orgánica que hace bien al planeta, que se puede vender barata a los consumidores.

ECONOMÍA | Tomas Astelarra analiza como encarar esta crisis o pandemia -  Radio Garabato 88.3fm

Yo hace mucho estoy promoviendo que la gente siga el índice de inflación que está haciendo el centro de estudios de Scalabrini Ortiz basándose en productos de la economía popular. Los índices que vienen haciendo las compañeras hace más de dos años demuestran que la inflación en las comercializadoras de la economía popular ha sido mucho menor que la de los supermercados, drásticamente menor. Eso es porque nosotros no especulamos con el alimento. Para nosotros el alimento es un derecho y nosotros lo que hacemos es ser intermediario entre un productor que gana más y un consumidor que paga menos, y nosotros nos llevamos apenas lo necesario para mantener ese trabajo. Ahí hay propuestas concretas, hay un programa que es el mercado de cercanía que está la compañera Eva Verde, que es una prócer de la comercialización de la economía popular que viene del frente Darío Santillán. Entonces la solución está. Las soluciones las estamos creando, simplemente y lamentablemente están un poco invisibilizadas por los grandes medios y por los mismos funcionarios del gobierno que de buena fe voy a pensar que son ignorantes, de mala fe voy a pensar que ganan más dinero después como consultores de las empresas a las cuales les hacen el lobby ahora. Porque la verdad que algún día me gustaría que se discuta el déficit fiscal en torno a quién van los beneficios porque parece que es un escándalo que nos den 0,5 del presupuesto para fomentar la economía popular pero nadie se queja de Vicentín, de nacionalización de la deuda privada con Cavallo. Realmente si vemos la cantidad de dinero que el Estado le ha dado a las grandes empresas vamos a quedar bastante pasmados frente a la miseria que nos dan a los trabajadores y trabajadores de la economía popular que realmente estamos trabajando y estamos generando propuestas de otra economía posible, de otro mundo posible como vos decís. Entonces me parece que en estos tiempos de una sociedad tan cibercomputarizada y tan individualista y tan de departamento está bueno que la gente salga un poquito a la calle, salga al campo, se junte con esos negros y negras de mierda que parece que lo van a robar pero que le van a hacer un piquete y se fijen lo que están haciendo, porque me parece que están dando alternativas reales a los problemas que son de todos. También la ciencia exacta tiene que ver con la estadística que usan mucho los funcionarios y los medios de comunicación. El compañero Umberto Eco decía que la estadística era esa maravillosa ciencia según la cual si un hombre murió empachado con un pollo y la mujer murió de hambre los dos comieron medio pollo. La ecofeminista Yayo Herrero se pregunta por qué cuando se mide el PBI los estadistas toman en cuenta la fabricación de armas y no el cuidado de les niñes. Entonces hay que tener un poco de cuidado con estos números que se nos lanzan al boleo, porque en estos números, por ejemplo, yo soy un indigente y la verdad es que tengo un buen vivir bastante maravilloso. Entonces me parece que hay que ser cuidadosos con esto que nos vendieron de la economía exacta.

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Roberto Bacman: “La campaña de Lula fue a buscar a quienes no habían votado”

En diálogo con La Columna Vertebral, el analista político Roberto Bacman analizó el resultado electoral de Brasil, el trabajo de la militancia que permitió ampliar el caudal de votos de Lula y las diferencias entre el escenario brasileño y el argentino. También evaluó el crecimiento de Javier Milei entre los jóvenes, las dificultades del peronismo para construir una alternativa electoral y el impacto del ajuste sobre la industria, el empleo y las economías regionales. La conversación abordó además el desarrollo de Vaca Muerta y los desafíos de transformar la explotación de recursos naturales en trabajo y riqueza para el país.

LCV: ¿Cómo estás, Roberto? Supongo que muy contento con el resultado electoral de Brasil. Era una parada difícil para Lula, pero lo logró. Recuerdo que la semana pasada, cuando conversamos, vos eras uno de los que pensaba que podía suceder. ¿Esperabas que se diera esta remontada?

Roberto Bacman: “La campaña de Lula se dirigió a distintos segmentos y los segmentó muy bien. Hubo un trabajo novedoso en redes sociales. Crearon una comunidad de WhatsApp, habilitaron militantes digitales y complementaron eso con la militancia tradicional, territorial. También fueron a buscar a electores habilitados que no habían votado en la primera vuelta y lograron movilizar a una parte de ellos. En un padrón de 158 millones de votantes, un punto y medio representa un número muy importante. Además, aprovecharon la disputa entre el gobernador de San Pablo y Flavio Bolsonaro para militar intensamente en ese estado y achicar las diferencias.”

LCV: Más que dar vuelta cuatro millones de votos, parece que consiguieron sumar nuevos votantes. ¿Cómo se explica ese movimiento?

Roberto Bacman: “Aproximadamente, un poco más de diez millones de los nuevos votantes fueron para Lula y algo menos de cuatro millones para Bolsonaro. Es impresionante, sobre todo porque estamos hablando de un país muy grande. San Pablo, que tiene una cantidad enorme de electores, representa alrededor del 21,48% del padrón brasileño. En la Argentina, en cambio, la provincia de Buenos Aires concentra cerca del 48% del padrón nacional. Brasil tiene un territorio muy amplio y estados con millones de habitantes, de modo que la campaña debía tener en cuenta realidades muy distintas.”

LCV: ¿Cuánto pesó la figura de Lula y cuánto influyó el rechazo a Bolsonaro y a su discurso de odio, agresividad y negacionismo?

Roberto Bacman: “El voto más cercano al lulismo ya estaba bastante consolidado. Lula necesitaba llegar a personas que no eran tan cercanas a él, pero que no querían que continuara el bolsonarismo. Tenía que construir un discurso que integrara a esos votantes, incluso a sectores de derecha que rechazaban a los Bolsonaro y no querían más locura. La campaña buscó canalizar ese temor y ofrecer una alternativa. En eso hay una enseñanza para otros países, aunque las situaciones nunca sean idénticas.”

LCV: ¿Qué diferencias encontrás entre Brasil y la Argentina? ¿Puede servirnos esa experiencia?

Roberto Bacman: “Hay diferencias sustantivas. Lula iba por la continuidad y tiene un liderazgo propio. En la Argentina, el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner está condicionado por su situación judicial y por otras circunstancias políticas. Además, Lula abrió su espacio a sectores del centro, a pequeños industriales, comerciantes y personas que se incorporan a nuevas actividades. La campaña estuvo dirigida a quienes no habían votado por desinterés y a quienes podían ser convocados desde una propuesta más amplia. Esa estrategia puede servir como ejemplo para la Argentina: hay que hablarle a quienes no son seguidores de Milei, pero tampoco se sienten representados por determinados sectores de la oposición. No alcanza con dirigirse siempre a los propios.”

LCV: Lula habló de su intención de utilizar estos últimos cuatro años para dialogar con distintos sectores de la sociedad y desarrollar tecnología propia. ¿Qué importancia tiene esa definición?

Roberto Bacman: “Es importante que plantee la necesidad de hablar con todos los sectores: empresarios, industriales, comerciantes, estudiantes y trabajadores de la industria del conocimiento. También aparece la idea de desarrollar inteligencia artificial brasileña, no depender exclusivamente de la estadounidense. Hay una discusión de fondo sobre la capacidad de un país para negociar con el mundo sin que otros le impongan todas las condiciones. Eso está relacionado con el desarrollo, la soberanía y la posibilidad de construir una política industrial propia.”

LCV: También es interesante el uso que hicieron de las nuevas tecnologías durante la campaña. ¿Cómo se diferencia esa experiencia de la utilización de redes para difundir odio?

Roberto Bacman: “Lo que se demostró con la comunidad de WhatsApp es que se pueden utilizar herramientas tecnológicas para organizar personas, promover una campaña positiva y llegar a sectores que de otra manera quizás no se movilizarían. Eso no es lo mismo que usar bots, cuentas falsas o herramientas digitales para difundir odio e insultos contra el adversario. La tecnología no tiene por qué ser demonizada, pero hay que discutir para qué se utiliza y qué objetivos persigue.”

LCV: En la Argentina hay sectores que parecen atrapados en la lógica de la grieta. ¿Cómo se construye una alternativa que pueda llegar a más gente?

Roberto Bacman: “Es necesario ampliar la convocatoria y no hablar solamente para los convencidos. Hay que entender que existen personas que no quieren a Milei, pero tampoco se sienten representadas por determinadas formas de hacer política de la oposición. Si se pretende construir una alternativa, hay que encontrar una manera de hablarles y ofrecerles una propuesta concreta. La dificultad es que no resulta sencillo construir unidad dentro del peronismo ni ampliarla hacia otros sectores que podrían estar cerca. Además, hoy faltan figuras convocantes. Hay que encontrarlas y darles una oportunidad.”

LCV: ¿Qué papel deberían tener las PASO en esa construcción?

Roberto Bacman: “Es importante defender las PASO porque permiten que los liderazgos sean elegidos democráticamente. La unidad no puede resolverse solamente mediante acuerdos entre dirigentes. También tiene que existir una instancia en la que la sociedad pueda participar y elegir quiénes van a representar esa alternativa. Hay que buscar mecanismos para ordenar la competencia interna y construir una propuesta que tenga posibilidades electorales.”

LCV: En las últimas discusiones parlamentarias hubo acuerdos que después no se sostuvieron al momento de votar. ¿Qué impacto tienen esas situaciones?

Roberto Bacman: “Esas situaciones generan mucho daño. Cuando se llega a un acuerdo y, a la hora de votar, algunos legisladores desaparecen o no cumplen con lo que habían comprometido, se debilita la confianza. La política termina organizada alrededor de acuerdos circunstanciales y de intereses que no siempre responden a las necesidades de la sociedad. Mientras tanto, el oficialismo busca avanzar con sus iniciativas y puede aprovechar las divisiones de la oposición.”

LCV: ¿Cómo evaluás el apoyo que Milei consiguió entre sectores populares y jóvenes que históricamente habían estado vinculados al peronismo?

Roberto Bacman: “Milei logró instalar una identidad política que fue más allá del núcleo libertario tradicional. Llegó a sectores jóvenes, especialmente varones de hogares de clase baja y media baja que tenían antecedentes peronistas o cercanos al peronismo, aunque no necesariamente fueran militantes. El concepto de ‘casta’ fue importante porque le puso un nombre sencillo a un rechazo que ya existía hacia la vieja política. Muchas personas creyeron que la libertad significaba algo más amplio que lo que después terminó proponiendo el Gobierno. Ahora hay sectores que están volviendo a revisar esa decisión.”

LCV: ¿Cuánta responsabilidad tiene la dirigencia política en haber dado por sentado que los sectores populares iban a acompañarla?

Roberto Bacman: “Hubo responsabilidad. Uno de los peores escenarios para un gobierno es tener una interna abierta desde el primer día, porque eso genera un desgaste enorme. También es un error creer que determinados sectores sociales están asegurados electoralmente. La gente no le pertenece a ningún partido. Si una fuerza política supone que los votantes de los conurbanos o de las provincias van a acompañarla automáticamente, deja de escuchar qué les pasa y por qué cambian su voto.”

LCV: En Brasil también hubo disputas internas dentro del espacio de Bolsonaro. ¿Eso influyó en el resultado?

Roberto Bacman: “Sí, las internas abiertas pueden hacer mucho daño. La disputa entre Flavio Bolsonaro y el gobernador de San Pablo tuvo consecuencias en un estado que concentra una cantidad muy importante de votantes. Allí se achicó la diferencia y Lula terminó obteniendo un resultado mayor al que muchos esperaban. Las divisiones internas pueden perjudicar a una candidatura, especialmente cuando la campaña depende de mantener cohesionados distintos sectores.”

LCV: Pasemos a la economía argentina. Se habla de una mejora en algunos indicadores y de un crecimiento en Neuquén asociado a Vaca Muerta, pero también hay preocupación por el empleo y por las condiciones de vida. ¿Cómo lo ves?

Roberto Bacman: “Hay que mirar qué tipo de trabajo se está generando y quiénes pueden acceder a él. En Neuquén existe una expectativa muy grande alrededor de Vaca Muerta y llega gente pensando que va a encontrar empleo. Pero gran parte de los puestos requiere mano de obra muy calificada, técnicos e ingenieros especializados en petróleo. No es una actividad en la que cualquiera pueda llegar y empezar a trabajar. Por eso hay que analizar qué pasa con las personas que se trasladan buscando una oportunidad y no la encuentran.”

LCV: Si Vaca Muerta puede generar tanta riqueza, ¿qué debería hacerse para que ese desarrollo beneficie también a los trabajadores y a las comunidades de la región?

Roberto Bacman: “Hay que planificar. Si va a crecer la población, se necesitan escuelas, hospitales, viviendas y servicios públicos. Ojalá se construyan escuelas de calidad, que los docentes tengan trabajo y que haya educación pública, no solamente instituciones privadas. También hacen falta barrios para los trabajadores, no solo viviendas de lujo para quienes tienen mucho dinero. El crecimiento puede ser una oportunidad extraordinaria, pero, si no se planifica, puede terminar siendo pan para hoy y un problema mañana.”

LCV: También se mencionan los problemas de infraestructura y el impacto del transporte de arena para el fracking. ¿Qué está faltando?

Roberto Bacman: “Hay problemas con los caminos, que reciben el tránsito de camiones muy pesados que transportan la arena utilizada en la actividad. Esa infraestructura se deteriora y no hay una inversión pública suficiente para resolverlo. Además, hay que preguntarse por qué no se transforma una parte mayor de los recursos en actividad industrial local. En Comodoro Rivadavia, por ejemplo, se puede discutir por qué el petróleo no genera más procesos de transformación y trabajo en la propia región. La explotación de recursos naturales podría generar riqueza no solo para una provincia, sino también para las provincias cercanas.”

LCV: Todo esto ocurre mientras se profundiza la crisis industrial. Se habla de cierres de fábricas, de la caída de la industria textil y de pequeñas empresas que no pueden pagar los servicios. ¿Qué relación encontrás entre esos procesos?

Roberto Bacman: “Hay un proceso de desindustrialización que no afecta solamente a las fábricas, sino también a los comercios y a las pequeñas y medianas empresas. La industria textil está muy golpeada por la competencia de productos importados baratos, mientras muchas pymes no pueden sostener los costos de los servicios. Una panadería pequeña puede tener dificultades para pagar la energía, incluso antes de pensar en los salarios o los impuestos. Y a eso se suma que cada vez hay menos gente que puede comprar. Cuando cae el poder adquisitivo, se perjudica toda la cadena económica.”

LCV: También se informó sobre la paralización de la producción de camionetas en plantas automotrices por la baja demanda. ¿Qué te dice ese dato?

Roberto Bacman: “Es preocupante porque una camioneta no es solamente un vehículo de consumo: también es una herramienta de trabajo para el campo, para transportar materiales y para distintas actividades comerciales. Si cae la demanda, eso refleja que hay menos actividad y menos capacidad de compra. Incluso pequeños comerciantes que antes podían utilizar una camioneta para transportar mercadería pueden encontrarse ahora con dificultades para sostener ese gasto. La crisis termina repercutiendo en distintos sectores de la economía.”

LCV: Para cerrar, ¿qué pensás de las denuncias de fraude que surgieron después de la elección brasileña y de la situación judicial de Flavio Bolsonaro?

Roberto Bacman: “Las denuncias electorales tienen que evaluarse con datos concretos y por las vías correspondientes. En la conversación se mencionó una cifra de alrededor de 34.000 votos en relación con una de esas presentaciones, pero habría que verificar con precisión a qué se refería. En cuanto a Flavio Bolsonaro, la situación judicial es un asunto distinto: que alguien pueda presentarse como candidato no significa que quede exento de responder ante la Justicia. Hay que distinguir entre la competencia electoral y las causas judiciales que puedan existir.”

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Sebastián Bravo: “La impresión de billetes argentinos se trasladó al exterior y entregaron conocimientos estratégicos”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Sebastián Bravo, delegado de ATE en Casa de Moneda, denunció el vaciamiento de la empresa estatal, la tercerización de la impresión de billetes, la pérdida de capacidades estratégicas y la persecución judicial contra los trabajadores que resisten estas políticas. También explicó la importancia de Casa de Moneda para la soberanía nacional y alertó sobre el futuro de sus trabajadores.

LCV: ¿Cómo estás? Estamos muy contentos con el resultado de las elecciones en Brasil. Los compañeros del sindicato gráfico brasileño se habían comunicado con nosotros porque estaban preocupados por la posibilidad de que ganara la ultraderecha. Nos pidieron consejos sobre cómo enfrentar estos tres años de gobierno. ¿Cómo viviste el resultado?

Sebastián Bravo: «Estamos muy contentos. Los compañeros de Brasil se comunicaron con nosotros y nos agradecieron el mensaje. Como país hermano, también estamos felices. La sociedad brasileña hizo lo que tenía que hacer. Creo que acá tenemos que aprender de esa experiencia: debemos dejar de lado los nombres propios y discutir qué país queremos construir.»

LCV: En Brasil hubo mucha gente que votó a Lula no necesariamente por ser lulista, sino porque no quería que ganara Bolsonaro. La sociedad tenía claro qué políticas rechazaba: la discriminación, el negacionismo, la mano dura y el rechazo a la inmigración. ¿Creés que acá tenemos que trabajar en esa misma dirección?

Sebastián Bravo: «Estoy totalmente de acuerdo. Hay muchas cosas que corregir. El peronismo ya no tiene el mismo núcleo duro y muchos jóvenes que no encontraban trabajo terminaron comprando el discurso de que podían ser sus propios jefes. Tenemos que hacer una autocrítica, reconocer lo que se hizo mal y entender el contexto. Hubo una pandemia, hubo sequías y ocurrieron muchas cosas, aunque no deben utilizarse como excusas. El próximo gobierno tiene que ser empático, escuchar a la gente y, especialmente, a los jóvenes. El trabajo cambia, la tecnología avanzó muchísimo y tenemos que adaptar los procesos a esta nueva realidad.»

LCV: Para entender el conflicto actual, contale a la gente qué era históricamente Casa de Moneda antes de la intervención de este gobierno. ¿Qué función cumplía?

Sebastián Bravo: «Casa de Moneda es la principal gráfica de seguridad del país. El Gobierno instaló durante la campaña la idea de que éramos responsables de la emisión monetaria porque fabricábamos monedas y billetes. Pero nuestra actividad iba mucho más allá: producíamos pasaportes, chapas patentes, títulos automotores, títulos universitarios, medallas, monedas, estampillas fiscales, entradas para parques nacionales y distintos documentos que contienen elementos de seguridad. También imprimíamos boletas electorales y padrones. Todo trabajo que necesitara medidas de seguridad y respaldo debía pasar por Casa de Moneda.»

LCV: ¿Qué formación y conocimientos técnicos necesita la gente que trabaja allí?

Sebastián Bravo: «Los técnicos se forman a lo largo de muchos años y reciben capacitación permanente. Son trabajadores gráficos especializados que incluso se capacitaron en el exterior. Para los últimos trabajos vinculados con los billetes, por ejemplo, personal de Casa de Moneda viajó a China para realizar cursos. También hubo capacitaciones en instituciones gráficas de primer nivel. Para llegar a trabajar directamente con las máquinas se necesitan aproximadamente diez años de formación. Es una tarea de enorme responsabilidad que exige conocimientos técnicos específicos y un alto nivel de seguridad.»

LCV: Estamos hablando de trabajadores que conocen los diseños y los mecanismos de seguridad de los billetes. Son personas que deben inspirar una enorme confianza para evitar falsificaciones y proteger los materiales que se utilizan para fabricar dinero.

Sebastián Bravo: «Esa es una de las principales denuncias que hicimos. Casa de Moneda dejó de emitir billetes para la Argentina, pero la impresión no desapareció: se trasladó a otros países. En las próximas semanas vamos a comenzar a imprimir billetes de Nigeria, las nairas. El trabajo continúa, pero las medidas de seguridad se transfirieron al exterior y los billetes argentinos dejaron de imprimirse acá. Es decir, se entregó a otros países un conocimiento estratégico.»

LCV: Es llamativo que un gobierno que cuestiona las relaciones con China termine trasladando allí conocimientos y capacidades vinculados con la impresión de dinero. Si mañana hubiera un conflicto, estaríamos entregando información estratégica sobre nuestra propia moneda.

Sebastián Bravo: «Exactamente. Se trasladaron conocimientos y medidas de seguridad a otro país. Eso genera una dependencia muy peligrosa. Si entráramos en un conflicto con China, tendrían información sobre nuestros materiales y nuestra economía. Es un riesgo enorme haber entregado esos conocimientos.»

LCV: También estaba el trabajo de los diseñadores. La selección de las imágenes, el desarrollo de los billetes y las técnicas de impresión eran parte de una especialización muy importante. Casa de Moneda recibió premios por sus diseños.

Sebastián Bravo: «En Casa de Moneda todos los sectores forman parte de una misma cadena de trabajo. El diseño también es fundamental. Nuestros billetes recibieron premios internacionales: el del yaguareté fue reconocido por su diseño y otro obtuvo una distinción como mejor billete de Latinoamérica. Casa de Moneda fue muy premiada. Durante la pandemia, además, el personal siguió trabajando las 24 horas para garantizar la producción.»

LCV: ¿Cuánto personal tenía Casa de Moneda antes de que comenzara este gobierno y cuántos trabajadores quedan actualmente?

Sebastián Bravo: «Antes de que comenzara este gobierno teníamos alrededor de mil empleados. Hoy quedamos aproximadamente 680, entre personal administrativo y trabajadores de planta. Hubo jubilaciones, retiros voluntarios y lo que nosotros llamamos despidos encubiertos. A muchos compañeros les plantearon que podían retirarse cobrando el 70 u 80 por ciento de lo que les correspondía, o quedarse sin nada. En un contexto de incertidumbre y endeudamiento, muchos aceptaron porque necesitaban el dinero, incluso cuando todavía les faltaban varios años para jubilarse.»

LCV: Hoy quedan 680 trabajadores y, al mismo tiempo, tienen que afrontar la impresión de una moneda extranjera. ¿Cómo es ese trabajo y qué relación tiene con la posible privatización?

Sebastián Bravo: «Tenemos que afrontar un trabajo complejo porque vamos a imprimir un billete que no conocemos, el de Nigeria. La producción está tercerizada y la empresa que contrata el servicio es inglesa. Por eso nuestro gran temor es la privatización. Nosotros venimos denunciando la posibilidad de que detrás de estas decisiones exista un negocio inmobiliario y un proceso de tercerización de los trabajos. Tememos que, como ocurrió en otras empresas estatales, después se diga que Casa de Moneda no cumple con las nuevas necesidades, que es deficiente y que hay que privatizarla. Así podrían terminar comprando una planta que tiene máquinas de última generación.»

LCV: Es decir, los argentinos podrían terminar imprimiendo billetes de Nigeria por encargo de una empresa inglesa, mientras se pierde la capacidad de producir nuestra propia moneda. A la cuestión de Malvinas se suma la discusión sobre la soberanía monetaria.

Sebastián Bravo: «Exactamente. Ese es uno de los grandes conflictos que estamos denunciando.»

LCV: ¿Cómo respondió el Gobierno frente a los trabajadores que se oponen a estas políticas?

Sebastián Bravo: «Esta lucha nos costó mucho. Llegamos a tener 18 sumarios administrativos, que nosotros llamamos carpetazos, porque te inventan causas para intentar someterte o extorsionarte. Como no pudieron avanzar de esa manera, ahora utilizan las demandas penales. Junto con otros cinco compañeros fuimos procesados después de impedir que uno de los responsables del cierre de una planta ingresara para negociar la tercerización de la producción de chapas patentes.»

LCV: ¿En qué situación está la causa judicial y qué pueden hacer las organizaciones para ayudarlos?

Sebastián Bravo: «Estamos esperando que se resuelva la apelación. Nuestro abogado presentó el descargo dentro del plazo correspondiente. No entendemos cómo el juez llegó a una conclusión sin tener en cuenta nuestras pruebas y resolvió todo en apenas quince días. Evidentemente, había una postura tomada. El objetivo es amedrentarnos, apartarnos de la representación de los trabajadores y buscar despidos con causa. Si no pueden avanzar mediante los sumarios administrativos, recurren a la Justicia para intentar sacarnos del camino.»

LCV: Resulta llamativo que el sistema judicial avance contra trabajadores que defienden sus puestos de trabajo mientras hay otras denuncias contra funcionarios que no reciben el mismo tratamiento.

Sebastián Bravo: «Nosotros sentimos que se está utilizando la Justicia para perseguir a quienes piensan diferente y defienden los derechos de los trabajadores. Si estás del lado del trabajador, intentan amedrentarte o correrte del camino.»

LCV: Quería que la gente conociera no solamente el conflicto, sino también todo lo que estamos perdiendo con el vaciamiento de Casa de Moneda. Para muchos, es una institución que fabrica billetes, pero detrás hay conocimientos técnicos, seguridad y soberanía nacional. ¿Querés agregar algo?

Sebastián Bravo: «Muchas veces se dice que los gremios están dormidos o callados, pero quiero que la sociedad sepa que los trabajadores y los representantes sindicales también sufrimos estos atropellos. Se meten en nuestra vida personal, recibimos amenazas, nuestros puestos de trabajo corren riesgo y sufrimos extorsiones. A través de denuncias penales y amenazas pueden quitarnos el sueldo. Nosotros también somos trabajadores, personas de carne y hueso que sentimos todo esto. Pero la lucha sirve, la lucha continúa y vamos a seguir adelante.»

LCV: Muchísimas gracias, Sebastián. Contá con nosotros para difundir el conflicto y mantener informada a la sociedad.

Sebastián Bravo: «Les agradezco que se acuerden de nosotros. La soberanía argentina, las Malvinas y todos nuestros recursos forman parte de una misma lucha. Tenemos que defender nuestras tierras, la educación, nuestros recursos y también nuestra moneda, porque la moneda es soberanía.»

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Francisca Staiti: “Estamos a punto de perder la educación industrial y las escuelas técnicas”

La secretaria general de CONADU Histórica, Francisca Staiti, dialogó con La Columna Vertebral sobre la crisis presupuestaria de las universidades nacionales, el deterioro de los salarios docentes y las consecuencias de las políticas educativas del gobierno de Javier Milei. Cuestionó el proyecto de libertad educativa por desplazar la responsabilidad del Estado hacia las familias y el mercado, advirtió sobre el riesgo de perder la educación industrial y las escuelas técnicas y reclamó el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. También se refirió a la represión durante la quinta marcha federal universitaria y pidió mayor responsabilidad a los dirigentes para evitar que las imágenes de enfrentamientos opaquen la masividad de las movilizaciones.

LCV: Uno de los ejes fundamentales de la campaña de Lula fue la educación, el tema de la alfabetización. ¿Qué importancia tiene para Brasil y qué diferencias encontrás con lo que sucede en nuestro país?

Francisca Staiti: «Creo que la educación debería ser un eje fundamental para Brasil, pero también para nuestro país y para toda América. En el caso de la educación superior argentina, está abandonada y ahogada presupuestariamente, con salarios realmente liquidados para los trabajadores y las trabajadoras de las universidades nacionales. La política que viene proponiendo el gobierno de Lula es diametralmente opuesta: busca intensificar y masificar la educación para que llegue realmente a todos los lugares. En la Argentina sucede todo lo contrario. Se plantea una ley de libertad educativa que desplaza la responsabilidad del Estado hacia las familias y deja la educación librada al mercado. Por eso, ¿cómo no apoyar todo lo que tenga que ver con las políticas públicas en educación y en salud?»

LCV: Estamos cumpliendo veinte años de la Ley Federal de Educación. Más allá de las críticas que se le puedan hacer, había una ley. Hoy parece haber una especie de anarquía, en la que cada provincia, municipio o universidad podría tener su propio plan, sin una idea de nación respecto de qué profesionales queremos formar. ¿Qué opina el sindicato?

Francisca Staiti: «Esta pretendida ley de libertad educativa que en algún momento quiere discutir Milei plantea una educación puesta fundamentalmente al servicio del mercado. Nosotros defendemos una universidad que tenga soberanía sobre el conocimiento. Esa soberanía tiene que ver con lo que la Argentina necesita para ser un país libre e independiente, para investigar sobre temas que no respondan exclusivamente a los intereses de las empresas, las grandes fortunas o las grandes compañías tecnológicas. Si queremos buenos ingenieros y profesionales, tenemos que invertir en educación industrial. Sin embargo, hoy estamos a punto de perder la educación industrial y las escuelas industriales de la Argentina.»

LCV: ¿Cómo se forma un chico que sale del bachillerato para ser ingeniero desde cero, cuando antes los egresados de las escuelas técnicas ya llegaban con una formación previa?

Francisca Staiti: «La escuela técnica también te formaba para el trabajo. Si queremos producir nuestros propios bienes, venderlos y ser buenos exportadores, necesitamos mano de obra calificada. No es ningún gran secreto. Sin embargo, hoy vamos a contramano de eso: desfinanciamos la escuela técnica y abandonamos la escuela pública, que es también un igualador social. La escuela pública permite el ascenso social y después abre la posibilidad de ingresar a la universidad. Todo eso es lo que está en juego.»

LCV: ¿Qué modelo de país representa la política educativa de Javier Milei?

Francisca Staiti: «Lo que representa políticamente Javier Milei es un país donde unos pocos puedan acceder a la universidad, una universidad para una élite, mientras quienes no puedan llegar a ella tendrán que dedicarse a otras tareas. Esto ya lo intentó el macrismo, pero creo que Milei lo profundiza. Para mí, la base de cualquier país es la educación. Los docentes son los ladrillos con los que se construye la patria. Me espanta ver que estuvimos cerca de tener el modelo educativo de la dictadura chilena. Hay que trabajar para que este Gobierno no tenga un nuevo período, porque, si no, ese modelo se va a profundizar.»

LCV: Además de los salarios y de los problemas presupuestarios, ¿estos son los motivos por los que van al paro?

Francisca Staiti: «Sí. Después de la quinta marcha federal universitaria hubo una represión realmente excesiva y absurda. Era una marcha que se venía desarrollando de manera absolutamente pacífica y en ninguna de las anteriores había habido una represión como esta. El paro es una respuesta a esa situación, pero también tiene que ver con que los trabajadores y las trabajadoras de las universidades ya no damos más. Nuestros estudiantes también están hartos. Estamos exigiendo, más allá de lo salarial, que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. El Gobierno está fuera de la ley y hace todo lo posible para no cumplirla. Además, de cara al presupuesto de 2027 que se está discutiendo en el Congreso, vemos la posibilidad de un ahogo todavía mayor, tanto en materia salarial y presupuestaria como en las becas para nuestros estudiantes. No queremos volver a estar en la misma situación en la que comenzamos la pelea en 2024.»

LCV: En la última marcha hubo más de diez cuadras de manifestantes, familias, estudiantes, docentes y trabajadores. Sin embargo, muchas imágenes que circularon se concentraron en los enfrentamientos con la Policía. ¿Qué reflexión te merece?

Francisca Staiti: «Creo que tenemos que ser más inteligentes. Este es un llamado a los dirigentes para que cuiden a sus militantes y no los manden al frente. Una foto con una bandera desafiando los carros hidrantes puede ser muy impactante, dar la vuelta al mundo y tener una estética impresionante, pero no representa a las diez cuadras de estudiantes, familias, militantes, docentes y trabajadores que pusieron el cuerpo y marcharon de manera compacta y pacífica. Esas imágenes terminaron opacando la movilización. Por derecha y por izquierda se les dio más importancia a los enfrentamientos que a la marcha multitudinaria.»

LCV: ¿Considerás que esas imágenes terminaron favoreciendo el objetivo del Gobierno de que no se mostrara la marcha?

Francisca Staiti: «Sí. Creo que el objetivo del Gobierno era que no se mostrara la marcha, y lo lograron entre quienes buscaron esa foto, los infiltrados que rompían cosas y la propia Policía. Me dolió terriblemente porque hubo un enorme esfuerzo y una marcha hermosa, pacífica, con tranquilidad y consignas claras. Además, llovía y, a pesar de eso, nadie se movió. Por eso les pido un poco más de responsabilidad a quienes conducen esos grupos pequeños que después se llevan la foto. Para mí, esa foto no vale la pena. Incluso traté de no publicar esas imágenes porque quería mostrar las de la manifestación, que era lo que correspondía.»

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