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Como caída del cielo/1. Mujeres
Crónicas de Laura Giussani Constenla desde Italia.
Quizás un ciclón me arrastró hasta aquí. Colgada de un viejo paraguas, como Mary Poppins, veo Europa a mis pies y caigo en Italia en un tiempo de temblores, terremotos y eclipses. Sin un deshollinador que me ayude a quitar las cenizas y ver más claro.
Hasta que cambie el viento, deambularé con los ojos bien abiertos, los oídos atentos y la emoción a flor de pie, con alguna lágrima pronta a escapar y una carcajada siempre lista, por este territorio inabarcable. Europa y sus matices. Italia y sus historias.
En un primer sobrevuelo por los diarios, cinco mujeres me llaman la atención, nombres hasta ahora desconocidos para mí. Ellas son: Dania Mondini, Yolanda Díaz, Sanna Mondin, Magdalena Anderson y Giorgia Meloni.
Abusos a la italiana

Leo en La Repubblica: “La giornalista Rai e conduttrice del Tg1 Dania Mondini ha denunciato in Procura di essere stata vittima di un caso di stalking sul posto di lavoro.” Caramba. Nada menos que la conductora de uno de los noticieros más importantes de la televisión italiana denuncia acoso, y señala a cuatro superiores como responsables de sus desdichas. El tema es un escándalo nacional, y sin dudas a Dania la han puesto en el freezer, sin posibilidad de crecimiento en su espacio de trabajo. Lo curioso del asunto es la forma que tuvo el acoso en cuestión y que fue llevado finalmente a la justicia ¿Cuál fue la sanción o el castigo impuesto por sus jefes? Dice el diario: “La punizione? Secondo l’accusa: essere messa in una stanza con un collega che ha problemi di flatulenza.” Sí, entendieron bien. Como si fuera una comedia de Aldo Buzanca, o los ‘Vitelloni’ de Fellini, la conocida conductora fue víctima de una zancadilla humillante: en viaje de trabajo, la obligaron a compartir habitación con un colega que sufre de flatulenzas: gases, pedos, eructos. Ante sus quejas los jerarcas fueron implacables: ‘Quien no acepta estar en una habitación con un colega no trabaja más». La Procuración estudia si el caso puede ser tomado como un delito de acoso o no.
Solo una cosa es cierta: en el TG1 viven en una nube de pedos.
Yolanda, Yolanda

Entre tanto, una mujer está pisando fuerte en España. Es su ministra de trabajo, Yolanda Díaz, perteneciente al partido Podemos. Más allá de impulsar la ley que terminó con los contratos precarios, tal como informó La Columna Vertebral, hoy va por más y pone un tema en discusión inimaginable en el Sur: tres días de licencia mensual por menstruación para las trabajadoras.
Díaz está convencida de que aún lo que parece imposible, se puede tornar posible. Por ahora es solo una propuesta, un tema para el debate, que implicaría no solo que toda mujer tenga tres días de permiso para permanecer en casa cada mes, sino que podrían alargarse a cinco en el caso de que demuestren médicamente que sus menstruaciones son muy fuertes.
El tema explotó en España. Hasta sus aliadas socialistas, por más que reconozcan ese derecho lo encuentran imprudente ¿quién va a contratar mujeres en sus empresas con esas condiciones?
Lo cierto es que mejor hablar de ciertas cosas.
La hora de las rubias

No es la protagonista de la serie Borgen pero se parece. No es Dinamarca pero anda cerca. Lo cierto es que aquellos países nórdicos, tan raros, han dado un volantazo y dejaron la neutralidad de lado.
Dos jóvenes mujeres con amplia tradición socialdemócrata están pidiendo entrar de inmediato en la OTAN: son las primeras ministras de Suecia, Magdalena Anderson, y de Finlandia, Sanna Marin.
Enterado del pedido de inclusión, el premier turco, don Erdogan, puso el grito en el cielo y anunció su veto. Para él esos territorios manejados por mujeres a cara descubierta e ideas inquietantes, no son más que un lugar de refugio de sus principales enemigos, los kurdos. “Refugio de terroristas”, explica el turco de la historia.
En el día de hoy, tanto Finlandia como Suecia elevaron la nota formal al presidente de la OTAN para que se los acepte como países miembros. En coincidencia con ese pedido, Sanna Marin llegó a Italia y almorzó con el Presidente del Consiglio, Mario Draghi -rara avis en un país tan politizado como Italia que no pertenece a partido alguno, un economista, un técnico elegido por un variopinto consenso- quien le dio apoyo absoluto del gobierno italiano a la entrada de las nórdicas en el pacto atlántico de seguridad. Mañana, la sueca Magdalena llevará su propuesta a Washington en donde se encontrará con Biden.
Los sectores más retrógrados de la política italiana, representados por Matteo Salvini -ex ministro del interior y hombre fuerte de la derechosa Lega- ya le dijeron no al ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN. “Llevar la OTAN a los límites de Rusia en Finlandia no acerca la paz, muy por el contrario”.
Si uno ve los más de 1300 kilómetros de frontera de Finlandia con Rusia puede entender que un poco de miedo tienen de una posible invasión. ¿Será que elegir la OTAN no provoca la invasión misma? En una rara coincidencia con Putin, Salvini cree que la guerra en el siglo XXI no se resuelve con tanques sino en una mesa de diálogo y que esa paz debe negociarse ya, en marzo.
En contraposición, hay quien está convencido que pertencer a la OTAN brinda un paraguas de contención, por eso el pedido es urgente. Hay quieres recuerdan que solo un país se animó a atacar a otro que formara parte del pacto atlántico: Argentina, cuando declaró la guerra a los ingleses.
Mientras este juego del TEG continúa y se mueven las fichas poniendo torres defensivas y comiéndose países enteros, los muertos, confinados, torturados y exiliados se suman por millones.
Ser mujer no significa ser de izquierda

Mujeres de todos los colores e ideologías se están haciendo notar en el panorama político y cultural europeo. Hasta el partido neofascista italiano, Fratelli d’ Italia, ahora tiene una nueva cara para las presidenciales. Una joven romana, Giorgia Meloni, más popular, pretende lavarle la cara a este partido todavía está habituado a saludar como los camisas negra, brazo en alto, palma abierta.
Hoy la crisis de la derecha Berlusconiana y sus aliados es profunda. Se suman reuniones tras reuniones para mantener la unidad, y cuando parece que lo lograron, aparece Giorgia y patea el tablero. Todavía no la conocemos, pero vayamos agendando este nombre, la Meloni es ambiciosa y figura el la cima de las encuestas.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»