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Luis Cáceres: «Parte de la dirigencia política desconoce el proceso de la economía popular»
Luis Cáceres, secretario general de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina, charló con Nora Anchart y Laura Giussani Constenla acerca del encuentro que mantuvieron con funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo y representantes del sector patronal de la actividad ladrillera con el objetivo de crear la Cámara Nacional Ladrillera, la renuncia del ex ministro de economía Martín Guzmán y los dichos de Cristina Fernández de Kirchner sobre los movimientos sociales.
La semana pasada, la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (UOLRA) se reunió con funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo y representantes del sector patronal para desarrollar políticas que fortalezcan la industria y el desarrollo productivo de la actividad ladrillera. En la reunión realizada en las oficinas de la cartera productiva, se trataron como ejes principales la consolidación de la Mesa Nacional Ladrillera, la creación de la Cámara Nacional Ladrillera y el desarrollo de los Parques Industriales.
– Esto tiene que ver con una respuesta que nosotros venimos planteando, o con un camino que veníamos planteando, para el sector ladrillero. Nosotros para poder modificar la situación de esta actividad, generar las condiciones para que la familia ladrillera acceda a derechos, para poder articular las distintas políticas que tiene el Estado, es necesario desarrollar qué políticas son centrales para nosotros, por qué son objetivos. Uno tiene que ver con el sector de la economía popular, otro con el sector patronal, la fábrica de la visita, y el tercero tiene que ver con una herramienta que nos permita unir estas tres ideas políticas, estas distintas herramientas que tenemos. El asunto que venimos planteando en el sector patronal desde hace un tiempo es la necesidad de que haya una cámara nacional patronal para poder en conjunto articular con el Estado Nacional. Esto que venía siendo un objetivo se empezó a concretar a partir de la decisión de la Secretaría de Industria de Nación de que podamos en conjunto, Estado, sector privado y sindicato, avanzar y poder concretar estos objetivos. Esta reunión que tuvimos fue muy importante porque la Cámara Patronal ha decidido constituirse como Cámara Nacional.
Tuvimos la reunión, ellos fueron con el acta fundacional de la Cámara Patronal y estuvimos discutiendo en esa reunión de la cual participó el secretario de Industria, Ariel Schale, los otros dos objetivos que son parte de una misma política integral. Uno que está orientado hacia el sector de la economía popular, que son los emprendimientos familiares, que es la construcción de los parques industriales ladrilleros. Es nuestra política para poder organizar al sector de la economía popular a partir de la articulación con los gobiernos municipales, provinciales y el gobierno nacional, dentro de un área de parques industriales que está dentro de la Secretaría de Industria. Entonces ahí fue que el secretario de industrias expresó la decisión de su Secretaría de que los parques industriales ladrilleros sean parte de la política que vienen desarrollando con los parques industriales.
LCV: ¿El secretario de Industria que los recibió es el mismo que estaba antes?
-Sí.
LCV: Hay sectores en donde han cambiado las cabezas, pero las políticas preexistentes que eran positivas se siguen llevando a cabo. Lo digo porque no creo que esto haya sido una cosa concretada en dos días. Ustedes deben haberla venido trabajando mucho.
-Esto ya lo veníamos articulando mientras era ministro Kulfas y continúa con Daniel Scioli y lo que me ha manifestado el secretario de Industria es que van a seguir las mismas políticas que tiene que ver con todo el respaldo al sector industrial productivo. Nosotros recién ahora empezamos a articular con la Secretaría de Industria y está la decisión política que este sector de la construcción también sea parte de las distintas políticas que lleva adelante esa Secretaría y el Ministerio de Desarrollo Productivo, lo que es realmente un mensaje. Porque mientras que en algunos lugares se discute todo y son horas y horas de discusión y a veces discusiones que no sirven para nada, que no aportan, que no clarifican, sino que confunden y debían la discusión de fondo, paralelamente realmente hay políticas que empiezan, o sea, que se empiezan a articular, que se empiezan a desarrollar y que dan respuesta. En este caso, digamos, tiene que ver con los parques ladrilleros y al sector de la economía popular, pero dentro de una política integral que tiene que ver con la actividad ladrillera.
Lo otro que te quería plantear que es el otro objetivo es la Mesa Nacional Ladrillera, que es ahí el ámbito donde vamos a discutir la política integral para el sector y a partir de ahí poder desarrollar esta herramienta. Lo más importante es que está la decisión política de la secretaría de poner recursos, plata en concreto, para que este sector se organice y pueda ser parte de distintas políticas del Ministerio de Desarrollo Productivo.

«Puede discutirse cómo se lleva un proyecto, pero no se puede desvalorizar el rol de las organizaciones sociales»
SOBRE LOS DICHOS DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER
LCV: Ladrilleros es un sindicato que viene muy de abajo, en estos últimos cinco años creció un montón y pudo ser interlocutor y protagonista frente al Estado por primera vez. Esto no debe haber sido fácil y que de repente te quieran tirar todo para abajo como que acá no se está haciendo nada debe ser un poco melancólico, ¿no?
-Sí, yo creo que hay un desconocimiento de un sector, no de todo, por supuesto, de la dirigencia política sobre este proceso que es complejo, que es contradictorio. Yo a veces escucho hablar de la realidad como si la realidad fuera un problema de la Argentina solamente, y estamos en el medio de una guerra. Salimos de una pandemia con los efectos que tiene una pandemia global, la primera en toda la historia de la humanidad, lo que significó en términos de pérdida de vida, sanitaria, económica, laboral, social, y además las consecuencias psicológicas y que eso no se pone como parte de la discusión. Realmente es como salir de una de una guerra. A veces hay cuestiones que se discuten y que hasta me parece a veces superficial y en función absolutamente del espacio de poder.
LCV: Y los actos masivos tampoco te dan el termómetro real porque al acto masivo tampoco es el pulso de la calle que ustedes continuamente están teniendo.
-Sí, hay caminos que son paralelos y el problema es que no se cruzan, entonces están separados. Hay una realidad que es la que se vive permanentemente. Yo siempre digo que lo mejor que tenemos en Argentina es el pueblo. El pueblo que no se entrega, que se organiza, que busca construir, porque no es que solamente estamos nosotros, nosotros nos encontramos con compañeras, con compañeros de distintos sectores sindicales, movimientos populares, y no encontramos ahí donde están las necesidades haciendo esfuerzo, organizándose, dando respuesta, y además formándose. Formándose para poder ser parte de la construcción de una salida. Ahí aparece una desvinculación entre las prácticas, el sacrificio, el esfuerzo, las necesidades, y lo político. Antes de la aparición del peronismo, antes del 17 de octubre también la política estaba separada de la lucha reivindicativa como si fueran dos canales separados, pero son parte de lo mismo.
LCV: Vos no estás hablando de los partidos liberales, sino que estás hablando de la política que tienen esta mirada divorciada de la gente y por lo tanto se llama en términos de análisis político liberal.
-Es un problema de práctica cuando la política se transforma en la herramienta que necesita las organizaciones libres del pueblo para llevar adelante su proyecto, sus objetivos; porque sin la política no podemos resolver los problemas reivindicativos. Eso es lo que hizo el peronismo. El general Perón unió la lucha reivindicativa con la lucha política y lo expresó en un proyecto de país.

«Hay millones de trabajadores descartados del sistema laboral formal, pero que se van organizando»
SOBRE EL ROL DE LA ECONOMÍA POPULAR
LCV: ¿Qué sentiste cuando se desestimó la economía popular como un polo de crecimiento en un discurso público y masivamente aplaudido?
-Cuando escuché el mensaje de Cristina me puse a pensar por qué lo decía. ¿Por qué lo dice ahora? ¿Por qué lo dice en ese lugar? Y miré hacia atrás. Me acordé de cuando asumió Néstor y Néstor convocó a lo que ese momento se decía organizaciones sociales, incorporando a la FTV, a Barrios de Pie, al movimiento Evita que no era el Movimiento Evita, era MTD Evita. Las distintas organizaciones sociales que fuimos parte de la pelea en las 90 Néstor las reincorporó no solamente en las reivindicaciones, sino que al Estado. Hubo políticas de parte de los gobiernos de Néstor y Cristina hacia ese sector, al de la economía popular. Uno puede discutir cómo se lleva adelante un proyecto. Lo que uno no puede desvalorizar es el rol de las organizaciones sociales, o de las organizaciones libres del pueblo, como las denominaba el general Perón. Creo que en esos planteos lo que hace es desviar el eje de la discusión. Nosotros sabemos que la economía popular es algo que todavía no se comprende. Lo sabemos porque nosotros venimos del mundo del capitalismo industrial donde había trabajadoras y trabajadores con patrón y hoy que aparezca este nuevo sector producto del avance tecnológico, hay muchos sectores que todavía no lo entienden y muchos que piensan que va a volver la plena ocupación y eso no está pasando y hay que discutirlo todos los días.
Estuvimos con Ana Lemos en un encuentro de cooperación internacional con la Central Sindical de Cataluña, una de las Centrales Sindicales de España y con el Sindicato del Metal, que es el sindicato de Industriales de Alemania y el más grande de todo el mundo, discutiendo eso. O sea, la OIT está discutiendo, lo llaman de otra manera, lo llaman economía informal, nosotros decimos economía popular. Pero esto es lo que se está discutiendo, que hay millones y millones de trabajadoras y trabajadores que quedan descartados, fuera del sistema laboral formal, pero los y las trabajadoras se van organizando.
LCV: ¿Cómo ves lo que pasó ayer y cómo están hoy conformados pensando en este lunes que todo el mundo augura como el lunes negro desde la organización de las economías populares?
-Nosotros vamos a seguir militando, organizándonos, lo hicimos siempre, no cuando las cosas venían bien, sino en las peores circunstancias, porque estamos convencidos en el protagonismo del pueblo, de las organizaciones populares. Estamos convencidos que tenemos un desafío también que forma parte de este camino que estamos recorriendo, que las trabajadoras y trabajadores tienen que recuperar el protagonismo político. Pero es un proceso. Es cierto que todas estas situaciones nos preocupan, y acá yo asumo mi responsabilidad como secretario general del sindicato de ladrillero y yo tengo responsabilidades, y cuando nosotros nos equivocamos, cuando la dirigencia se equivoca, cuando nosotros no equivocamos, las consecuencias las paga el pueblo. Siempre es así. Nosotros lo que militamos, vamos a seguir militando en cualquier circunstancia. Por ahí dejamos la militancia, pero de lo que estamos convencidos es que nos vamos a morir militando.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»