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Daniel Arroyo: «Sergio Massa es la persona indicada para este tiempo; estos cambios son positivos»
Daniel Arroyo, diputado nacional del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires, dialogó con Nora Anchart y Laura Giussani Constenla sobre la designación de Sergio Massa al frente de la economía argentina, las primeras medidas que tomará y el enorme desafío de bajar la inflación.
LCV: ¿Cómo estás viendo los cambios?
-A mí me parece que son positivos. Realmente me parece que Sergio Massa es la persona para este tiempo. Básicamente porque tiene equipo, tiene equipo económico, lo viene trabajando hace tiempo y tiene un plan vinculado al tema de producción, a cómo bajar la inflación, a cómo vincular las actividades económicas de la Argentina con el mundo. Y más allá de eso, creo que se conjuga en un segundo aspecto y es que ha sido algo muy positivo para mí lo que hizo Alberto Fernández de presidente, que es unificar todas las áreas, tener todos los instrumentos, juntar economía, producción, agricultura, créditos internacionales. Si tenemos la persona con un plan, con un equipo y tiene todos los instrumentos juntos en un momento durísimo, muy complicado, muy difícil para la economía argentina, para la sociedad, donde mucha gente la pasa mal y angustiada, creo verdaderamente que se abre una buena posibilidad.
LCV: ¿Estos equipos son los mismos equipos, o por lo menos una parte de los equipos que allá por el 2013 ya habían empezado a trabajar con él cuando tenía aspiraciones presidenciales? O sea, ¿ha conservado un equipo de trabajo a su alrededor para en paralelo siempre estar pensando el país y sus contribuciones?
-Sí, en términos generales sí. Yo siempre que finalizaba una campaña electoral en el Frente Renovador, en algunas nos fue bien, en otras nos fue mal, siempre pensaba que las mejores propuestas e ideas las planteamos nosotros. Siempre tenía esa idea con éxitos y sin éxitos electorales. Eso ha marcado, a mi modo de ver, una manera de ir vinculando. No es común que alguien tenga equipos en la política. Yo a eso le doy un gran valor. La verdad es que la situación está difícil, hay mucha angustia. El problema en la vida cotidiana es el pan a $300, la leche a $180 y el kilo de asado a más de $1200. Está muy difícil, pero creo que en un contexto tan complicado hay que empezar a tomar algunas decisiones. La primera tiene que ver con el tipo de cambio, con recuperar reservas. Todos sabemos que, si aumenta el dólar, aumenta el precio. El que se levanta a la mañana a laburar todos los días sabe que si aumenta el dólar se complica la vida. Está claro que está muy difícil y que necesitamos estabilizar un conjunto de precios de la canasta básica. El tercero es empezar a recuperar ingresos, recuperar ingresos del que tiene trabajo formal, del que hace changas, del que la lleva como puede. Todo junto a la vez es muy complicado, pero son las líneas a mi modo de ver que hay que trabajar.

«Los productos que todos vamos a comprar al supermercado tienen que ser accesibles»
ACERCA DE LA SUBA DE PRECIOS
LCV: El otro día era un día muy simbólico, porque era el día que finalmente el gobierno tomaba una decisión fuerte de darle un poder a una persona en economía para que resuelva las cosas y al mismo tiempo había una marcha impresionante, de las más grande que yo vi, en Plaza de Mayo pidiendo solución para los planes y para el hambre. También veo que la UTEP está muy preocupada por la oleada de allanamientos que hubo y tiene miedo que esto de calmar los mercados venga de la mano de una represión a organizaciones populares. ¿Vos cómo ves este combo? ¿Cómo se puede hacer?
-Yo creo que acá hay que no solo dar certezas a los mercados, sino a la vida cotidiana. Para mí siempre que hay movilización sostenida de Argentina eso refleja que algo pasa, independientemente si la movilización es más politizada, menos politizada, muy de acuerdo, muy en desacuerdo con el gobierno. Lo que pasa es que no alcanza la plata. Entonces está muy difícil la situación y sin lugar a dudas los dos problemas que tenemos hoy en los barrios son el precio de los alimentos y el endeudamiento de las familias. Como la plata no alcanza, la gente se endeuda y los más pobres terminan endeudándose en 200% de interés anual. Por eso creo que acá se trata de articular en conjunto. La macroeconomía está relacionada con la vida cotidiana, porque todos sabemos que si aumenta el dólar se complica y el comerciante de barrio sabe que le vino una lista nueva con aumento de precios, pero ya es tiempo para nosotros de recuperar ingresos y estabilizar precios. Hay 12 productos de la canasta básica que son los que vamos a comprar todos al supermercado o almacén que tienen que ser accesibles. Es un esquema complejo, hay varios frentes por delante. Yo tengo expectativas de que se pueda trabajar todo, pero claramente coincido que acá hay que darle certezas, no solo a los mercados, sino a la diaria que está durísima para las familias en Argentina, las que tienen trabajo y las que no tienen trabajo, las que tienen un plan, las que no tienen un plan.
LCV: ¿Se podrá desde este nuevo Ministerio de Massa, en una de esas, fomentar la presencia de estos mercados populares en las distintas ciudades y los distintos pueblos?
-Yo presenté un proyecto de ley de crear 400 mercados de cercanía y lo hablé varias veces. El proyecto consiste básicamente en llegar a tener 400 mercados de cercanías regionales, donde el productor vende de manera directa. Ahí pasan tres cosas. Primero, bajar los precios, porque si hoy el tambero saca el litro de leche a $30 y la leche termina en $180, o saca el azúcar el productor a $40 y termina en $160, de esta manera baja precio. Segundo, mejora la calidad nutricional es porque acá hay otro problema es que se está comiendo mucho fideos, harina y arroz, poca leche y poca carne, pocas frutas y verduras, justamente por el precio de los mismos. En tercer lugar, fortalece la economía social, la economía popular, los pequeños productores, lo que tiene claramente que ver con la pequeña producción. El proyecto que yo presenté tiene un fondo y dos objetivos. Uno es para equipar y generar infraestructura para los mercados, para fortalecer los mercados y el otro genera un sistema de crédito no bancario a tasas 3% anual a los pequeños productores, para que tengan más volumen, puedan resolver el tema de logística, que es el que siempre lo tiene atrapado, pueda acopiar y no tener el problema de que siempre termina vendiéndole al acopiador por debajo el costo porque está endeudado y no le queda otra. Ese es el camino, creo yo. Hay un proyecto de ley, yo presenté el proyecto de ley básicamente, y creo que hay que trabajar en esa línea.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»