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Raúl Quirino: «En Campana, el FdT y JxC actúan como un solo partido de un modelo extractivista»
Raúl Quirino, referente de vecinos autoconvocados de Campana, charló con Laura Giussani Constenla acerca del estado de la ciudad («más de la mitad de Campana está en manos extranjeras»), la falta de representación política y los incendios en las islas del Río Paraná.
LCV: ¿Cómo es la geografía que te rodea y cuál es tu ocupación? ¿En qué momento empezaron como vecinos autoconvocados?
-Yo soy jubilado. Soy un viejo militante político, tengo 78 años. Fui miembro de una organización revolucionaria en los 60 y los 70. Participé, fui miembro del plenario clasista y combativo Sitrac-Sitram durante el Cordobazo. Después fui a conocer las empresas del área social con Salvador Allende, una experiencia que me resultó increíble y después fui parte de toda la derrota que sufrimos acá en la Argentina. Nos dedicamos a poder sacar compañeros. Mi propia compañera cayó presa, pero tratamos sacar a algunos que podían salir al exterior. Ella no quiso irse, quiso quedarse acá. Así fue transcurriendo nuestra vida hasta que en los 90 empezamos a comprender que esto que estaba pasando era algo más que una política nacional de un tarambana apoyado por otros, sino que era una acción organizada a nivel internacional.
Campana es un pueblo industrial descomunal que ha perdido la totalidad del territorio costero y que tiene una marca de fábrica única en la Argentina. El 51% del territorio de Campana está bajo dominios extranjeros. Es el único distrito urbano y aledaño al río Paraná, bajo ocupación extranjera, de 48.600 hectáreas de su territorio. En este ámbito es que nosotros nos desarrollamos y vivimos haciendo lo que podemos con un grave problema: la carencia de representación política que tiene la base social. Hacia acá tenemos experiencias mayoritarias que conforman un partido único. Yo veo al Frente de Todos y al Juntos por el Cambio como un partido único del orden capitalista acá en la Argentina, veo que este partido único del orden genera unas burbujas ideológicas confrontativas, pero tienen una unidad radical en sus objetivos estratégicos, económicos y políticos. Se reparten el control y aseguran la supervivencia de un régimen extractivista letal que ha matado el agua, que ha matado el aire, que ha matado la tierra y que está matando a las personas.
LCV: Contame qué acciones realizan los autoconvocados para tratar de frenar este despojo.
– ¿Con qué nos encontramos en las islas? Nos encontramos que el Delta y el Paraná, a pesar de tener una extensión de casi 2 millones de hectáreas, 1.930.000 aproximadamente y constituir una unidad geográfica, biológica y estratégica, tiene un enorme vacío institucional y legal que no es cubierto incluso por los actuales proyectos de ley de humedales. Esto es lo que estamos tratando de que se comprenda en nuestro Parlamento y en los grupos de promoción de la Ley de Humedales Ya. Vimos que hace falta una acción parlamentaria para determinar que el río Paraná, como vía navegable internacional, colindante con países vecinos, es un bien de dominio público natural y que sus islas aluvionales están indisolublemente ligadas a su lecho, al lecho del río Paraná. No hay régimen de propiedad privada, sino posesiones comunitarias isleñas acreditadas por el uso de la convivencia y la permanencia en el hábitat isleño. Este complejo de islas, aguas y costas, que es un bien del dominio público natural, que es el río Paraná, está regulado por 17 pactos internacionales y varios artículos de nuestro Código Civil y Comercial. Esto es lo que estamos tratando de que se comprenda en el Parlamento Nacional y vamos a tratar de apurar estas conversaciones en los próximos días.
Ahora nos queda una pregunta: ¿Por qué la situación isleña es tan grave y tiende a empeorar en 2022? Primero hay que comprender que nuestra Nación fue sometida desde el Consenso de Washington de los 90 a un modelo de acumulación capitalista, extractivista, y exportador de materias primas, que genera enormes tasas de beneficios económicos para usufructo y buena vida de reducidos sectores políticos y empresariales. En segundo lugar, porque contra todo lo que esperábamos de un gobierno popular en 2022, este modelo capitalista nacional, extractivista, y privatista, se intensifica y expande bajo un consenso estratégico mayoritario: el del Frente de Todos y Juntos por el Cambio, acompañados de cerca por la derecha libertaria.
LCV: El apoyo a algunas políticas es una unidad total, casi que monolítico. ¿Qué consecuencias tiene esta unidad en proyectos que van a veces contra la población?
-Estas consecuencias deberían ser parte de un debate en la base social y en las organizaciones que aún no se corrompieron para reproducirse, beneficiarse en esta trama de negocios político empresariales. Este debe ser un tema de debate. En mi opinión, adelanto dos consecuencias. La primera consecuencia del consenso neocolonial del Frente de Todos y Juntos por el Cambio, es la desprotección de la víctima, es decir, de las familias isleñas, que pese a nuestras denuncias a la Justicia y al Gobierno provincial del gobernador Kicillof, son desposeídas y expulsada de sus posesiones comunitarias por negocios políticos, empresariales encubiertos y legitimados por el poder político. Ejemplo la destrucción de la isla Alfano, donde el intendente Pasaglia del PRO, en San Nicolás entró con máquinas pesadas para arrasar 300 ejemplares desarrollados del monte nativo, rellenar la laguna de sobe de peces, destruir el albardón perimetral y destruir la vivienda y leña de BS. No lo nombro por razones de seguridad, un compañero isleño al cual con las máquinas se le destruyó su vivienda sobre palafitos. Otro ejemplo, lo que está ocurriendo en las Islas Zárate, donde miembros del Club Náutico Zárate están ocupando violentamente posiciones isleñas comunitarias, destruyendo también bosque nativo, quemando humedales e incendiando viviendas isleñas.
En esta situación estamos y deberíamos preguntarnos qué hacer en esta situación. En mi opinión, estamos durmiendo con el enemigo cuando vemos al Chino Navarro del Movimiento Evita o a Grabois, del movimiento de trabajadores excluidos, exaltando a Grobocopatel, el rey de la soja o alegrándose de las migajas que les van cayendo de la mesa del Frente de Todos, con la Sociedad Rural y el agro portuarias transnacionales. Esto está ocurriendo ahora. Ahora. En septiembre de 2022. Este sometimiento de los movimientos sociales oficiales a los mayores beneficios que se derramarían de las transacciones entre el Gobierno Nacional, con la Sociedad Rural, la Mesa de Enlace y las corporaciones extranjeras aeroportuarias, tiene un efecto letal en los territorios: la mayor vulnerabilidad de las víctimas. Esto es lo que produce. Por estas razones, los autoconvocados alentamos la construcción de comunidades solidarias, auto determinadas y autogestionadas, donde los núcleos familiares se unan para romper el aislamiento y sean capaces de organizar actividades productivas, alimentarias y culturales de manera autogestionada, colectiva, coordinada, garantizando por sí mismas su seguridad, con alertas tempranas y alertas en red.
Esta democratización solidaria de la vida isleña la vemos como el único resguardo dentro de los territorios para la preservación del hábitat, de isleños, y de todas las formas de vida. No hay mayores guardianes y guardianas del río Paraná y de nuestra soberanía, que los pobladores isleños. Muchas gracias por esta charla.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»