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Joselo Schuap: «En abril del año pasado morí, y después resucité; ahora me toca ir a fondo»
Joselo Schuap, cantor popular y primer ministro de Cultura de la historia de Misiones, pasó nuevamente por La Columna Vertebral para contarnos sus objetivos y deseos. Luego de sobrevivir a un grave cuadro de COVID que lo dejó casi un mes en coma, volvió a sus funciones con más fuerzas y se convirtió en uno de los abanderados de la lucha para derogar una ley que le puso plazo a la cultura: en diciembre podría desaparecer el Inca, el Instituto de Teatro, la Comisión de Bibliotecas populares y el Instituto Nacional de Música, entre otros entes. Este jueves será la votación en el Senado que deberá decidir sobre el futuro de nuestros artistas. Schuap advierte sobre la gravedad de la situación: «Un país que no invierte en la cultura va a desaparecer. Lo que formó la patria es la cultura.»
LCV: La provincia de Misiones fue muy afectada por la pandemia como todo el país. Joselo se mantuvo trabajando para asistir a todos los artistas que estaban pasando un mal momento. Se contagió de Covid, estuvo 20 días en coma, tres meses internado, pero acá lo tenemos, acá lo tenemos con más fuerza que antes, ¿No es cierto?
-Sí, una situación que se repitió en todo el mundo. Nunca hubo un parate tan profundo y tan trágico para la industria cultural que este, jamás se detuvo el 100% de la actividad. Eso de quédate en casa mató el trabajo de todos nuestros compañeros y compañeras. Realmente nos causó un daño increíble que todavía nos está costando repuntar, a pesar de que ya casi en todos lados esto ha arrancado de nuevo, y que hay una sensación de, yo quiero creer y tengo esperanza, de que la gente empezó a ver a la cultura y al arte, o al arte, y con una mirada superior a la cultura como un todo, en algo sanador, en algo que cuando no tuvimos la posibilidad de disfrutar, nos dolió mucho. Aquella fábula de las hormigas y la cigarra, que no sé quién habrá escrito, pero la verdad que no le agradezco para nada esa imagen de que las hormigas le advierten a la cigarra que deje de usar su guitarra y que la guarde porque había que prepararse para el invierno y que cuando llegue el invierno ellas iban a estar re guardadas y la cigarra se iba a morir de frío.
La cultura no es un simple pasatiempo, es una industria que se ubica en el sexto nivel lugar de importancia del país
Vino una pandemia y cuando las hormigas estuvieron encerradas en su casa, lo único que tuvieron para sobrevivir fue el canto de la cigarra, y sin embargo no se valoró hasta ese momento como corresponde y como deben ser las cosas. Cuando hablo del canto de la cigarra, hablo de la literatura, hablo del cine, hablo de la música, hablo de las artes plásticas en general, de las expresiones artísticas en general y de cómo el trabajador de la cultura todavía es considerado solamente alguien que lo hace por hobby, alguien que, como un pasatiempo, se dedica a esto. Sin embargo, en la Argentina al menos, la industria cultural está ubicada dentro de las diez industrias más importantes y ni siquiera a veces los propios trabajadores de la cultura saben el valor que tiene su acción. La industria cultural está ubicada entre el 6.º y el 7.º lugar de importancia de la industria del país.
LCV: Cuando hablás de importancia, estás hablando de importancia económica.
Por supuesto, porque la importancia espiritual no está en discusión. La importancia cultural. el espíritu de nuestro pueblo es lo más importante. Pero también en la economía aparece la industria cultural como una de las diez que más generan dinero y que más dólares traen a la Argentina y que están ocupando un lugar fundamental. Es el primer empleo confirmado de que los jóvenes que comienzan, una vez terminado sus estudios secundarios, comienzan a pensar en el arte y ya consiguen trabajo porque son sus propios generadores autónomos de su de su realidad. Entonces, como primer empleo, como generación de trabajo, como traer dólares porque se exporta mucho arte y vienen dólares a la Argentina. Todo eso que la economía, que en realidad los economistas que que pilotearon en este barco que hoy zozobra, nunca pensaron que la cultura podía llegar a colaborar tanto en esto. Y ahí estamos, tratando de hacernos valer también un poco.
Por exigencia del FMI, a partir de diciembre todos los Institutos se quedan sin financiamiento
LCV: Vos me contabas de los efectos que podría tener una ley que en este momento si se sigue corriendo y no se deroga en diciembre, podría ser catastrófica para para toda la gente que vive de la cultura. ¿Nos contas un poco de que se trata eso?
-Tenemos todas las expectativas puestas en la semana que viene. Concretamente para que la gente entienda es que en el año 2017 el presidente Macri con el ministro de Economía Dujovne, solicitaron la aprobación del pacto fiscal, que era un paquete de medidas para que el Fondo Monetario le preste plata a la Argentina. Para que eso ocurra había que eliminar ítems de ahorro, es decir, generar ahorro en una lista de cosas, entre ellas las asignaciones específicas- Esto es un mecanismo fiscal en donde esto de los institutos autárquicos reciben la plata todos los días un poquito y de todo lo que lo que lo que van recibiendo en el año se construye su presupuesto, y con eso el Instituto Nacional de Cine Argentino, el Instituto Nacional de Teatro, el Instituto Nacional de la Música, las Bibliotecas populares a través de la CONADEP y otros en las radios comunitarias, en fin, una gran cantidad de entes autárquico e Institutos Nacionales reciben la plata directamente por asignaciones específicas. El Fondo Monetario le pide a la Argentina que las elimine y eso se vota la madrugada casi con letra chica. Yo quiero creer que así fue. De hecho, estoy convencido y sabemos que muchos de los que votaron esto ni siquiera se dieron cuenta, porque hay un caso puntual, es decir, el desaparecido ya Pino Solanas, amante del cine, luchador del cine, director de cine y también político, jamás hubiera votado algo así para perjudicar al Inca. Es impensable que Pino Solanas haga eso. Sin embargo, votó. Está su firma, está su voto. Entonces fue algo oculto, algo que pasó desapercibido en un paquete gigante de cosas. La cuestión es que ahora, en diciembre de este año del 2022 que estamos, se vencen los cinco años de prórroga que le dieron en aquel momento del 2017. A partir de diciembre todos estos institutos se quedan sin financiamiento directo, la plata se va a Rentas Generales y todos tienen que ir a pelear el recurso con el ministro de Economía de la Nación todos los días, todos los años, y ya sabemos qué pasa con eso. Se quedan sin plata porque Rentas Generales tiene que resolver un montón de cosas, pagar la deuda, devolverle al Fondo Monetario la plata que le prestó, todo eso que ya sabemos. Estos no son subsidios, estos son dineros generados por la lucha de tantos años de los argentinos que piensan conscientemente en que un país que no invierte en la cultura va a desaparecer. Lo que formó la patria es la cultura. La patria es el producto de lo cultural, de quiénes somos. Por eso la patria no puede no invertir en una biblioteca pública en donde un chico abre un libro y mañana va a ser el médico que le salve la vida a su pueblo, o va a ser el docente que enseña o inclusive el presidente que dirija los destinos de la patria. Entonces, concretamente estamos luchando con el diputado Pablo Carro, que presentó un proyecto al que acompañamos muchos para prorrogar por 50 años esto. No se puede eliminar por siempre, sino que lo pateamos no por 5, sino por 50.
LCV: ¿Para prorrogar qué cosa? ¿Para derogar la ley?
-Hay que derogar la ley que tiene como vencimiento el 20 de diciembre o el 10 de diciembre que viene, derogar esa ley y prorrogar las asignaciones con un futuro de 50 años en adelante. Así que eso es lo que tenemos que hacer sí o sí.
El 2 de abril del año pasado morí por un minuto y volví a vivir. La vida me dio una segunda oportunidad y no podemos dudar. Tenemos que ir a fondo
LCV: Sabés que además yo te escucho y te veo tan puesto en el asunto, con tanto conocimiento, y es raro para alguien que te conoció arriba del escenario cantando esas hermosas canciones tuyas, verte en esta postura de funcionario y funcionario comprometido y funcionario consciente. Nosotros la primera entrevista que te hicimos me acuerdo que fue casi para felicitarte porque te habían nombrado como director de Cultura de Misiones. Haceme una breve reseña de qué puede hacer un cantautor cuando quizás tiene que dejar un poco el escenario, porque no estás cantando tanto ahora, pero cuáles han sido los logros de tu de tu gestión en Misiones.
-Yo soy el primer ministro de Cultura de la historia de Misiones de mi provincia, es una Secretaría de Estado con rango ministerial, es decir, mi jefe directo del gobernador. Es la primera vez que la cultura, o alguien representante de la cultura, se sienta en una reunión de gabinete en donde se deciden las cosas, en donde siempre se sentó el ministro de Hacienda, el de Educación, porque Cultura dependía, era una subsecretaría pequeñita dentro del Ministerio de Educación. Yo la verdad es que extraño mucho el escenario, esa es mi vida. Pero el desafío de hoy pasa por esto. Vengo de trabajar en el equipo de Creación y Formación del INAMU con todos los compañeros y compañeras de lucha ahí, lo cual ahí me entrené bastante en estas cuestiones administrativas, aprendo mucho todos los días. Ser ministro no es fácil. En una época en donde hay una pandemia mundial, te puedo asegurar que no se lo deseo a nadie. Sin embargo, siento mucho orgullo por lo que estamos haciendo y yo para cantar las canciones que canté y que escribí y poder seguir cantándola cuando esto termine en mi gestión, yo no puedo no estar comprometido a este nivel, en donde en dónde tengo que ir al frente y acelerar a fondo, porque como recién contabas en la nota, yo resucité. Es decir, el 2 de abril del año pasado me morí unos minutos y volví a vivir. Me quedan las secuelas en el brazo derecho, algunas cosas en las cuerdas vocales, las de la traqueotomía y cosas así. Pero estuve 29 días en coma, soñando y estando como en un limbo que uno está por los medicamentos y la droga. Me desperté pensando que muchas cosas que soñé eran ciertas, muy difíciles de asumir. Entonces digo, si la vida me dio una segunda oportunidad, no queda otra. No podemos dudar acá, tenemos que ir a fondo con esto y agradezco poder estar en este lugar y que sea un músico como yo o alguien que venga de abajo, porque yo fui músico callejero. Yo pasaba la gorra en una esquina.
Asumí como ministro porque la acción cultural necesita ese lugar de reconocimiento
LCV: Me contaban además que ahora los músicos y los artistas de Misiones tienen como un reconocimiento como trabajadores del arte y que tienen descuentos y que tienen obra social. Un montón de cosas se han conseguido.
Son muy sencillas de realizar, pero había que hacerlo. Entonces yo agradezco la posibilidad de estar en este lugar. Es una oportunidad única, yo creo, porque la política y el funcionamiento del Estado nunca pensó en la cultura como algo importante. Como decía el Flaco Spinetta, la música, el arte en general es el souvenir. Es cuando se inaugura una ruta que realmente es lo importante y bueno, viene alguien y tocan ahí unos temas en un escenario y eso es nada más. Sin embargo, nosotros estamos posicionando la industria cultural, pero también con una gestión de la nación muy fuerte. No puedo no nombrar el trabajo de Tristán Bauer, de Lucrecia Cardozo, de Federico Prieto y todo el equipo de la Nación, que están haciendo un laburo excepcional e histórico en la mirada federal. Nunca hubo tanto dinero repartido en el país como en esta gestión de Tristán Bauer. Yo conozco la gestión anterior, inclusive de Teresa Parodi, mi querida amiga, en su momento. Después bueno, vino el descenso de categoría del Ministerio de Cultura, Secretaría, con el gobierno de Mauricio Macri y Avelluto que fue el secretario. Es decir, yo puedo ostentar esto y decirte soy el primer ministro en la historia de la gestión cultural de mi provincia. Yo asumí como ministro, es decir, sería una vergüenza para mí terminar mi gestión y decir que vuelvo a ser un secretario de mucho menos rango, porque la acción cultural necesita el lugar de reconocimiento.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»