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La Columna Vertebral

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Federico Lorenz: «Me preocupa que muchas palabras se han vuelto intercambiables»

Federico Lorenz, escritor, historiador y docente, analizó en La Columna Vertebral la actualidad de la política argentina y la banalización del pasado. Una charla imperdible.

– Lo que yo veo con mucha preocupación es cómo las palabras se han vuelto intercambiables, no solo para las mismas personas, sino entre personas que ideológicamente uno pensaría que no pueden ir juntas; que se pueden sentar a hablar pero que no deberían ir juntas. Ese es un primer problema. Para mí el otro problema es una enorme banalización del pasado. Bueno, el posteo que vos mencionas, que tenía que ver con la represión, quién reprime, quién tiene el derecho a decir qué, etc., después se quedó corto con todo lo que pasó después. Me parece que todo lo que pasó después, me refiero a Villa Mascardi, me refiero las cosas que se dijeron en su momento sobre los trabajadores de neumáticos por parte de algunos actores del periodismo, por ejemplo.

LCV: Tu posteo, que a mí me pareció muy interesante, tuvo que ver con una negación histórica de Cristina Fernández de Kirchner acerca del peronismo como represor en tanto Estado, en funcionarios de gobierno, existió. Obviamente no se puede negar la represión que ejerció el peronismo, pero también en que la represión en sí misma ha sido una herramienta feroz de parte de distintos gobiernos e ideologías.

-Claro, es que yo estoy de acuerdo con eso. Lo que a mí me molesta, por poco exacto históricamente, pero más injusto, es cuando se esencializa. Es decir, «nosotros nunca tal cosa, ellos siempre tal otra». Si voy concretamente, vos mencionaste la Triple A, por ejemplo; a mí me parece que, por supuesto que amerita para discutir mucho más, pero estamos arrastrando todavía los efectos de una crisis interna no resuelta. Si lo pienso en términos de peronismo, la de los 70, que lo canalizó desde el Estado con la Triple A y de distintas organizaciones revolucionarias en esa época, esa discusión no saldada ideológica e intelectualmente, porque la verdad es que sí la saldaron a tiros, la Triple A primero y la dictadura después, es lo que permite cambiar tan fácilmente el ángulo para decir las cosas. Y para mí es preocupante porque los sectores que sí ganan siempre con esta represión y con esta lógica, lo ven por la televisión. Es lo mejor que les puede pasar que no haya un proceso de revisión de proyecto político. Por eso es que podés decir cualquier cosa también, lo digo por un dolor personal.

LCV: El problema es que las mismas personas que están ahora acusando de negacionismo a los otros son negadores de su propia historia y al negar lo que fue tu historia, también estás poniendo un obstáculo para modificarla.

-Yo pienso que tal vez no es algo que se busque conscientemente, pero es el efecto. Porque si vos presentas un pasado muy cerrado, que se puede abordar de una sola manera, muchas personas, en muchos casos con necesidades mucho más urgente que reivindicar el juicio, lo ven como que no los afecta, como que les queda muy lejos. A mí me parece, tomando lo que vos decías, que, en el 85, efectivamente, no es que todos se volvieron radicales, pero me parece que justamente había un mensaje social más allá de los partidos. Por eso creo que es un momento fundacional el del juicio. Por eso lo interesante no es tanto lo que la película cuente sino las discusiones que habilita, porque permite de algún modo reactivar y revisar, si vos querés, quién es dueño de qué. Yo no lo digo cooperativamente ni confrontativamente. Mi trabajo ha tenido que ver con instalar esos temas desde donde he podido.

Federico Lorenz: "La novela es también un ejercicio de memoria" | El  escritor e historiador publicó "Para un soldado desconocido" | Página12

LCV: El problema es que es el intento vano, me parece, de uniformar. Especialmente en una época de la cancelación.

-Pero tiene que ser en función de algo. Cuando solamente es en función de la supervivencia coyuntural, es cuando dañas cosas que no habría que dañar. Es decir, más allá de se pueda discutir sobre el juicio, sobre las organizaciones revolucionarias, sobre el apoyo civil a la dictadura, sobre lo que se te ocurra; esas discusiones tienen que ser desde una base y desde un proyecto. Si son discutir para salvarse, es cuando vos ves que se pueden cambiar las posiciones rapidísimamente o se puede decir cualquier cosa también, que eso es lo que en definitiva me molestó inicialmente. Digo me molestó pero que a mí me moleste algo no le importa a nadie. Pero me refiero que no hay que subestimar que la indignación es un motor. Por eso es muy importante hacia dónde van, porque si no el efecto que producen es, o el del aislamiento o la autocensura, para no pelearse con nadie, o la implosión, la gente se la agarra consigo misma, o la salida violenta al estilo buscapié. Hay que tener mucho cuidado con eso. De la nada todos vuelven a hablar de que hay violencia de clima político. Me hubiera gustado que revisáramos mejor de dónde, por qué, pero no en un sentido diletante.

LCV: Hay dos cosas que a mí me preocupan: la banalización absoluta y la clausura de la discusión de los 70. Eso se cierra en el marco del heroísmo. Entonces la palabra héroe pasa a contraponerse del otro lado con la palabra terrorista, con la liviandad de un concepto y del otro concepto. ¿Vos qué pensas de eso?

–Varias cosas. Yo lo que veo, por ejemplo, en mis estudiantes, es una enorme adhesión a la cuestión de los derechos humanos y a los 70, pero una adhesión no siempre informada, lo cual a mí me no me gusta mucho, porque siempre uno hace el papel de aguafiestas. Uno ejerce el «bueno, pero…«, pero eso es un poco el trabajo del docente. Luego lo que vos decís, el antagonismo entre héroes y terroristas, ese antagonismo retórico, todo el mundo tira la palabra montoneros ahora, por ejemplo, cuando no queda uno. Uno podría hacer un montón de contra fácticas, ahí sí que es para reírse. El punto es que tiene mucho más arraigo cultural el efecto que produce la palabra terrorista, si vos querés, que el efecto que produce la palabra revolucionario, en términos sociales. Quiero decir con esto que es más probable que la salida sea por derecha que por izquierda si esa es la discusión.
Entonces me parece que la lógica de que todo hay que resolverlo ya, que todo es según odio o apoyo a alguien, va en contra de un armado político emancipatorio que lleva mucho tiempo. Entonces la respuesta que le queda a los que en definitiva quieren hacer algo así, es también una adhesión superficial a algunos símbolos. Porque entran en una lógica de discusión que no te permite armar nada, porque te van cambiando. Insisto, si uno hiciera un repaso de los titulares del atentado para acá, bueno, hay que vivir. Obviamente no se compara con los 70, eso es un enorme error. Pero hay que tener cuidado también con que tal vez la forma de la violencia son diferentes ahora. No es que espera algo orgánico o enorme.

LCV:: Exacto, a eso iba. La podés no ver. Porque en el marco de lo que pasa con las redes tenés una micro violencia cotidiana. Acá y en el mundo te salta un lobo solitario a hacer una boludez y después vos te matas tratando de encontrar la conexión que tenga con una cuestión política, y en realidad habría que fijarse en esa profundidad, en esas aguas profundas de las redes sociales y la creación de los lobos solitarios, algo que apareció en Europa hace ya muchísimo tiempo y que tiene toda la cuestión de lo árabe en el medio como estigmatización, pero que en realidad es bastante frecuente. A mí me de lo que vos decís de los pibes, me parece que hay una enorme responsabilidad de esa cultura superficial acerca de la mirada de los 70 en cómo se trataron los derechos humanos a posteriori, o sea, la última etapa de derechos humanos.
Solamente nos queda el bronce, no nos queda la discusión del ser humano comprometido, tuviera 14 o 48 años.

-Claramente. Y si vos discutís al ser humano comprometido, discutir proyectos en su contexto. Entonces además de estudiar proyectos en un momento en el pasado, puede pensar proyectos hoy. Ese es el punto. Y no digo retomar el legado porque una generación nueva puede decir «la verdad de esto no me significa nada». Lo pienso en otra clave. Es un riesgo que corren las generaciones.

LCV: Pablo Solana, que está allí en las conmemoraciones de los 55 años de la caída del Che Guevara, donde él nos contaba que está viviendo un momento difícil en Cuba, por la incapacidad de poder recrear una nueva realidad con otros conceptos y que| se siguen repitiendo los mismos eslogans de la revolución de los 60. Esto está pasando no solo en Cuba, no sólo en Argentina, esto está pasando en todos lados y por algo tenemos una neofascista que jamás lo hubiésemos pensado, que va a gobernar Italia.

-A eso me refería con carecer de herramientas. Cambiaron las reglas de juego, y si seguís jugando con el juego viejo puede ser muy satisfactorio, podes estar muy entretenido, pero no es eficaz. Entonces me parece que, si uno lo piensa en términos de proponer algún tipo de construcción, porque claro, he ahí una. El enorme problema que tenemos es que el clima cultural hoy es de la satisfacción inmediata e individual.

Federico Lorenz: una mirada sobre Malvinas desde la ficción y la historia -  Infobae

LCV: Te voy a leer un mensaje que nos acaba de llegar de un oyente, Néstor de Villa Ballester. «Defino a este momento con el concepto de opacidad. Creo que es de los momentos más opacos en mucho tiempo en la política. Opacidad». ¿Para vos qué palabra define este momento?

-Yo diría incertidumbre. Prefiero darnos la posibilidad de que las cosas salgan en buena dirección. Pero separaría el clima de la palabra que define.

LCV: ¿Cómo cerrarías esta nota para para que yo esté más esperanzada, por ejemplo?

-Yo diría que hay que desconfiar de lo que nos dicen y confiar en los criterios para desmontar lo que nos dicen. Y eso lleva muchísimo tiempo.

LCV: Y trabajo.

-Sí, claro. Tiempo, sobre todo. La inmediatez lo que no puede hacer es que le comamos la posibilidad proyectar futuro a los jóvenes. Seguramente estoy muy influido por mi trabajo. Pero pensamos muy poco, lo que fue el conflicto por las escuelas, por ejemplo. Termino con eso, lo que menos se discutió sobre que pedían los chicos.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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