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Rodolfo Aguiar: «Plata sobra, hay que ver quién la tiene».
Este martes UPCN acordó con el gobierno nacional un aumento paritario del 12 % que fue rechazado por ATE Nacional. En diálogo con LCV, Rodolfo Aguiar, adelantó que la semana que viene realizarán una jornada nacional de lucha. A continuación, la entrevista completa realizada por Nora Anchart en La Columna Vertebral-Historia de Trabajadores (lunes de 18 a 20 hs por larz.com.ar)

LCV: Más allá del resultado, me gustaría saber cómo se llevó a cabo la sesión, la reunión que fue convocada de urgencia para tratar las paritarias de los trabajadores estatales. ¿Cuál fue el clima? ¿Quién los recibió?
—Tuvimos una nueva reunión para debatir los salarios en la Administración Pública Nacional. En este caso, veníamos manteniendo negociaciones mensuales. Habíamos firmado ya un 16% de aumento para los haberes del mes de enero, y ahora, desde nuestro sindicato ATE, hemos rechazado la oferta del Gobierno Nacional para los haberes del mes de febrero, que fue solo un 12%. Nosotros habíamos sido muy claros en la previa de esta negociación, diciendo que no íbamos a avalar con nuestra firma un porcentaje que estuviera por debajo de la evolución que habían mostrado los precios. El último dato de inflación que conocimos oficial vía INDEC, es el 20,6% del mes de enero. Esto es una oferta que apenas es la mitad de la inflación y que ajusta los ingresos en el sector público. Para nosotros es inaceptable y hemos decidido rechazarla. El otro sindicato, del Convenio Colectivo de Trabajo, que es UPCN, sí la aceptó y por lo tanto esa es una suma que va a ser liquidada a las trabajadoras y a los trabajadores del Estado. En nuestro caso, decimos que el Gobierno ha decidido de manera consciente iniciar un recorte en los salarios del sector público y esta es una paritaria, la paritaria nacional, muy importante porque era una negociación que están mirando más de 20 gobernadores, más de 2000 intendentes que actúa como rectora del resto de las negociaciones, y nosotros no podíamos condicionar a todas esas paritarias que se tienen que dar en las provincias y en todos los municipios del país. Hemos decidido que la próxima semana vamos a llevar adelante una jornada nacional de lucha.
LCV: Me quiero detener en este tema de lo que podríamos llamar el derrame de una decisión, por decirlo de alguna manera, porque vos decís que los gobernadores, en tanto tienen empleados del Estado, obviamente, en cada una de las provincias, y los intendentes, más de 2200, creo que son una cosa así, estaban también mirando en qué medida la paritaria que ustedes llevan a cabo a nivel nacional, ¿se reproduce o en la localidad se puede llegar a diferenciar? ¿Es como rectora, es el techo, es el tope? ¿Cómo es?
—No lo podemos dimensionar exactamente, pero funciona como una guía la paritaria nacional siempre. Y cualquier política que se aplica a nivel nacional, rápidamente se dispara a las provincias y a los municipios. Eso está ocurriendo con el plan de ajuste que encabeza el Gobierno nacional. Esa idea de desfinanciar a las provincias, en realidad no afecta a los gobernadores, se está perjudicando a millones de personas y muchas y muchos de ellos son trabajadoras y trabajadores estatales. Acabamos de conocer el nuevo índice de pobreza, que da cuenta que casi el 60% de las argentinas y de los argentinos no la está pasando bien, está sufriendo. De esos 27 millones, mire el cálculo, 2.450 millones son trabajadoras y trabajadores estatales que tienen ingresos por debajo de los 596 mil pesos, que es el costo de una canasta familiar, escuche bien, a la que le falta el cálculo del alquiler. Hoy el alquiler a cualquier familia le insume hasta un 40% de su ingreso mensual, con un DNU que en la parte vigente derogó la ley de alquileres, contratos que plantean una actualización trimestral y además que en la mayoría de los casos ya se encuentran dolarizados. Tenemos una economía prácticamente dolarizada, salarios y jubilaciones no solo en pesos, sino además congelados.
LCV: ¿Qué es un trabajador del Estado? ¿Qué rol cumple? ¿Por qué un trabajador del Estado no es gasto, sino tiene que ser inversión?
—Se ha intentado, como siempre suele suceder desde sectores políticos de la derecha o como en este caso de la ultraderecha, estigmatizar, montar campañas de desprestigio sobre el Estado y sobre las trabajadoras y los trabajadores estatales. Yo decía que, ¿quiénes pueden ser privilegiados? ¿Aquellas y aquellos que desde madrugada comienzan a saltar en el estribo de un camión recolector para juntarnos la basura a todas y a todos? ¿Los que nos están cuidando y manteniendo los espacios verdes, la plaza, para que luego vayamos con nuestras niñas y niños a recrearnos? ¿Las que le cocinan en las escuelas de todo el país a millones de de niñas y niños, o tal vez aquellas y aquellos que en una guardia de un hospital en este momento están recibiendo un accidentado sin que ninguno de nosotros nos enteremos? No hay privilegios. Yo creo que cuando el presidente habla de los argentinos de bien, los únicos argentinos de bien que en este momento están felices es la AEA, la Asociación Empresaria Argentina, y le diría que no todos, solo cuatro o cinco, los más grandes, porque muchos empresarios nacionales están desconcertados.
LCV: La casta.
—Bueno, sin lugar a dudas. La verdadera casta. Esa es la verdadera casta. No es verdad que no haya plata en el país. Plata sobra, hay que ver quién la tiene. En la Argentina, el problema no son los pobres, el problema son los ricos y su manera de acumular. Y lo que está haciendo este Gobierno, es establecer un programa económico mediante el cual prevé, y por eso la paritaria de hoy, transferir recursos millonarios desde los bolsillos de las a los trabajadores de nuestras jubiladas y jubilados y los sectores populares a estos grupos económicos. Cuando el presidente Milei dice que aborrece todo lo que sea público, que descree del Estado, en realidad lo que nos está demostrando es que este Gobierno, que asumió hace tres meses, no quiere Estado, porque saben que si no hay Estado, las que gobiernan son las corporaciones. La economía nunca fue ni va a ser libre. A la economía la controla el Estado para beneficiar a nuestro pueblo o la controlan las corporaciones en contra de él. Y esto es lo que empieza a ocurrir en la Argentina. No debemos decir que se exagera si que estamos en las puertas de un intento de cambio de régimen político, de abandonar el sistema democrático y pasar a un régimen absolutamente autoritario. Por eso creemos que el peor error que podemos cometer en este momento es abandonar la calle. No nos corresponde a nosotros, los dirigentes sindicales, evaluar si el Gobierno tiene mayor o menor apoyo popular. Eso quedará para los analistas políticos. A nosotros nos votan trabajadoras y trabajadores que tenemos que defender.
LCV: Rodolfo, te voy a contar que la gente que pasa por primera vez por nuestro programa, como es tu caso, nos suele pagar un peaje. ¿Estás dispuesto a pagar peaje?
—Sí.
LCV: ¿Cuál fue tu primer salario y en qué lo gastaste?
—Yo empecé a trabajar cuando estaba en el secundario. Comencé a trabajar con unos primos que eran encargados de un galpón de peras y manzanas, armando cajas. No recuerdo bien cuanto gané pero sí sé que me duró poco. En ese momento cuando cobré fuimos a Neuquén y salir a un boliche bailable.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»