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Despidos estatales y el trágico retorno del ‘por algo será’
En la noche del miércoles, miles de empleados estatales recibieron por mail el anuncio de que ya no tenían trabajo. El texto enviado no se esforzaba ni siquiera en personalizar al destinatario. Contrato no renovado es un eufemismo de despido en organismos que han funcionado durante décadas con un sistema perverso en el que los trabajadores de planta permanente figuraban como monotributistas con contratos anuales de renovación automática. Una suerte de telegrama digital enviado a un NN, tal como muestra este mensaje recibido por un empleado del Ministerio de Cultura, de asistencia perfecta desde hace unos años:

Frente a esta situación la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) realizará una nueva Jornada Nacional de Protesta con ingresos masivos y simultáneos a todos los organismos nacionales y ministerios este miércoles 3 de abril.
Cronología de la debacle
Los despidos masivos fueron anunciados como un festejo por el propio presidente Milei quien con euforia decía el pasado martes: “Echamos 50.000 empleados públicos y no sólo eso, fíjense que ahora van a caer 70.000 contratos” Claramente los que van a caer no son los contratos sino los ingresos de 70.000 familias. Con idéntico tono victorioso informaba que se habían dado de baja 200 mil planes trabajar. Más hambre para los ya hambrientos.
Al día siguiente, el vocero Adorni dió precisiones: “Hubo bastante confusión con respecto a los números, así que está bueno aclararlo. El universo de contratos analizados es de algo más de 70.000; de esos, hay 15.000 que serán dados de baja al 31 de marzo. El resto (alrededor de 55 mil) se renovará por otros seis meses y luego se seguirá avanzando. Por otro lado, adelantó que “Se va a inspeccionar a 4.355 cooperativas creadas en 2023 y se va a retirar para operar a 11.853.”
Casi en simultáneo, sin conocer todavía la amenaza de cierre de Adorni, las cooperativas y directores de obra del programa Agua + Trabajo (de aysa, a través de municipios) fueron a reclamar hoy a jefatura de gabinete el pago de dos meses que tienen aún pendiente y solo recibieron represión policial.
Biblioteca Nacional
Después de los respectivos discursos de Milei y Adorni, LCV recorrió las instalaciones de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno para conocer de cerca la situación.
“Esto es una agonía” fue la frase más escuchada. A diferencia de lo ocurrido en el 2016 con los despidos de Macri, no había carteles sindicales que dijeran “no a los despidos”, una cartulina improvisada en la cartelera de ATE decía “Estado de Alerta y Movilización”. Tristeza, resignación, silencio y recelo eran los sentimientos más palpables.
Entrevistado en La Columna Vertebral-Historias de trabajadores el lunes pasado, el delegado de la Junta Interna de ATE BN, Emiliano Ruiz Díaz, explicó: Hasta el momento la diferencia es que este es un gobierno que no parecen pensar en negociaciones sino que más bien en tomar decisiones intempestivas, agresivas, y arreglate. El gobierno de Macri con la ferocidad de ajuste que tuvo, abrió, mesas de negociación y hubo algún tipo de reincorporación. Acá la verdad que lo vemos muy complicado en ese sentido, pero por supuesto que haremos todo lo necesario para poder conseguir esa instancia.” Sin embargo, a pesar de los despidos anunciados no se previeron aún medidas de lucha. “Veremos si con la fuerza de los trabajadores y el conflicto en la calle y en cada organismo sectorial,podemos ir construyendo una fuerza que revierta esta situación. Pero la realidad es que los trabajadores y las trabajadoras estamos absolutamente asediados por la total falta de respeto y de cualquier tipo de consideración por parte de este gobierno”, indicó Ruíz Díaz.
Hoy el juego está echado, por la noche del miércoles despidieron a 120 trabajadores. Viene el fin de semana largo y habrá que esperar al miércoles cuando está prevista la próxima asamblea a la que no podrán ingresar, claro, los despedidos. Y la agonía continuará porque no serán los únicos tal como vienen diciendo desde el gobierno.
Ante una sociedad que parece haber recuperado la perversa lógica de tiempos de la dictadura del ‘por algo será’ resulta necesario aclarar quiénes son los despedidos y porqué. Algunos casos al azar. A LCV le consta que uno de ellos es un señor canoso, que podía encontrarse todos los días en su escritorio trabajando en silencio. Otra es una empleada desde hace años que, además, es delegada sindical, también un experto sonidista querido por todos sus compañeros que solían conversar con él por los pasillos quedó afuera… ¿Realmente es necesario decir que se trata de trabajadores? A qué niveles de oscuridad hemos llegado.
El miedo se impuso en una institución con larga experiencia de lucha, cuyos empleados han convertido gracias a la seriedad de su trabajo en la principal biblioteca de América Latina. ¿Puede este recorte del plantel poner en riesgo el acervo cultural que allí se preserva? “Obviamente que hay un cuidado propio de los trabajadores y trabajadoras. Laura (Giussani Constenla) que estuvo en la casa sabe muy bien que somos muchos y muchas las que tenemos una preocupación muy importante por el patrimonio, más allá de las circunstancias salariales o políticas que vivamos, hay un cuidado por parte de los profesionales, que lo van a hacer, pase lo que pase. Después hay una realidad que es el ajuste presupuestario”, señaló el delegado. Y es cierto, la infraestructura y los materiales necesarios para mantener ese gigante cultural necesitan un presupuesto acorde y los trabajadores imprescindibles.
Uno de los pocos despedidos de esta nueva ola que nos autorizó a dar su nombre es Guillermo Saavedra, reconocido poeta y editor que trabajaba en la institución hace varios años, quien hoy publicó en las redes:
“Estimada compañía, ayer fui despedido (¡por email!), junto a otros 119 compañeros y compañeras, de la Biblioteca Nacional, como parte de un plan sistemático, cruel y, a todas luces, injustificable, pergeñado por quienes susurran al oído del energúmeno que ocupa el sillón presidencial. Somos apenas un puñado más de las muchas víctimas de un grupo que ha vuelto al gobierno para saquear nuestro país, entregar sus riquezas, enajenar sus tradiciones culturales, destruir el Estado y los lazos del ya muy deteriorado tejido social y condenar a la miseria y la exclusión a millones de compatriotas.
Les agradezco desde ya la difusión que puedan dar a esta noticia y la solidaridad para con la situación. Y, en lo estrictamente personal, cualquier posibilidad de trabajo en el campo de la edición, el periodismo y la gestión cultural será calurosamente bienvenida. Un abrazo y mis mejores deseos para todos y todas.”
Un ataque contra todo el Estado
Los despidos no se limitan al área de cultura, ya hemos advertido en este portal la dramática situación que vive el Conicet, Anses, que debió cerrar buena parte de sus oficinas por falta de personal; el INCA, TELAM, la TV Pública, Radio Nacional la Secretaría de Agricultura familiar indígena, y miles de empleados de diversos ministerios.Por tal motivo la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) realizará una nueva Jornada Nacional de Protesta con ingresos masivos y simultáneos a todos los organismos nacionales y ministerios este miércoles 3 de abril ante la llegada de miles de telegramas de despidos a trabajadores de la Administración Pública. “Milei encabeza un Gobierno dañino y cruel”, señaló Rodolfo Aguiar, Secretario General del sindicato.
“Los estatales ya empezamos a recibir miles de telegramas de despidos, pero el día 3 de abril igual nos vamos a presentar en nuestros puestos de trabajo, haciéndolo exclusivo responsable por cualquier hecho violento que hubiera que lamentar”, indicó el referente de ATE. “Esperamos que no se repitan escenarios del pasado, que la Administración Pública no esté militarizada y la Policía no bloquee las puertas de los ministerios con listados de quienes sí y quienes no pueden ingresar”. Cabe destacar que el Gobierno pretende despedir a trabajadores de 10, 15 y hasta 20 años de antigüedad en el Estado.
De cara a lo que será la jornada de ingresos del próximo miércoles, Aguiar concluyó: “Frente a esta tragedia social que están provocando, nos vamos a defender con las herramientas más efectivas que tenemos, que es ejerciendo nuestros derechos constitucionales de huelga, manifestación y libertad de expresión. Como son peligrosos y despiadados, anticipamos nuestro repudio a cualquier hecho de represión que desde la Casa Rosada se pudiera ordenar”.
Se trata de más de 70 mil los vínculos laborales que están en riesgo por estas horas. De ese total, 65 mil corresponden a los denominados Artículo 9 de la planta transitoria del Estado, y el resto son contratos de Asistencia Técnica y Profesional (ATP).
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»