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La Columna Vertebral

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Norberto Cafasso: «No podemos dejar a los niños y niñas a merced de estos patrones de estancia»

La Coordinadora por la Unidad Sindical Contra el Trabajo Infantil, de la que forman parte la CGT, la CTA-A y la CTA de los trabajadores realizó este martes una conferencia de prensa en repudio a las declaraciones de Alberto ‘Bertie’ Benegas Lynch, diputado nacional de La Libertad Avanza, quien en un reportaje radial dijo: «Yo no creo en la obligatoriedad de la educación. La libertad también es que si no querés mandar a tu hijo al colegio porque lo necesitas en el taller, puedas hacerlo». Para profundizar sobre el tema, LCV entrevistó al coordinador del programa de Erradicación del Trabajo Infantil de la UOLRA. Norberto Cafasso, secretario gremial de la Unión de Obreros Ladrilleros de la República Argentina, comenzó junto con su Secretario General, Luis Cáceres, con la campaña nacional ‘Los únicos privilegiados son los niños’ para visibilizar el drama de los chicos trabajadores. Una bandera del Sindicato de Ladrilleros desde el año 2015. El juego como emancipación, los distintos tipos de trabajo infantil, desde la niña que debe lavar la ropa y ocuparse de sus hermanitos, hasta los chicos actores. La legislación; la vista gorda de los jueces; la necesidad de espacios de cuidado en la economía familiar, son algunos de los temas por los que transitamos en esta conversación.

Norberto Cafasso, sec. gremial de UOLRA a cargo del programa de Erradicación del Trabajo Infantil

LCV: ¿Cuál es tu opinión sobre las declaraciones del dip. Benegas Lynch?

—Benegas Lynch es un patrón de estancia, como bien lo denominó la CGT, que nos retrotrae muchos años, porque hay una legislación vigente que de acuerdo a la Ley 26390, prohíbe el trabajo infantil hasta los 16 años. Además, Argentina ha firmado dos convenios internacionales, el 136, que justamente fue reglamentado por esta ley 26390 con la Organización Internacional del Trabajo, que dice que la edad mínima de admisión al empleo es de los 16 años. Y para trabajos peligrosos, sean en lo rural, en las ladrilleras, en cualquier trabajo peligroso, los 18 años. O sea que el trabajo infantil está prohibido en la Argentina por ley y además está penado en el código penal: quien explotare a menores tiene de uno a cuatro años de prisión. Rara vez van en cana pero hemos hecho muchas denuncias de patrones inescrupulosos que explotan a menores. Además hay otra cosa fundamental, que es jugar, porque cuando vos trabajas, haces algo muy repetitivo, y bueno, vos fuiste niña, yo fui niño, yo lamentablemente empecé a trabajar a los 12 años, pero el juego emancipa las cosas de su sentido. Una vez lo estaba escuchando a Darío Sztajnszrajber y decía “mi hijo agarra una cuchara y de repente lo transforma en una espada, después la transforma en la guerra de las galaxias”. O sea, todo lo lúdico es fundamental para la construcción del psiquismo de las niñas, niños y adolescentes.

LCV: ¿Pueden existir situaciones sociales en las que un niño deba trabajar por necesidad? O pueda admitirse que estudie y trabaje?

—Existen sectores de la economía familiar, popular, en donde los hijos participan de la producción hogareña. Los padres no son responsables penalmente ni nada de eso. Nosotros no denunciamos a los padres. Una cosa es trabajadores, niñas y niños explotados por patrones, donde eso tienen que ir en cana. La justicia no los manda en cana, porque bueno, justifica de alguna manera la explotación. Pero muchas veces es al revés, se la agarran con los padres. Nosotros hacíamos un festival que se llamaba Cosquín Canta a los Niños. Una vez fui allí, con Peteco y todo un grupo, y un montón de gente decía “pero los padres están detrás de esos nenes que venden flores”. Nosotros no podemos culpabilizar a los padres por la pobreza, por la marginación social, o en este caso, como vos decís, por un oficio que se va transfiriendo culturalmente de generación en generación, como es también, ojo, el ladrillero. Lo que sí nosotros tenemos que decir ahí es que las niñas y niños no tienen que trabajar y buscarle alguna alternativa productiva, algún espacio de cuidados.

LCV: Cómo llevan adelante el tema entre los ladrilleros, un oficio de economía familiar?

-En el caso de las familias ladrilleras, que son familias que laburan, que no son empresas, ¿qué hicimos nosotros? Un espacio de cuidados. En el horario de apile de ladrillos, algo que suelen hacer niños y niñas porque es en el patio de su casa, van a un espacio de cuidados, donde tienen recreación, fútbol, apoyo infantil, bueno, todo tipo de actividades. Incluso, no muy lejos, estamos hablando acá en Cucuyú, San Andrés de Giles, hay un espacio de cuidado de 120 niñas y niños que nunca habían salido de San Andrés de Giles y conocieron el mar en Chapadmalal. Fueron dos años de vacaciones, 10 días en Chapadmalal, que lamentablemente Milei cerró ahora, y este año no pudieron ir, pero todas esas familias conocieron por primera vez el mar. Entonces cuando las niñas, los niños y los padres empiezan a tener derecho, ya no quieren que los pibes laburen, porque empiezan a mirar otra cosa.

LCV: Eso en cuanto a trabajo. Pero sí quiero hacer este paréntesis de lo que tiene que ver con esa cultura ancestral, o no tan ancestral, digo, esta cuestión de que algunos tuvimos abuelos tradicionales que nos enseñaron a tejer, a hacer alguna cosa que después se transformó en un oficio. Pero eso no es lucrar con el niño, sino incorporarlo a una dinámica de transmisión de cultura.

—Claro, de saberes. Mientras no sea algo que tengan que hacer todos los días 5 o 6 horas.

LCV: Entonces la definición de trabajo sería aquella acción repetitiva que cumple una parte del horario del pibe y que además toma la mayor parte del día productivo en desmedro de la parte de educación y de escuela.

—Claro, de la educación, la escuela y la recreación. Pero ojo que también hay otra definición de trabajo, que es el trabajo intensivo doméstico que se dio en la pandemia. Generalmente es femenino, que son nenas que están 8 horas lavando los platos, lavando la ropa y cuidando los hermanitos, eso es el trabajo. Eso se dio mucho en la pandemia, porque como en los lugares rurales se había abandonado la escuela, se producía eso. Y eso también nosotros lo definimos como trabajo infantil. Como también el trabajo artístico. El trabajo artístico está regulado, o sea, lamentablemente no se ha podido avanzar más pero es toda una lucha el tema de regular el trabajo artístico de los chicos que laburan de actores, porque es un laburo. Tienen que tener un permiso y tienen que ser supervisados y demás.

LCV: ¿Cuándo nace esta coordinación? ¿Esta coordinación es de la UOLRA o es una coordinación nacional que es transversal a otros gremios?

—Nosotros mañana tenemos una conferencia de prensa de lo que es la Cuceti, que tiene un nombre raro, pero mañana las tres centrales sindicales, CGT, CTA Autónoma y CTA de los trabajadores, hacemos una conferencia de prensa en la CGT a las 11 de la mañana. O sea que las tres centrales sindicales no tenemos diferencia en este tema.

LCV: ¿Y vos sos autoridad en la Cuceti?

—Sí, con Susana Santomingo, con la CGT. Pero esto nace en la UOLRA, cuando gana nuestro secretario general, Luis Cáceres, en el 2015. Entonces yo le digo a Luis, mirá, es impresionante la cantidad de trabajo infantil que hay acá. Me dice mirá, yo ya lo estoy pensando, estoy evaluando. Y él después nos convoca a una reunión de toda la comisión directiva y nos dice la erradicación de trabajo infantil va a ser una de las banderas fundamentales de la UOLRA. Así que vamos a pensar en una campaña nacional que se llame “Los únicos privilegiados son los niños’. Bueno, por esa famosa frase de Evita. A partir de ahí surge, porque nosotros en actividad hay bastante trabajo infantil, nuestra campaña nacional para visibilizar y erradicar el trabajo infantil. Y a partir de ahí, bueno, empezamos a trabajar con la CGT, empezamos a conocer, bueno, hay una compañera, Susana Santomingo, que es muy importante para nosotros, que es de CGT, que es la que nos enseñó un poco todo el camino, no solamente nacional sino internacional, participando en conferencias, la cuarta Conferencia Mundial contra el Trabajo Infantil que se hizo en la Argentina, la quinta se hizo con pandemia en Sudáfrica y se hizo virtual, no viajamos, pero si participamos de manera virtual. Así que la política de la UOLRA es esa, es la lucha contra el trabajo infantil, porque lo que hace es esto, dejar a las niñas y niños a merced de estos patrones de esta estancia que piensan que las familias no tienen que tener derecho.

LCV: Nos van arrinconando para sacarnos todos los derechos.

—Exactamente. Mucha gente desde su lugar de creer que va a mejorar todo, no entienden que están gobernando para la peor de la casta, que es la casta de los que más tienen, de los que se robaron el país, de la oligarquía financiera que nos quieren dejar sin derechos. Está claro que a los trabajadores nos quieren dejar sin derecho, sin organizaciones gremiales, sin derecho a huelga y sin educación.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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