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Néstor Busso: «Debemos democratizar la comunicación. Hemos retrocedido terriblemente»
La Coalición por una Comunicación Democrática, creada en el 2004 para luchar por una ley que garantice la diversidad de voces, el federalismo y la soberanía comunicacional, cumple 20 años y lo celebra invitando a todos y todas a participar el próximo jueves 29 de agosto en Solís 1158 de Capital Federal: «Allí nos encontraremos todos los que quieran estar. La coalición siempre fue abierta, horizontal, sin jerarquía, sin estructuras más que el deseo de participar y construir en conjunto una comunicación más democrática, más federal, más participativa», explicó Néstro Busso, referente ineludible de la pelea por una comunicación popular en diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores. Debate abierto sobre los logros obtenidos en estos 20 años y todo lo que falta por hacer, en días especialmente oscuros para los trabajadores de prensa Con quien conversamos sobre Convocan Fatpren y Sipreba.
LCV: Se cumplen 20 años de lucha de la Coalición, en los cuales mantuvimos debates y luchas, se trabajó por una nueva Ley de Comunicación Audiovisual, acompañando siempre a los laburantes de prensa ¿Cómo ves la situación actual?
—Seguimos manteniendo esta lucha por democratizar la comunicación, por hacer posible la libertad de expresión para todas las personas, para enfrentar esto tan terrible que estamos viviendo, que en el aspecto comunicacional significa concentración de la información y la comunicación. Una concentración cada vez mayor en pocos grupos económicos que consideran, y por supuesto el gobierno nacional que le facilita las cosas, para hacer de la comunicación simplemente un negocio comercial y una forma de manipular al conjunto de nuestro pueblo, o de intentar manipular al conjunto de nuestro pueblo. Así que eso que fue una iniciativa hace 20 años de buscar una nueva ley de radiodifusión, decíamos en aquel momento, una nueva ley para la radio y para la televisión, y se convirtió en un gran debate nacional allá por 2008-2009, y la aprobación de una nueva ley, criticada por los grandes grupos económicos, pero producto de un debate democrático, convalidada por la votación del Congreso de la Nación y de la Corte Suprema de Justicia. Aunque tarde, cuatro años después, pero convalidada por todas las instancias democráticas. Y hoy vemos con preocupación el aumento de la concentración que limita la libertad de expresión, vemos cómo se intervienen la defensoría del público, y cómo atentan contra los medios públicos, bueno, todo esto que estamos viviendo y sufriendo.
LCV: El presidente de la Nación profiere insultos desde el sillón de Rivadavia, diciendo barbaridades de multitud de periodistas ¿Se va a tratar esto en este encuentro? Porque hay mucho compañero agredido, desde movileros hasta gente que está conduciendo programas de radio y televisión.
—Sin duda va a estar en el debate. No se trata de un encuentro con un temario cerrado. Estamos preocupados por la libertad de expresión, por el derecho a la comunicación, por democratizar la comunicación. Particularmente comparto la preocupación que me parece fundamental en este momento, la generación de odio y de violencia por parte del gobierno nacional y particularmente del presidente Milei. Cada vez que habla es para insultar, para generar odio, odio y por lo tanto miedo, temor en la población, y gobierna con esto, con el enfrentamiento y con el odio. Y esto es peligroso, digo, porque la violencia verbal se materializa en violencia física, en agresiones, en muertes. Es necesario frenar esto y volver a debatir el tema de la comunicación.
LCV: El tema de la construcción del odio no es nuevo. ¿Cómo nosotros, desde los medios de comunicación, podemos construir una realidad diferente?¿Cómo podemos ayudar a que no haya odio?
—Sí, hay intereses, hay descalificación de la política. Las Madres de Plaza de Mayo marcaron claramente a quienes acompañaron y apoyaron el genocidio, pero nunca promovieron la violencia, nunca se tomaron justicia por mano propia.
LCV: Yo creo que hay que erradicar esa historia, si estamos hablando de convivencia democrática.
—Hay que erradicar toda forma de insulto, de agresión y de violencia. Ahora, también tengo que decirte, y sería para analizar los pormenores y los detalles, respeto profundamente a todas las Madres de Plaza de Mayo, también a la Asociación Madres que presidió Bonafini más allá de cualquier otra cosa. Pero bueno, hoy la violencia está siendo generada desde el gobierno nacional. El presidente no pierde oportunidad de insultar cuando habla en público y divide a la sociedad en los que están del lado del bien y los otros que se supone que están del lado del mal, que son todos comunistas, socialistas, brutos, ignorantes, imbéciles, y un montón de calificativos que no quiero repetir. Eso hoy es peligroso. Además se está atentando contra la libertad de expresión, no solamente con la agresión a periodistas, comunicadores, se está estructuralmente impidiendo la libertad de expresión al facilitar la concentración de los medios en pocas manos. Son unas pocas corporaciones que manejan y controlan la información de redes que llaman redes sociales, y en realidad son redes digitales controladas por cuatro grandes corporaciones en el mundo, que dicen quién puede hablar y quién no puede hablar, a quién se lo limita y a quién no, y a través de trolls nos inundan con información a veces cierta y muchas veces falsa. Todo eso tiene que ser revisado. Pero lo que nosotros desde la coalición siempre hicimos fue proponer el debate sobre la comunicación para democratizarla, para hacer que todas las personas, independientemente de su condición, puedan expresarse, participar en el debate social, construir identidad. En eso hemos retrocedido terriblemente. Hay un montón de medidas concretas que marcan eso. Decisiones políticas del gobierno nacional que hoy no respeta la ley, no respeta convenciones internacionales. Todo eso necesitamos debatirlo, discutirlo, pero además celebrar lo que hace 20 años venimos trabajando y por lo que venimos luchando. Celebrar esa continuidad, celebrar que un día parecía imposible modificar una ley que nos había dejado la dictadura y que durante 26 años no pudimos cambiar. Y bueno, generamos el debate y se hizo un proyecto de ley con la decisión de la entonces presidenta Cristina Fernández, el Congreso lo debatió, lo votó por amplias mayorías, eso fue judicializado y lo judicializó el grupo Clarín. El Poder Judicial demoró cuatro años en convalidar y declarar la plena constitucionalidad de la ley. Recién en el 2013 se logró, cuando la ley había sido aprobada en el 2009. Todo eso se modificó primero con el decreto de Macri, apenas asumió en diciembre del 2015, y lo terminó de aniquilar el presidente Milei, facilitando la concentración de los medios. Fíjate, la única medida concreta que tomó el Ente Nacional de Comunicaciones en estos meses, fue facilitar los negocios, los servicios de Internet satelital para su amigo Elon Musk. Entonces, realmente nada se hace en favor de la libertad de expresión. Y la mentira y el insulto parece que fuera lo normal.
LCV: Estoy muy interesada en ir al encuentro ¿Vos crees que habrá un espacio para que pensemos cuáles fueron las cosas que nosotros no manejamos adecuadamente para llegar a este estado de cosas?
—Sí, claro, es siempre un debate que tenemos que darnos.
LCV: ¿Y cuáles serían las cosas que a vos, por ejemplo, te saldrían si tuvieras que hacer una autocrítica?
—No sé si autocrítica, pero evidentemente se demoró, se perdió tiempo. Una vez que la ley fue convalidada, habían pasado ya cuatro años de la aprobación de la ley y hubo medidas que habría que haber tomado más rápido y no se tomaron. Había que implementar la ley rápidamente. Pero bueno, nos quedó poco tiempo hasta el fin del 2015 y la ley quedó en letra no aplicada.
LCV: Y antigua porque nos quedaban afuera todos los elementos que hoy son los que tenemos que discutir. Redes sociales, utilización, reglamentaciones, sí o no, todo ese tipo de cosas.
—Eso es motivo de otra legislación, porque la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la mal llamada ley de medios, solamente regulaba medios audiovisuales, radio y televisión, básicamente. Es decir, las condiciones para que el
Estado adjudicara frecuencias para hacer radio o para hacer televisión. La cuestión de Internet es otro tema que está pendiente el debate social. Y en algunos países se está avanzando. En Europa hay un montón de regulaciones para evitar la manipulación, las noticias falsas, para cuidar la privacidad de los datos personales. Incluso en Brasil se está avanzando. Y en nuestro país, al contrario, quieren la libertad, y esa libertad de la que habla Milei en materia comunicacional, como en otros sectores, es la libertad del zorro en el gallinero. Vengan y hagan lo que quieran. Entonces, esto merece al menos un debate. Como en el 2004 debatíamos sobre las condiciones para hacer radio y para hacer televisión, hoy tenemos que debatir eso. Y además, las redes digitales, que a mi criterio son más antisociales que sociales, porque promueven el individualismo, el control, la manipulación, la noticia falsa. Esto tiene que ser motivo de un debate social, porque ahí construimos la identidad como pueblo, ahí construimos eso que algunos llaman el sentido común. Ahí es donde se ponen los temas que después conversamos en las familias, en los lugares de trabajo.
LCV: Sí, por eso hoy todos estamos hablando del sillón de Rivadavia y de quién se sentó y no estamos hablando del asunto de los seguros o de las cosas que está haciendo Milei.
—Sí, claro. O cualquier otra cosa que nos distrae de los temas que realmente es necesario debatir para construir en conjunto y solidariamente un país mejor, con una vida digna para todas las personas y no con una planilla de Excel que cierre contablemente.
LCV: ¿Vos qué opinas de la matriculación, de la colegiación?
—Siempre estuve en contra. No creo que la colegiación en el periodismo sea algo que ayude al ejercicio profesional.
LCV: Ni democrático.
—Además es contrario, sería inconstitucional en nuestro país si vamos a argumentos de autoridad. Porque ya la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en 1985, en la opinión consultiva número cinco, dijo que eso, que la colegiación atenta contra la libertad de expresión, de hecho es algo que no existe prácticamente en ningún país. La libertad de expresión es un derecho universal, no solamente de los comunicadores o periodistas, es para todas las personas. Por lo tanto todos tienen derecho a hablar, decir lo que piensan.
LCV: Volvemos a repetir la consigna y el lugar del encuentro.
—Es el jueves 29 a eso de las 18:00 en el local de FATPREN. Allí nos encontramos todos los que quieran estar. La coalición siempre fue abierta, horizontal, sin jerarquía, sin estructuras más que el deseo de participar y construir en conjunto una comunicación más democrática, más federal, más participativa.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»