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¿Quién es Julio Piumato?
El pasado lunes 26 de agosto, nos visitó en el estudio de larz.com.ar mientras se emitía en vivo La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, el histórico dirigente de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación, ex diputado y actual Secretario de DDHH de la CGT, Julio Piumato.
En 1990 fue secretario general de la UEJN (Unión de Empleados de la Justicia de la Nación). En 1994 cofundó el MTA (Movimiento de los Trabajadores Argentinos). Opositor a las medidas económicas neoliberales del gobierno de Carlos Menem además de un importante promotor de la Marcha Federal de 1994. Luchó contra casi todos los gobiernos que consideraba no representar a los trabajadores. El 19 de abril de 2000 ―durante el gobierno de Fernando de la Rúa- sufrió la represión a los manifestantes que protestaban contra la Reforma Laboral de la llamada ‘Ley Banelco’. En esa ocación recibió una herida de bala de la policía por la que perdió un testículo.
Su presencia en el piso de la radio fue una ocasión especial no sólo para conocer su postura sobre temas de actualidad como la propuesta del juez Lijo a la Corte Suprema -‘yo le pongo una ficha a Lijo’-, el plan de lucha de los judiciales en reclamo de mejoras salariales -banderazo el martes y paro el viernes-, o la política de Caputo y Milei, entre otros; sino para recorrer la vida de un sindicalista que fue arrasado por los vientos de época: su enamoramiento adolescente con el peronismo allá por los 60, las primeras luchas en Tribunales, la cárcel con la dictadura y tantas idas y vueltas de la CGT. Recorremos junto a él los últimos 50 años de la vida nacional, desde las protestas contra Illia hasta la continuidad de Caputo con los planes de Martínez de Hoz y los pros y los contras del avance tecnológico en la justicia. Una charla amena, como solo Nora Anchart puede hacer. En La Columna Vertebral le damos cuerpo, voz y memoria a aquellos de los que mucho escuchamos hablar pero poco conocemos. Hoy, en escena: Julio Piumato.
LCV: ¿Quién es Julio Piumato?
— Un militante popular que se enamoró de la actividad sindical cuando entró a trabajar en tribunales. Soy una persona de barrio, de San Cristóbal. Creo que el ser hincha de boca, el vivir la pasión popular, digamos, me acercó directamente al peronismo. Yo era chiquito y por la esquina de casa pasaban las columnas de Lugano, de Soldati y de la UOM. Me acuerdo que era el Gobierno de Ilía y cantaban: “Ilía perete, guardá bien el sillón, hasta que venga el dueño que se llama Juan Perón”. Eso cantaban allá en el 64.
LCV: ¿Y vos tenías?
—Yo tenía 11 años. Estudié Derecho, entré a Tribunales y ahí me di cuenta que la actividad sindical era lo mío. Yo me sentía bien defendiendo. Empecé un conflicto. En aquella época había meritorios en tribunales, después volvió a haber. Así que en mi vida fueron dos luchas. Pero ahí yo era víctima, porque salvo interinatos que hacía, era meritorio. Luchamos mucho.
LCV: Contemos que es un meritorio.
—Meritorio es el que trabaja y no cobra. Es, como le llamamos, el antiñoqui. Los ñoquis no trabajan y cobran los 29. Los antiñoquis son los esclavos modernos, lo llamamos en la época que luchamos mucho, porque trabajan y el patrón no le da ni casa ni comida. Así que es una deformación de la justicia. Cuando yo entré, eso estaba más limitado porque existía una reglamentación de la Corte que establecía que sólo podía haber dos por lugar. Más que nada era para estudiante de Derecho, porque les permitía a los meritorios no dar el práctico, con dos años de meritero, se les aceptó el práctico y siempre terminaban entrando en tribunales, pero pasaba tiempo. Ahí nosotros luchamos, era el gobierno de Perón. Luchamos mucho desde el gremio, el gremio nuestro es muy nuevo, nació en el 71, en la dictadura de Onganía, así que imagínate. En el ‘73 fue la primera elección casi en la clandestinidad. En el ‘75, el peronismo nos da la personería gremial, así que era todo muy naciente. Ahí dimos la lucha los meritorios y con el gremio conseguimos una ley que eliminó los meritorios en el ‘74. Cuando viene la dictadura, como todo el movimiento obrero, fuimos muy reprimidos. Fue muy duro con la justicia. A mí me secuestran el 1 de junio del 76. Tuvimos muchos desaparecidos en la justicia, muchos encarcelados. Bueno, fue todo muy duro.
El momento que a mí me secuestran yo estaba juntando firmas porque a la que era afiliada número uno del gremio, que era una compañera, la habían prescindido. Así que nos pusimos a juntar, a pesar que era la dictadura. Era muy duro porque vos andabas por Tribunales y todos los días tenías carteles de los abogados que desaparecían. Fueron tres meses muy duros para mí, para muchos no es nada, pero vivir esos tres meses de dictadura fueron duros. Lo que vino después para mí fue más duro todavía. Yo agradezco a Dios siempre no haber encontrado mi límite. Mi límite es no haber claudicado la tortura ni en los años que estuve detenido. Yo siempre digo que nunca sé si hubiera aguantado 15 minutos más, 15 días o 15 años. Uno no sabe el límite.
LCV: ¿Dónde estuviste? ¿En qué centro de detención?
—Yo estuve en Superintendencia, acá cerquita, de Coordinación Federal, en Moreno. Estuve 10 días, después me blanquearon. Estuve con causa federal, me sobreseyeron y tuve 6 años y 8 meses preso. Uno no entendía. Después lo supe, cuando salí en libertad, es algo que no se habla mucho, pero en el año 84 se encontró en un cuartel de Villa Martel la orden de batalla firmada por Viola como jefe de Estado Mayor Conjunto en abril del 77, y ahí él cuenta claramente que la represión estaba dirigida a garantizar el éxito de Plan Martínez de Hoz. Por eso el objetivo de la represión centralmente era el movimiento obrero.
LCV: Vamos a centrarnos en el momento de tu desaparición y tu familia. ¿Cómo se manejaron en el momento? ¿Tenías mujer, hijos?
—No, yo estaba de novio, no estaba casado.
LCV: ¿Y tus papás?
—Mis papás, obviamente, sufrieron. Incluso hay una anécdota, porque tenían que hacer el habeas corpus, no sabían dónde estaba. ¿Y sabes quién me hace la habeas corpus? La que hoy es defensora general de la nación, Stella Maris Martínez, que era empleada de tribunales. Lo firma mi madre.
LCV: ¿Ellos también son peronistas?
—No, mis padres no. No tenían militancia política. Me vino todo desde afuera. Mi padre me decía que era toda la generación, él no tanto, pero mi abuelo fue exiliado, mi bisabuelo era uruguayo, todo. Y después tengo muchos piumatos en Brasil, que todos están en política en Brasil. Así que se ve que está en el ADN Piumato.
LCV: Encontramos un documento de la dictadura donde está escrito, es un documento original de la dictadura militar, donde hay un cuadernillo en donde se dan las instrucciones de cómo aplicarse contra delegados sindicales, específicamente.
—La orden de batalla debe ser.
LCV: Estamos a la búsqueda, en este momento complicada, de refuerzos económicos, para hacer ese documental, porque la verdad que es importantísima la memoria.
—Sí, porque vos fíjate que hoy, cuando aparecen los negacionistas, vuelven a plantear la teoría de los dos demonios, que acá hubo dos bandos enfrentados y donde el terrorismo de Estado pierde valor, porque hubo dos facciones. Yo creo que no. Hubo una dictadura donde lo importante para mí no fue el comunicado del 24 de marzo, sino el discurso de Martínez de Hoz el del 2 de abril porque ahí planteó que no venían a eliminar la subversión armada, como la llamaba, sino que venían a cambiar el modelo argentino, el modelo del Estado de bienestar. Entonces, la represión fue para garantizar ese cambio de modelo y por eso la mayoría de los desaparecidos provienen de la fila del movimiento organizado.
LCV: Cuando escuchás hablar, no tanto de negacionismo, sino de reivindicación, porque hay un sector del Gobierno que es reivindicatorio, sobre todo la parte económica, ¿verdad? Cuando ves que pasaron tantos años y el discurso que hoy escuchamos es casi como un déjà vu de escuchar a Martínez de Oz en la justificación de todo lo que está pasando ¿Qué sentís?
—Del tema del terrorismo de Estado, es que si vos reivindicás lo económico, también tenés que reivindicar… es decir, va de suyo, no son asesinos, no son genocidas, sino cumplieron un rol, diría yo, que no es el que ellos dicen, no vinieron a pacificar la Argentina sino a establecer este estado de injusticia.
LCV: Nosotros decimos que son asesinos y que son genocidas.
—Pero como yo digo siempre, mi crítica a estos 40 años de democracia es que siempre digo que no eran locos asesinos los militares, los militares vinieron a cumplir un plan. Entonces la principal imputación que le hago a la democracia y donde se gobernó a nombre del peronismo, es que no se modificaron las leyes por las cuales esos genocidas mataron tanta gente. Porque ellos mataron gente para aplicar las leyes de Martínez de Hoz y que hoy, a 42 años de democracia, tengamos 55% de pobres, mucho tiene que ver que sigue vigente, entre otras, la Ley de Entidades Financieras de la dictadura que hizo una modificación central, porque hasta el ahorro popular, es decir, el ahorro de todos los argentinos tenía dos motivos en el modelo peronista. Primero, financiar el consumo popular para que haya bienestar. Segundo, era la inversión pública, es el desarrollo del país. Y Martínez de Hoz, con su ley, transformó el ahorro de todos los argentinos en botín de la usura financiera. Entonces eso explica cómo la Argentina sigue produciendo riqueza, riqueza y cada vez tenemos más pobres porque se la están llevando con pala.
LCV: Y el compañero Caputo viene por ese lado.
—Pero además te digo, vos decís esto es la misma política, pero es peor la de este gobierno que la de Martínez de Hoz. Porque Martínez de Hoz tuvo el límite que le marcaban las Fuerzas Armadas con todo el aparato industrial de la Fuerza Armada, que era un aparato desarrollista.
LCV: Se llevaban a los delegados, pero las empresas seguían funcionando.
—Claro, ellos defendían eso. Entonces, ¿Qué hizo la dictadura? Desfinanció las empresas para permitir una futura privatización porque las endeudó. Pero esto es peor porque directamente nos liquida.
LCV: ¿Como está la situación de tu sindicato?
—Cuando tomamos el gremio en los ‘90, los judiciales estaban muy mal, los judiciales nacionales estábamos, dentro de toda la justicia, en el antepenúltimo lugar, solo cobraba menos que nosotros los judiciales de Catamarca y de Jujuy. Fue mucha lucha en ese tiempo porque la gente también estaba muy defraudada de su sindicato. Tuvimos que recuperar todo eso con mucha lucha, con mucha inteligencia, con conflictos largos, porque nosotros hasta peleamos en la época de de la convertibilidad y conseguimos aumento usando la autarquía. Usamos distintas estrategias y llegamos a un salario digno para toda la justicia. Allá por el 2009 cuando empezaban los aprietes a los estatales que les querían dar menos que la inflación, nosotros hicimos un convenio con la Corte para empezar a dar esto que ahora es normal por la inflación, que era los aumentos en tramos. Siempre estuvimos igual o por encima de la inflación. El compromiso que asumimos era defender el salario, es decir, jamás debajo de la inflación. Eso lo mantuvimos con mucha lucha incluso en el gobierno de Macri y lo mantuvimos hasta noviembre del año pasado. Ahora con este gobierno llevamos perdidos, neto un 22%, como todavía nos deben la recomposición del mes de julio, llevamos hoy en bruto 25,5% del salario que tenemos. Es mucho, porque por más que hayamos partido de un salario digno, toda la gente lo siente, lo siente en su economía. Estamos peleando firmemente como hemos hecho siempre, como he hecho con todos los gobiernos, porque a nosotros nos eligieron para defender los derechos de nuestros trabajadores. Yo pienso como Perón siempre, como decía Perón, que la justicia social se consigue en base a organización. Si podemos conseguir las cosas sin tener que luchar, mejor. Pero cuando la organización no alcanza está la lucha. Y bueno, nosotros hoy lo judiciales estamos luchando en todo el país para defender el salario.
LCV: ¿Mañana hay una protesta?
—Mañana hacemos un banderazo nacional que es una movilización prácticamente en todo el país y si no tenemos respuesta a las que queremos el día viernes estamos parando nuevamente 24 horas.
LCV: ¿Cuál es la demanda?
—Nosotros estamos peleando por la pérdida salarial. Este ajuste es absolutamente insoportable. No se justifica porque afecta la vida de todos.
LCV: ¿Han tenido muchos despidos?
—No, la justicia no. Mira, la justicia está colapsada. La justicia trabaja con menos gente. Está en una situación de emergencia. Habría que crear muchos cargos, así que nadie se le puede ocurrir despedir gente.
LCV: Convengamos que Milei no es muy razonable con eso.
—Pero la justicia es un poder del Estado. Es apretada presupuestariamente como son las universidades, con el presupuesto mismo del año pasado. Hay una situación crítica porque en todo caso, la justicia es autárquica. Tiene autarquía financiera. Un porcentaje de lo que ingresa, ingresa a la Corte, pero es ajustada a través del mecanismo de la autorización del cambio de partidas. Así que estamos en una situación muy crítica, pero es imposible pensar en reducir personal porque, como dijimos, cerramos la justicia. Bueno, no hay más justicia en la Argentina. Al contrario, son necesarias muy muchas cosas en la justicia, y esto no es solo responsabilidad de este gobierno, sino viene de falta de políticas claras en materia de justicia de muchos gobierno. Nosotros como gremio hace años que venimos planteando la necesidad de que haya un plan estratégico, que pongamos todo del perfil que deben tener los jueces, número de tribunales, las condiciones edilicias. Vos sabés que si la Justicia fuera una empresa privada, el 80% de los edificios estarían clausurados por no cumplir con la normativa vigente.
LCV: ¿Siguen con el tema ese de que toda la validez de determinados expedientes y causas y demás es si están en papel?
–-No, eso se avanzó mucho con la pandemia. Todavía no está el expediente digital en todos los lugares, pero ya está. Por eso hay muchos menos abogados que van a tribunales, porque las presentaciones son en forma electrónica. Acá hay una discusión importante en la justicia, porque algunos toman la comodidad de tomar las audiencias y nosotros pensamos que una cosa es la herramienta de la tecnología y otra cosa que nos reemplace, porque para mí la justicia trata de conflictos humanos y los conflictos humanos tienen que ser presenciales. Esta es la discusión que tenemos nosotros como gremio. La inmediatez no tiene reemplazo en la justicia. Pero es un debate que está porque algunos por comodidad prefieren esto, algunos magistrados, incluso.
LCV: Comodidad y también en el caso de los grandes estudios es más económico.
—A los grandes estudios obviamente les conviene, porque además todo lo que sea manejar desde la tecnología al abogado de a pie lo destruyen. Es decir, concentran el ejercicio de la abogacía. Pero la justicia no se puede considerar el interés de los poderosos, si no considerar las funciones que cumple por la Constitución. Es un control de los otros poderes del Estado y es la última expectativa del ciudadano común frente a un derecho conculcado.
LCV: ¿Qué piensas de la Corte Suprema?
—Yo creo que la Corte Suprema es la corte que tenemos.
LCV: Me suena a eso de que tenemos el gobierno que merecemos.
—El gobierno anterior se pasó dos años cuestionando la Corte Suprema mientras la gente se moría de hambre en la Argentina. Nosotros criticamos mucho eso porque creemos que la justicia no es el problema en la Argentina. A mí me preocupa cuando hay peleas internas entre los miembros de la Corte, que no son peleas políticas, sino muchas veces son por ego. Creo que la Argentina necesita una Corte que esté consolidada, porque es cabeza de un poder del estado fundamental que siempre he dejado de lado. Yo puedo tener mejores momentos con tal o tal juez, pero nadie puede decir que las decisiones de la Corte tengan responsabilidad importante en el drama que vivimos todos los argentinos.
LCV: ¿Por qué entonces este intercambio de favores que parece existir en la nominación de Lijo es algo que domina tanto el escenario nacional?
—Pero eso viene por la política. Mirá, acá hay mucha hipocresía, porque el primero que incumplió con las normativas vigentes fue el gobierno Alberto Fernández. El famoso decreto autolimitativo que sacó Néstor Kirchner en allá en el 2003, planteaba primero el tema del género no como una obligación, sino que había que tenerlo presente. Pero además daba 30 días para que se propusiera el reemplazante. Yo veo muchos que hoy critican la nominación de Lijo y 2 años a Fernández nadie le pidió que nomine a alguien. Nosotros sí, como gremio. Yo a Justicia le dije ¿por qué no manda? Pensando que iba a ser una mujer, obviamente hay tantas mujeres capaces. “No tenemos los votos”, me decía. No importa. Ahora, si vos mandas un mamarracho, no podés. Pero si vos mandas a una persona prestigiosa, después le tirás la pelota.
LCV: Y ese es el problema de Lijo, que no es prestigio.
—Si vos lees La Nación y bueno, pero si vamos creer todo lo que dice la Nación.
LCV: Pero La Nación, Página 12 coinciden en decir eso.
—Sí, mirá, cuando coinciden, sospechá. Después hablamos de Lijo, pero lo que te digo es que a las mujeres cuando protestaron, ¿por qué no le pidieron a Fernández que mande una mujer? Yo siempre pensé que este gobierno iba a mandar a una mujer.
LCV: Además porque dejaron en el camino, por jubilación o porque fallecieron, dos grandes mujeres juristas.
—Ahora cuando este gobierno, a mí no me consultaron, propone a Lijo, yo estoy de acuerdo con Lijo, porque Lijo viene trabajando con nosotros. Primero, es un hombre que conoce. Hace mucho tiempo que no hay en la corte un hombre que provenga de la justicia. Porque además, te vuelvo a repetir, no sólo tenés que fallar como juez, sino que sos la cabeza de un poder, tenés que ser profundamente, conocer profundamente la necesidad de la justicia. Y nosotros siempre, cada uno que llega, tenemos que esperar el tiempo que se aggiorne y entiendan.
LCV: Tuvo algunas causas, fallos controversiales con el tema de Derechos Humanos.
—Ninguno, por favor. Mirá, lo metió preso a Boudou. Vos decis que La Nación y Página 12 lo critican, pero todas las comunidades, los musulmanes, los judíos, todos lo apoyan. Entonces vos fíjate, bajó las adhesiones, tuvo 3700 adhesiones y muy poquito de cuestiones. Los que lo critican a Lijo son lobby poderosos, pero no representan el sentido de la comunidad. Te digo, nosotros lo conocemos bien a Lijo, porque además es director de los cursos que hacemos en la facultad de derecho, de delito complejo, de capacitación. Lo que sabe de delito complejo, cómo combatir el narcotráfico, la trata, todas las cuestiones, es una necesidad. No hay penalistas en la corte. Así que yo a Lijo le pongo una ficha.
LCV: Estela de Carloto también lo apoya, ¿verdad?
—Sí, lo apoyan todos. Pero se ha manejado bien. No tiene cosas. Le critican al hermano pero igual yo no lo conozco el hermano.
LCV: Dicen que va a haber cierta complacencia con algunas causas del dirigentes del pasado.
—No sé por qué complacencia, si estuviera ya lo hubieran votado todos, y fíjate que todavía se habla. Yo digo que hay que verlos caminando. Yo confío en que va a ser un excelente miembro de la Corte Suprema. A García Mancilla no lo conozco, no puedo hablar ni bien ni mal, no lo conozco. Pero de Lijo, viéndolo trabajar ahí con el tema, yo te puedo decir. Vos fíjate que todos los jueces, juezas, fiscales, todo desde adentro lo apoyaron. Y no es fácil eso, no es fácil, no es fácil tener apoyo interno.
LCV: Repetime las próximas movidas de protesta que hay.
—Mañana (martes) hacemos un banderazo nacional, que han adherido varias justicias provinciales que están enganchadas con nosotros y desde Ushuaia, Río Grande hasta Tartagal, Orán, donde hay cualquier sede judicial del poder judicial de la nación o los ministerios públicos nacionales, vamos a hacer un banderazo en cada lugar que es una movilización. El viernes, si seguimos sin solución, vamos a un paro de 24 hs en todo el país también, como hicimos el viernes pasado. La gente está muy enojada ya. Hay un clima de la gente que ve que el presidente diga que los trabajadores recuperaron salario, así como dicen los jubilados, y la gente antes lo dejaba, ahora la gente reacciona muy caliente.
LCV: ¿Vos crees que un paro general convocado por la CGT tendría adhesión?
—Sí, los gremios también están luchando. Hicimos un paro. La CGT tiene dos temas: es tan importante la resistencia a esto como plantearle al pueblo argentino una alternativa de futuro. Si el gobierno hoy todavía tiene los índices de adhesión que tiene, no es porque la gente esté conforme con esto, sino porque no quiere volver para atrás y no tiene una alternativa. Entonces es tan importante una cosa como la otra. Y la CGT está laburando en ambos sentidos. Y por eso, más allá de la CGT, los gremios que componen la CGT están defendiendo en cada lugar los derechos de sus trabajadores.
LCV: Vos sabes que nosotros le hacemos pagar peaje a los entrevistados que vienen por primera vez. Así que para cerrar contame cuál fue tu primer trabajo, qué edad tenías, si eras un jovencito, si eras un niño y si te acordás en qué gastaste la plata.
–-De muy joven, 14,15 años, iba a trabajar. Yo iba al Instituto Libre de Segunda Enseñanza que está en la plaza Lavalle, el Ilse, una formación realmente que estoy orgulloso. Entonces nosotros teníamos 15 días de vacaciones en invierno, pero en general teníamos, si salías bien en todas las materias, a mí me pasó siempre eso, teníamos cuatro meses de vacaciones, porque terminamos mediados de noviembre hasta abril casi. Entonces yo iba a trabajar a donde trabajaba mi padre, que era una fábrica de papel, Basú Sociedad Anónima, para tener plata para mis vacaciones. Así que trabajé los 15, es decir, no era un trabajo estable pero sí tenía mis cosas y todo. Me dejaban trabajar ahí, hice experiencia, trabajé en compra, trabajé en un montón de lugares de la empresa y me sentía bien porque tenía mis propios medios. ¿Qué hice con el primer sueldo? Me la habré gastado, no me acuerdo. Era muy chico.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»