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La Columna Vertebral

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Danza: El arte de crear un sindicato luchando contra las burocracias.

Entrevista a Mariela Ruggeri. Nació en La Pampa pero vive en Buenos Aires. Es licenciada en composición coreográfica pero también obtuvo un posgrado en Antropología Social y política en Flacso. Además, preside la Fundación Movimiento Federal por la Danza. Lleva años de trabajo colectivo para crear un sindicato que represente a las y los trabajadores de la Danza y desde hace 18 años presenta en el Congreso un proyecto de Ley Nacional de la Danza. Todo lo iniciaron un grupo de ‘danzarines y danzarinas’ con un sueño: que su trabajo sea valorado como tal. Fueron ocho años de papeleos frente a un Ministerio de Trabajo que prestaba más atención a los detalles burocráticos que a las personas reales. Finalmente lograron la inscripción de la Asociación Argentina de Trabajadores de la Danza, en la que Mariela fue designada Secretaria General provisoria. El festejo duró poco. Grande fue la sorpresa cuando descubrieron que ahora había que vérselas con otras burocracias. Aquí la historia de un sindicato que todavía quiere ser.

Mariela Ruggeri

LCV: Contanos como nació y a quienes nuclea la Asociación Argentina de Trabajadores de la Danza ¿Es un sindicato?

—El sindicato no está en la palestra porque todavía no ha empezado. Esto es un trabajo que el sector de la danza está haciendo desde hace mucho tiempo, específicamente desde el año 2015, llevando adelante un expediente, como todos los expedientes que se presentan y se han presentado en el Ministerio de Trabajo o Secretaría de trabajo, de acuerdo al gobierno es el nombre, para tener la simple inscripción. Así se arranca, con una simple inscripción. Esa simple inscripción no es algo que te lo den del día a la noche, ni de la noche a la mañana. Por lo tanto, después de haber hecho un largo camino desde el año 2015, en el año 2018, el abogado patrocinante nuestro, no de un gremio, sino de un grupo que había presentado un expediente al ministerio, junto conmigo, que yo era y soy hasta este momento la secretaria general provisoria, hicimos, o sea, específicamente yo le hice un juicio, una acción judicial al ministerio de trabajo de la nación ¿Por qué? Porque el expediente estaba perfecto y no nos daban la inscripción. 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, en 2023, o sea, el año pasado, la cámara nacional del trabajo me da la razón y le dice al ministerio que nos tiene que dar la simple inscripción. Después de idas y vueltas, el 13 de septiembre del año pasado la Asociación Argentina de Trabajadores de la Danza obtuvo la simple inscripción. Y no solamente la simple inscripción, sino que también obtuvo la aprobación de todo el estatuto, del estatuto completo, que eso es importante también. Al tener la aprobación de todo el estatuto está aprobado lo que va a hacer el gremio tiene jurisdicción en toda la República Argentina. O sea, que se pueden afiliar personas de todo el país y por ende, votar a sus autoridades.

LCV: Larga lucha y continúa.

—Sí. A partir de ese momento empezó un proceso que se llama normativización institucional. ¿Qué es? Que vos tenés que agarrar, o sea, hacer todo el procedimiento para que la gente se afilie, o sea, hacer todo el proceso de afiliación, hacer todos los pasos legales que tenés que hacer y asociacionales, porque es una asociación, o sea, determinar quiénes van a hacer las listas que se van a presentar e ir a las elecciones. Te lo estoy resumiendo muchísimo. En ese camino se determinaron dos listas, la lista 10 y la lista 29. Fuimos a las elecciones, que fueron el 11 de agosto pasado, la lista 29 ganó. ¿Cómo te digo que ganó? Nosotros peleamos, la lista federal peleó que hubiera mesas en todo el país, porque lo que se quería era que las elecciones fueran acá en la Ciudad de Buenos Aires. Peleamos todas las mesas y pudimos hacer que hubiera 36 mesas en todo el país. Eso se hizo el 11 de agosto pasado. El escrutinio fue normal, o sea, el escrutinio provisorio llegó al lugar, acá a la ciudad Buenos Aires, como tenía que llegar, en tiempo y forma. No hubo ningún problema. Ya en el escrutinio provisorio ya se determinó que la lista 29 era la ganadora. Bien. A partir de ahí empezó algo que a mi criterio es absolutamente peor a lo que nos pasó con el ministerio.

LCV: Contanos cómo puede ser eso.

—La comisión directiva provisoria era una comisión directiva donde yo era minoría. Yo soy la secretaria general, pero era minoría. Ahí ya tenemos un problema. El segundo problema es que la lista 10 ganó la junta electoral. Ahí pareciera que no pasaría nada, pero sí pasa. Cuando llegó el momento del escrutinio provisorio y dice ganó la abogada, digamos, que patrocina a la lista 10, empezó con el tema de que iba a impugnar y a partir de ahí fueron cuatro veces que se determinó que iba a ser el escrutinio definitivo, obviamente todos los sobres de todo el país con las urnas vinieron acá, y por H o por B fueron pateando el escrutinio definitivo y el último fue el viernes este que pasó, no, el anterior que nos pasaron. Le pasaron la lista 10, pasa a la Junta electoral una impugnación completa.

LCV: ¿Cómo va a seguir esta cuestión? ¿Qué dicen los abogados de ustedes?

—Primero se sigue la vía asociacional. O sea, vos recurrís a todo dentro de la asociación, obviamente. Después tenés que pasar a la vía administrativa, en la Secretaría de Trabajo. Después recurrís en la justicia. Esos son los pasos. Pero lo que es realmente indescriptible es que esto se esté haciendo porque no ganaste.

LCV: Es una vieja práctica de la burocracia sindical.

—Cuando nosotros éramos apenas un grupo que andábamos peleando el expediente con el abogado, la otra parte del grupo llevó el grupo a la CGT, a la CTA autónoma, y ahí ya está, ahí los tenés. Esa es la burocracia sindical, ahí está.

LCV: ¿Cuál es la mirada que tenés como mujer de la cultura y de la danza respecto de lo que estamos atravesando en este momento en el marco cultural?

—Creo que todo es acción-reacción. Para cerrar el tema que estaba hablando, las personas que hacen esa impugnación son dos personas que no son Juana de los palotes de la danza, son dos personas, que una tiene un doctorado, que se llama Eugenia Caduz, que trabaja en la UBA, en el Instituto de Filosofía y Letras; y la otra persona es Yamila Cruz Valla, que ademas es la presidenta de la Junta Electoral y trabaja en la parte gubernamental de cultura. Estas personas hacen una impugnación diciendo que no es posible que voten personas que no pertenecen a la danza: no voy a decir el nombre completo, ponele Axel xxx, persona con discapacidad, está escrito. Ese chico que es discapacitado, que se afilió, que fue a votar ese domingo, es un chico que forma parte de una asociación de danza para personas con discapacidad. Esas personas no ven nada porque el arbol te tapa todo. El ansia de algún poder te tapa todo. Le cuento a la gente, la danza no puede vivir per se, vos tenés otros títulos, hay abogados que bailan, maquilladores, gestores, investigadores, hay de todo. Bueno, según esta señora, alguien que es abogada y es de Paraná no pertenece a la danza siendo que hace 45 años que baila y que tiene compañía de danza. La cultura la tenemos que construir entre todos, todo el tiempo. Porque la cultura en nuestro país es un lugar siempre endeble. Tenemos que se reconcientes de que la construcción es de ahora para siempre todo el tiempo, hagamos lo que hagamos, y no podemos ir en contra de nuestros propios y ni siquiera de los ajenos porque eso nos lleva puesto.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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