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La Columna Vertebral

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Luciano Galfione: «Competimos contra jornadas laborales de 16 horas y trabajo infantil aceptado»

Mientras el gobierno avanza en la apertura de importaciones, las PYMES e industrias familiares intentar resisitir, una vez más, el embate. Uno de los sectores más golpeados es el textil, con una larga tradición de empresas familiares que van pasando de generación en generación. Para Luciano Galfione, Presidente de la Fundación Pro Tejer, ser textil forma parte de su ADN, por eso lo invitamos a pasar por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores. «Todo el tiempo a nosotros nos cruza el textil, cada vez que nos levantamos, hasta que nos acostamos», asegura. Una vocación que viene de la cuna. Siempre innovando pero manteniendo la tradición familiar.

Con su empresa Textil de los Andes, recorre la puna catamarqueña visitando a sus proveedores, comunidades originarias que trabajan con fibras autóctonas: llama, la vicuña, el guanaco, la lana merino, entre otras. Orgulloso de formar parte de Pro Tejer, explica: «Somos una fundación y no una cámara. La Asociacion Obrera Textil forma parte de la Fundación Pro Tejer, por eso nucleamos a toda la cadena de valor entera y en esa cadena están los estudiantes, los trabajadores, los empresarios, está todo el sistema cientifico tecnolgico como el INTI, el INTA, por eso nuestra fundación es tan transversal y tan representativa de toda la cadena.»

No le teme a la competencia pero requiere igualdad de condiciones: «Lo que vemos a diario es que cada vez se flexibilizan más condiciones para el importador y al productor nacional nos suman obstáculos, nos pone en una cancha absolutamente inclinada y lo único que pedimos nosotros es que esa cancha se nivele y después jugar de igual a igual.» Por otro lado, sincera una situación de inequidad global: «Competimos contra sueldos de 80 dólares, jornadas laborales de 16 horas admitidas por ley, sin aguinaldo, sin jubilación, con el trabajo infantil aceptado. Contra esto competimos.» Sobre el futuro no tiene dudas: «sin una industria fuerte, no habrá trabajo.»

LCV: Contame cómo se llama tu empresa, a qué se dedica y qué hace que tengas que estar trabajando una semana en Catamarca.

—Una de las empresas a la que nos dedicamos se llama Textil de los Andes, es una empresa que trabaja con todas fibras autóctonas de la Argentina, como es la llama, la vicuña, el guanaco, la lana merino y demás. En particular, esta vez, como tenemos una marca de ropa también, fuimos a hacer la campaña de invierno, estuvimos recorriendo toda la puna catamarqueña y visitando a nuestros proveedores, que son las comunidades originarias.

LCV: ¿Qué es el ADN textil?

—El adn textil tiene que ver con esto que nos pasa a quienes nos dedicamos a este sector, esencialmente empresas familiares, empresas pymes, que son generacionales y que además el textil en la Argentina es un sector que viene atravesado por generaciones, pero además viene atravesado en nuestro cotidiano. Todo el tiempo a nosotros nos cruza el textil cada vez que nos levantamos, hasta que nos acostamos y hasta en nuestro vocabulario, yo lo decía un poco en mi discurso, palabras que no son mías sino que leí de un libro de Cynthia Edul que son hermosas. Por ejemplo, decimos cotidianamente “hay tela para cortar” o “tiene un nudo en la garganta”.

LCV: ¿Cuáles son las defensas que ustedes pueden ejercer respecto de la apertura indiscriminada de importaciones?

—Nosotros lo que lo que decimos es que estamos en condiciones de competir, todo el tiempo estamos compitiendo con el exterior, pero la realidad es que pedimos que esto sea en igualdad de condiciones. Lo que vemos a diario es que cada vez se flexibilizan más condiciones para el importador, para quien trae todo producto de afuera y sin embargo al productor nacional, que es en definitiva el que da empleo, el que genera riqueza y demás, lo único que pasa es que cada vez tiene más obstáculos y entonces esto nos pone en una cancha absolutamente inclinada y lo único que pedimos nosotros es que esa cancha se nivele y después jugar de igual a igual. No pedimos nada extraordinario pero sí tener la misma pista, la misma cancha, porque si no, es jugar un partido que ya perdimos antes de arrancar, por cosas que no dependen de nosotros. El inclinar una cancha o no inclinar una cancha no depende de nosotros. Esas condiciones no las ponen los jugadores. Nosotros sabemos bien jugar el partido, nos hemos entrenado, siguiendo la metáfora, porque hemos invertido, tenemos tradición y por eso sabemos hacer lo que sabemos hacer. Lo sabemos hacer y lo hacemos bien. Pero bueno, si a Messi lo ponemos en una cancha llena de pozos y sin líneas en la cancha, y del otro lado ponemos una cancha europea toda recién cortadito el pasto y demás, va a ser muy difícil, por más que tengamos a Messi, va a ser muy difícil que gane un partido.

LCV: Y lo más probable es que se esguince, además.

—El textil se ha esguinzado muchísimas veces a lo largo de nuestra historia y así y todo nos hemos recuperado, porque hasta tenemos buenos médicos para recuperarnos de un esguince. Pero bueno, la verdad es que cada vez que nos esguinzamos lo que ocurre es que arrancamos muy desprotegidos respecto de los demás.

LCV: Quiero saber cuál es tu opinión respecto de las medidas que salieron después de las muy duras opiniones de los industriales respecto del gobierno nacional. ¿Son efectivas? ¿Tienen algún sentido? ¿Son más de lo mismo?

—Es un poco más de lo mismo. Lo que creo es que en la Argentina tenemos que entender que esto no es un tema de uno contra otro, de ideología de un lado, ideología del otro. Creo que debemos ser más pragmáticos en la Argentina y empezar a ver un poco qué es lo que hace el mundo, hacia dónde va ese mundo desarrollado, que es en definitiva el mundo al que nosotros aspiramos como sociedad, y ver lo que ellos hacen. Cuando uno ve esto, lo que encuentra es que todos los países desarrollados del mundo, de más de 40 millones de habitantes, que se parecen al nuestro, ante todo son potencias industriales. Entonces, es imposible pensar un país desarrollado como la Argentina, tan diverso, tan grande, con tantos habitantes, sin una industria pujante, una industria que crezca, una industria que motorice sectores a lo largo y ancho de todo el país. Entonces, después podemos decir si es por un poquito por acá o un poquito por allá, pero la realidad es que en la Argentina, si no hay una industria fuerte, una industria pujante, no va a haber trabajo para todos. Esto hay que grabárselo a fuego, porque la realidad no es si se salva un empresario más, un empresario menos. Esto no se trata de eso. No se trata si a mí, Luciano Galfione, me conviene más, me conviene menos. Es lo que le conviene a la Argentina.

LCV: Tampoco se trata de estar llorando.Ustedes no están llorando, están pidiendo simplemente igualdad para la competencia. Ustedes quieren competir, no quieren regalos.

—Absolutamente. Pero además la historia nos ha marcado esto. Nosotros competimos todos los días de igual a igual. Y en el sector nuestro mucho peor, contra las peores prácticas del comercio internacional. Competimos contra sueldos de 80 dólares, jornadas laborales de 16 horas admitidas por ley, sin aguinaldo, sin jubilación, con el trabajo infantil aceptado. Contra esto competimos. Porque eso es lo que viene del sudeste asiático cada vez que compramos una prenda importada. Entonces, la realidad es que estamos acostumbrados a competir. Si nosotros queremos una sociedad más justa, más inclusiva, con mejores salarios y demás, entonces competir de igual a igual significa que el Estado es el que regula esas asimetrías. Salvo que querramos esa sociedad para nuestros compatriotas, que yo no estoy dispuesto a tener. Es por eso que los países hacen este tipo de medidas. No lo hacen solamente para tener empresarios y tener beneficios para los que cazan en el zoológico. No. No se trata ni de cazar en el zoológico, no se trata de nada. Se trata de equiparar asimetrías para tener una sociedad un poco más acorde a lo que queremos nosotros y comparándonos con los países a los que nos queremos parecer. De eso se trata.

LCV: Me emocionó mucho la apertura y todo lo que significan los detalles inclsivos que tuvieron con la FADU, con talleres con personas con discapacidades, en fin, mucho más para decir que solamente “esta remera está cara”.

—Forma parte de nuestra composición como fundación, todo lo que tiene que ver con las universidades, con el sistema científico tecnologico. Por eso somos una fundación y no una cámara. La asociacion obrera textil forma parte de la fundación Pro Tejer, por eso nucleamos a toda la cadena de valor entera y en esa cadena están los estudiantes, los trabajadores, los empresarios, está todo el sistema cientifico tecnolgico como el INTI, el INTA, por eso nuestra fundación es tan transversal y tan representativa de toda la cadena.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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