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Claudio Lozano: “El dibujo de la inflación es una farsa”
El economista y dirigente político Claudio Lozano ofrece un diagnóstico detallado y contundente sobre la situación económica actual en la Argentina bajo el gobierno de Javier Milei. Desde la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores hasta el cierre masivo de empresas, Lozano advierte que el modelo en curso no solo empobrece, sino que destruye las bases mismas del entramado productivo nacional. Con cifras alarmantes y una mirada crítica sobre el rol de los gobernadores, el Congreso, y la política en general, Lozano plantea que la baja en la inflación es una ilusión que oculta una crisis mucho más profunda: la consolidación de un país caro en dólares, sin industria, con altos niveles de exclusión social y sin horizonte político claro.
LCV: ¿Qué está pasando con… eh… la economía? Hoy se dio a conocer un dibujito que se llama 1,6, que es la inflación. Y yo quiero que vos me digas, eh, bueno, a partir de este dibujo, ¿qué es lo que vos ves en la economía diaria? La de bolsillo, la mía, la de la gente que nos escucha. Y después recién saltemos a la macro, porque de la macro hablan todos.
Claudio Lozano: «Mirá, eh… a ver… digo, el hecho de que la evolución de los precios esté dando lo que está dando, nada que ver con el hecho de que las condiciones de vida estén mejorando. En este sentido, hay tres elementos que caracterizan al plan, que hacen que esto no ocurra. El primero de ellos es que hay un mecanismo de… eh… tener pisado, por decirlo de alguna manera, el ingreso de los trabajadores. No se permite que ninguna paritaria tenga incrementos por encima del nivel de precios. Esto ¿qué quiere decir? Quiere decir que después de que se produjo un retraso muy grande de los salarios a partir de la maxi devaluación que llevó adelante Milei de entrada, y que llevó los precios a las nubes y produjo un retraso salarial monumental, lo que se hace a partir de allí es cristalizar ese poder adquisitivo miserable sin que pueda recuperarse. Es decir, ninguna paritaria va a superar el 1,6% de este mes, por ejemplo. Entonces, lo primero que hacen es dejar pisado el poder adquisitivo de los trabajadores. El segundo mecanismo que limita las condiciones de vida es el ajuste sobre las cuentas del Estado: hace que los haberes jubilatorios sean miserables, que se desfinancien las prestaciones sociales más importantes, que se desfinancie la salud, que se desfinancie la educación, que se asfixie financieramente a las provincias, etcétera. Todo esto no hace otra cosa que afectar las condiciones de vida. No hay obra pública; consecuentemente, no hay demanda de trabajadores. Se deteriora la infraestructura de todo tipo. El tercer punto de este plan es un dólar que evoluciona por debajo de los precios. Eso genera un encarecimiento de la Argentina en dólares. Hoy vas, qué sé yo, a las zonas limítrofes —ya sea Cuyo con Chile, Formosa con Paraguay o con Brasil—, y en general la gente se va a comprar al otro lado de la frontera. Yo estuve hace poco en Misiones y la gente se iba a comprar… la leche.»
LCV: Eso te iba a decir. Cuando vos me decís «se va a comprar», no es yo o vos que viajamos a comprarnos un teléfono, sino que la gente hace su compra de supermercado.
Claudio Lozano: «Exactamente. Vas a comprar al supermercado del país de enfrente, en Clorinda. Y también te pasa que, si comparás, hoy te resulta más caro comer en la Argentina que en Europa. Cuando hay menos inflación en pesos, pero más inflación en dólares, se desacomoda toda la economía. Se encarecen los costos, tenés menos dólares, te tenés que endeudar. Además, al encarecerse la producción local en dólares, la producción importada ingresa y desplaza la producción nacional. Durante la gestión de Milei se han cerrado 13.000 empresas y se destruyeron 200.000 puestos de trabajo formales. Este esquema implica déficit externo, endeudamiento, destrucción productiva y un deterioro general de ingresos de trabajadores y jubilados. Entonces, esta inflación que te están contando, es una ficción. En realidad, oculta un proceso más general de descomposición social. Se va construyendo la paz de los cementerios.»
LCV: ¿Cómo ves vos, por ejemplo, la actitud de los gobernadores? Sigamos con los ejecutivos…
Claudio Lozano: «Bueno, el otro día tuvimos una señal clara de los niveles de confrontación general que tiene el gobierno con buena parte de la sociedad, lo que llevó a una derrota parlamentaria monumental. Se juntaron los proyectos de los gobernadores para recuperar recaudación a través de coparticipar los adelantos del Tesoro Nacional (ATN), que son 740 millones de dólares anuales. También plantearon que el impuesto a los combustibles se coparticipe. Además, se votó la emergencia en discapacidad, la recomposición de los haberes jubilatorios y la puesta en marcha de la moratoria previsional, que se había anulado. Esto implica una derrota fiscal para el gobierno, que tendrá que replantear su esquema. Ahora, la pregunta es: ¿qué pasará frente al veto presidencial? Porque ya ha pasado que, tras votaciones como esta, luego los legisladores permiten el veto cambiando su voto.»
LCV: ¿Vos decís que esta primera jugada es para la tribuna y que el partido real es después del veto?
Claudio Lozano: «Claro, el partido real se juega después del veto. Ahí veremos si los gobernadores realmente están del lado de las necesidades de sus pueblos o si siguen en el toma y daca con el gobierno nacional. Muchos de estos gobernadores —ya sean de Juntos por el Cambio o del PJ—, en realidad defienden los intereses de las clases dominantes de sus provincias. Lo hacen para proteger a las empresas mineras o al agronegocio. No les preocupa la situación de los jubilados o de los trabajadores.»
LCV: Y mientras tanto, seguimos hablando solo de explotación de materias primas. Nada de producción local.
Claudio Lozano: «Exactamente. Estamos vendiendo las joyas de la abuela sin fabricar un solo collar. Este modelo hace más cara la producción local en dólares, por lo que ingresa producción importada y desplaza la nacional. Grandes empresas directamente se van o se transforman en importadoras de lo que antes producían acá. Carrefour, por ejemplo, se va porque el mercado interno ya no es relevante. Lo mismo Nissan, que ahora importa lo que antes fabricaba acá.»
LCV: Sturzenegger dijo que no importaba que se terminara la delegación de facultades porque ya habían hecho todo lo que querían. Que la motosierra sigue a pleno.
Claudio Lozano: «A ver… el ajuste no terminó, se profundiza. El acuerdo con el FMI plantea una reforma impositiva que va a reducir la recaudación, sobre todo en las provincias, al eliminar Ingresos Brutos, que es el impuesto más importante para los estados provinciales. Eso va a obligar a las provincias a ajustar aún más. El ajuste se profundiza y, como resultado, el país se transforma en un conjunto de paraísos extractivos. La Argentina del litio, de la soja, del petróleo, del agua, de la megaminería, de la Antártida. Son inversiones que no generan empleo ni desarrollo, sino que deterioran el ambiente y crean territorios de sacrificio.»
LCV: Y a eso sumale la falta de controles de importaciones. Nos llenamos de veneno por todos lados.
Claudio Lozano: «Sí, el INTI era quien controlaba eso, y ahora lo desfinancian y le quitan la autarquía. Con eso abren la puerta a cualquier cosa.»
LCV: Para cerrar: ¿vos creés que los 47 millones de argentinos en algún momento van a despertar de este mal sueño? ¿Vamos a cambiar algo? ¿La política va a reaccionar?
Claudio Lozano: «Una cosa es lo que pasa con la gente y otra con la política. La conflictividad social está creciendo. El malestar está al orden del día. Pero no hay una traducción político-institucional clara. Falta una fuerza confiable que represente a esos sectores y construya futuro. Hoy, la mitad del padrón no está votando. Eso muestra una crisis de representación monumental. Desde Unidad Popular venimos trabajando para crear un frente amplio que frene esto, que revise todos los decretos de necesidad y urgencia, que anule el acuerdo con el FMI, y que esté a la altura de las circunstancias. La calle está, los reclamos están. Lo que falta es la política.»
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»