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Del periodismo delincuencial al Martín Fierro: Ricardo “Patán” Ragendorfer tras ganar el Martín Fierro Digital

El periodista y escritor Ricardo “Patán” Ragendorfer fue recientemente premiado con el Martín Fierro Digital a la mejor crónica periodística por su artículo Durmiendo con el enemigo: el factor Villarruel, publicado en Tiempo Argentino. En exclusiva con el equipo de La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Ragendorfer repasa con agudeza e ironía su mirada sobre el oficio, los medios, la coyuntura política y la estructura del poder. También reflexiona sobre su trayectoria en el periodismo policial, la ética del encuadre y la figura de Patricia Bullrich. A lo largo del diálogo, se mezcla la risa, la crítica feroz y la memoria de una generación que aprendió a leer entre líneas.

LCV: «¿Vos qué sentiste, Patán, cuando te dieron el premio? O mejor, antes, cuando te nominaron, ¿qué sentiste?»
Ricardo Ragendorfer: «Mirá, una gran sorpresa. Una gran sorpresa y una sensación de incordio, porque sentí que eso me obligaba a ir a un lugar al cual yo no tenía ganas para no ganar absolutamente nada. Pero mi segunda sorpresa fue haberme ganado la estatuilla, ¿no? Lo cual me causó, desde luego, mucha alegría. Y comparto lo que vos dijiste. Este premio es para todos nosotros. Y, cuando digo “nosotros” excluyo expresamente a todos los alcahuetes que pululan en este oficio, ¿no?»

LCV: «Vos sabés que a mí, además, me llamó mucho la atención cuál fue la nota por la que te dieron el premio, que es Durmiendo con el enemigo: el factor Villarruel. O sea, es toda una declaración política, digo… haber premiado esa nota con esos contenidos. ¿Te sorprendió a vos también?»
Ricardo Ragendorfer: «Sí, sí. Vos sabés que como escribo muchas notas por año, más de 100, olvido la mayoría de las notas que escribo, que escribí hace ya meses, ¿no? Prácticamente no la recordaba. Y cuando regresé a mi casa con la estatuilla, me puse a buscarla y me puse a leerla. Y no solo me sorprendió la elección que hizo APRA de este premio —hay que aclararle al público uruguayo que APRA es la entidad que me dio dicho premio— sino que además fue una nota bastante premonitoria, porque la escribí, creo que en julio de 2024. Y abordaba, yo diría, el principio de una trama que recién ahora está comenzando a estallar en mil pedazos, que es el vínculo entre Javier Milei y su vicepresidenta, Victoria Villarruel, y nosotros en ese movimiento de pinzas.»

LCV: «Te hago una pregunta más de las formales respecto del tema del premio y después la dejo a Laura con vos. Vos formás parte de Tiempo Argentino. En algún momento el medio tuvo que tomar la decisión de transformarse en cooperativa para seguir adelante. Además de la temática que premiaron, ¿cómo es que se haya premiado a una cooperativa de trabajo como es Tiempo Argentino? Porque también está premiado el medio en esto, ¿no?»
Ricardo Ragendorfer: «Sí, sí, sí. Es realmente valorable. Eso es realmente valorable porque Tiempo Argentino es una especie de aventura editorial. Surgió como una empresa periodística que pertenecía a un empresario, Sergio Szpolski, en los primeros años de la década pasada, y capotó de una manera catastrófica, dejando en la calle a todos sus trabajadores. En ese sentido, la capacidad de resiliencia de sus trabajadores reflotó ese diario convirtiéndolo en una cooperativa. Yo lo dije en su momento cuando me entregaron la estatuilla: es un lugar donde nos sentimos muy orgullosos de ser dueños de nuestras palabras.»

LCV: «¿Sabés que además Tiempo Argentino y nosotros —La Columna Vertebral— nacimos más o menos en la misma época? Me acuerdo que el primer programa que tuvimos, el primer invitado fue Claudio Mardones, porque estábamos todos tratando de salir a flote de la manera que se pueda. Supongo que a vos también te pasará que uno se pregunta: “¿Ma chi me lo fa fare, no?” ¿Por qué esta voluntad de seguir trabajando en esto que no te da un mango? ¿Ves todos los otros periodistas ricos, los Majul, los qué sé yo… empresarios más que periodistas… pero algún cierto placer, por lo visto, íntimo nos debe dar, más que sacrificios, porque acá estamos, ¿no?»
Ricardo Ragendorfer: «Sí. A mí me produciría mucho aburrimiento hacer un tipo de periodismo que no me gusta hacer, ¿no? Y no me refiero solamente al aspecto ideológico del asunto. Tampoco, por ejemplo, me sentiría muy feliz escribiendo —ponele— sobre espectáculos. En ese sentido, el tipo de periodismo al cual me dedico yo —el periodismo policial, o como yo prefiero decirle, el periodismo delincuencial— abarca también lo que así mismo se llama el periodismo político. Porque los políticos son tan delincuenciales a veces. Es una especie de aventura la investigación en sí. En consecuencia, la nota periodística no es sino el informe de una aventura, ¿no? Y me siento realmente privilegiado de tener un oficio que a mí me gusta.»

LCV: «Y además lo hacés de maravillas. Estábamos charlando con Nora sobre que venimos de una generación que creció entre dictaduras y aprendió a leer entre líneas. Leer entre líneas era clave. Hoy habría que explicarle a un chico qué quiere decir eso. ¿Qué estás leyendo entre líneas hoy en los medios? Porque yo estoy viendo cosas raras, especialmente con Villarruel, que le están dando protagonismo ahora. Veo cambios que me desconciertan. ¿Cómo estás viendo vos a los medios?»
Ricardo Ragendorfer: «¿Cómo estoy viendo a los medios? Es una pregunta que requiere una respuesta muy amplia. Vamos a empezar por el hecho de leer entre líneas. En la época de la dictadura era necesario leer entre líneas por toda la información que los diarios te ocultaban. Ahora, tenés que leer entre líneas para determinar qué parte de lo que leés es una fake y qué parte es verdad. En ese sentido, es absolutamente necesario leer entre líneas. Pienso que tanto leer como escribir entre líneas es absolutamente necesario. Es tan necesario como el encuadre. Y el encuadre está por encima de la cuestión ideológica, o mejor dicho, es la parte salvaje de la cuestión ideológica. Francamente, no me gustan mucho los textos, incluso de personas que piensan como yo, cuya ideología no está planteada con la sutileza y la elegancia que merece. Es la diferencia entre el erotismo y el sexo explícito. Como decía Leonardo Favio, cada uno tiene su propio encuadre. Y el encuadre es un tema moral. Porque cuando uno encuadra está mostrando quién es. Y no hay nada que defina más a una persona que su forma de mirar.»

LCV: «Le quiero contar a la gente porque te presentamos como un amigo de la casa, pero tenemos que dar más información a los oyentes. Naciste en La Paz, Bolivia, en 1957. Trabajaste en El Porteña, Página/30, Noticias, Miradas al Sur, Ámbito Financiero, ahora en Tiempo Argentino; en televisión, en Canal 7, América TV, Telefé; hiciste una pasada por las plataformas con un streaming y un podcast también muy interesante que yo el otro día estaba mirando: Nadie es inocente. Además fuiste corresponsal en distintos medios en México y sos el autor de La Bonaerense. Historia criminal de la policía de la provincia de Buenos Aires, Patricia. De la lucha armada a la seguridad y uno que a mí me llama la atención que es Los Doblados. Los Doblados es una historia en donde te metés de pleno en algo que todavía hoy no solo no se comenta tanto entre líneas, sino que se evita hablar. ¿Cómo te metiste a escribir respecto del concepto de la traición entre compañeros?»
Ricardo Ragendorfer: «Mirá, de algún modo, mi recorrido profesional tuvo varias escalas. En ese sentido, el periodismo policial, la crónica policial, me llevó a la Bonaerense, o sea, a investigar la estructura de las fuerzas de seguridad. Y eso, sumado al contexto en el cual se desarrolló mi adolescencia, me llevó también a investigar el terrorismo de Estado. Eso no solo tiene que ver con haber vivido la última dictadura, sino también con mi historia familiar: desciendo de una familia de judíos austríacos que tuvo que abandonar Austria tras la anexión nazi. Entonces, yo con el fascismo, con los fachos, con los represores, con los genocidas, tengo algo personal. Me interesa explorar esos tipos porque entendí que, contrariamente a lo que se dice habitualmente, no son monstruos: son personas normales que tienen cargos ejecutivos en sistemas cifrados en el exterminio. Y eso es lo que los hace monstruos. Creo que mi interés, mi curiosidad y mi necesidad de desentrañar lo que Hannah Arendt llamaba ‘la banalidad del mal’ me llevaron a esos territorios periodísticos.»

LCV: «Y ya que estamos entrando en tu especialidad —la Bonaerense, Los Doblados, etcétera—, me gustaría saber qué pensás de Patricia Bullrich y de este nuevo anuncio formal del gobierno sobre infiltrados en organizaciones sociales y políticas. ¿Qué pensás alrededor de esto? ¿Es algo que siempre ocurrió y ahora solo lo dicen, o qué?»
Ricardo Ragendorfer: «Vamos a dividir mi respuesta en dos partes. Por un lado, debo confesar que mi libro sobre Patricia Bullrich —o mejor dicho, el libro que me llevó a investigar su vida— no fue una iniciativa mía, sino un ofrecimiento editorial que no pude rechazar. Al principio no me entusiasmó para nada, porque me resultaba farragoso dedicarle unos meses de mi vida a esa mujer. Pero me di cuenta de que explorar sus casi cinco o seis décadas de vida política me permitía hablar de cinco o seis décadas de historia argentina reciente. En ese sentido, fue una travesía placentera, por un lado. Por el otro, ¿qué pienso de esta unidad de agentes encubiertos o, como la llaman ahora, ‘agentes reveladores digitales’, que acaba de presentar Bullrich? Bueno… es casi una situación propia de algún sketch de Capusotto. Una unidad oficial de buchones y alcahuetes, cuando siempre los hubo. En la Policía Federal, desde los tiempos de Coordinación Federal —luego rebautizada Superintendencia de Seguridad Federal, que fue el brazo represivo durante la dictadura—, siempre hubo un núcleo encubierto de soplones. En ese caso se los llamaba ‘plumas’. Lo que cambia ahora es que se oficializa eso. Y eso es un delirio desde el punto de vista literal, porque la única manera en que puede funcionar un cuerpo clandestino es en la clandestinidad. La oficialización de esa estructura rompe ese secreto. Y eso, además, debe contar con la autorización y el monitoreo de los juzgados que están instruyendo las causas donde se infiltran. Toda causa judicial tiene un fiscal que solicita esa acción encubierta, pero también hay un abogado defensor que, tarde o temprano, se entera de ello. Y eso pone en riesgo la identidad de los infiltrados. Dejar estas cosas en manos del fanatismo o de la inexperiencia me hace acordar a cuando una señora de la SIDE —creo que durante el último período de Cristina o ya con Alberto— decidió dar a conocer los nombres de todos los agentes en nombre de la transparencia. Faltaba que hiciera una fiesta de egresados.»

LCV: «Mientras estamos conversando con vos, hay un televisor encendido en el estudio y estaba viendo un título que me llamó poderosamente la atención. Una asesora del gobierno de Estados Unidos está ahora dando una nota en La Nación Más. Se llama Danielle Álvarez. El graph decía: ‘Trump es cómico, brillante y muy cariñoso’. Y ella es, además, la invitada especial al festival Derecha Fest, que se va a llevar a cabo en Córdoba esta semana. Si yo fuera tu jefa editorial, querría que lo cubrieras. ¿Te gustaría cubrir semejante dislate?»
Ricardo Ragendorfer: «Sí, sí, sí. Vos sabés que una de las cosas recurrentes que encuentro en todos estos hechos —y el que acabás de mencionar es uno de ellos— es que lo más atroz de la realidad, y no solo de la argentina, sino también de la mundial, es su estructura de chiste. Si no causara tanto sufrimiento, si no ocasionara tantas catástrofes, sería muy gracioso todo. Muy gracioso.»

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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